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Profunda preocupación y miedo en Venezuela. Los testimonios de quienes vivieron los temblores de magnitud 7,2 y 7,5 revelan escenas de pánico en diversas zonas del país, desde la costa de Morón hasta la capital, Caracas.
Uno de los relatos más impactantes es el de Samir Jiménez, residente de Guarenas, a las afueras de Caracas. El seísmo lo sorprendió en la calle mientras compraba pan, y su reacción inmediata fue correr hacia su hogar por temor a la seguridad de su madre. "Vivo en el último piso de un edificio de cinco plantas y los apartamentos de la planta baja y del ático son los que más daño sufrieron", explicó Jiménez. Como miles de venezolanos, él y sus vecinos han optado por pernoctar en los parkings y dentro de sus coches, donde incluso han sentido réplicas que sacuden los vehículos de un lado a otro.
En la zona de La Tahona, en Caracas, María Magdalena Capote describió una experiencia casi surrealista. Se encontraba junto a un grupo de amigas en una piscina cuando el movimiento comenzó a generar olas que desbordaban el agua. Además del temblor, Capote relató haber escuchado ruidos similares a truenos provenientes de las montañas y haber visto columnas de humo. Al regresar a su vivienda en el sector de El Paraíso, la escena era desoladora: paredes con grietas, la nevera desplazada metro y medio de su lugar original y muebles derribados. La angustia se vio agravada por el colapso total de las comunicaciones en los primeros momentos del desastre.
La magnitud del evento también quedó registrada en el mundo digital a través de la streamer FeirlyGab. Mientras realizaba una transmisión en directo, el sismo la obligó a abandonar su habitación ante la intensidad del movimiento, dejando grabada la caída y el desplazamiento de múltiples objetos. Estos testimonios personales se suman a la cifra oficial de 32 fallecidos y 700 heridos en un país que, bajo el estado de emergencia declarado por Delcy Rodríguez, intenta asimilar una catástrofe sin precedentes en su historia reciente.






















