

























Pedro S�nchez ha disparado este viernes su �ltimo cartucho para evitar el desastre socialista en las elecciones andaluzas apelando a la "coherencia" del votante de izquierdas y tratando de convencerle de elegir la papeleta del PSOE en vez de las de las otras candidaturas del mismo espectro ideol�gico, esto es, Por Andaluc�a y Adelante Andaluc�a.
S�nchez, que ha protagonizado el mitin de cierre de campa�a en Sevilla junto a la candidata, Mar�a Jes�s Montero, ha hecho un llamamiento desesperado a la movilizaci�n identificando el voto al PSOE con los avances (frente a los retrocesos con el PP), los derechos (frente a los recortes) o la sanidad p�blica (frente a las privatizaciones).
Lo ha hecho tras defender su gesti�n en los casi 3.000 d�as que lleva como presidente y felicit�ndose por haber hecho de su gobierno "la voz clara de la raz�n, el compromiso y el no a la guerra". Tambi�n ha sacado pecho por los avances conseguidos: "Menudo cambio que le hemos dado a este pa�s", ha apuntado, y ha defendido que con un gobierno del PSOE en Andaluc�a "podemos avanzas m�s y m�s rapido".
La propia Montero se ha centrado, igualmente, en pedir el voto de izquierdas dirigi�ndose, directamente, a las mujeres, a los trabajadores, a los j�venes y a la "clase media", instando a la movilizaci�n, como ha hecho durante toda la campa�a, y repitiendo, una vez m�s, que "somos la mayor�a y si votamos, ganamos".
Con este mitin, celebrado en el Palacio de Congresos de Sevilla, Montero cierra una campa�a (y una precampa�a) que se ha convertido en un aut�ntico calvario plagados de obst�culos que ella misma ha propiciado con sus errores de estrategia y deslices verbales. El objetivo, a 48 horas de las elecciones, ya no es romper la mayor�a absoluta del PP, sino contener el fracaso hist�rico al que apuntan las encuestas.
Ese calvario empez� el 24 de marzo, cuando Mar�a Jes�s Montero se sent�, por �ltima vez, en la sala T�pies del Palacio de la Moncloa. Fue su �ltimo consejo de ministros y su despedida, oficial, como vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda. Ese mismo d�a, el Bolet�n Oficial de la Junta de Andaluc�a (BOJA) publicaba el decreto, firmado por el presidente andaluz, Juanma Moreno, por el que quedaba disuelto el Parlamento auton�mico y se convocaban las elecciones para el 17 de mayo.
Durante casi un a�o -fue proclamada candidata a la Junta el 26 de junio de 2025- tuvo un pie en Madrid, a la derecha de Pedro S�nchez, y otro (sobre todo los fines de semana) en Andaluc�a, alternando sus roles institucional y org�nico seg�n el d�a y el lugar en el que se encontraba.
Pero el anuncio, el d�a 23 de marzo, de la convocatoria algo anticipada de los comicios la oblig� a dejar su cargo de vicepresidenta y ministra para centrarse, 24/7, en Andaluc�a y en la misi�n que le hab�a encomendado S�nchez cuando la design�: levantar a un PSOE andaluz noqueado tras los peores resultados de su historia en las elecciones de 2022 y que no encontraba el camino hacia la recuperaci�n.
Desde aquel 24 de marzo han pasado 54 d�as, una precampa�a y una campa�a electorales, en los que Montero ha ido encandenando errores que han ido acumul�ndose en la mochila que ya tra�a de Madrid por su identificaci�n plena con el sanchismo y su defensa a ultranza de la gesti�n del gobierno socialista, incluidos los pactos con los independentistas catalanes, en los que ella misma tuvo un papel protagonista. Hasta el punto de que, casi dos meses despu�s, no solo no parece que vaya a tener �xito en aquella tarea, sino que todo apunta a que se encamina a un desastre sin paliativos el pr�ximo domingo, con la encuestas, todas, coincidiendo en un descenso de esca�os respecto a 2022 que supondr�a agravar, todav�a m�s, la crisis en la que el partido lleva desde entonces.
El d�a 1 de la agon�a electoral que para Montero han supuestos estos 54 d�as puede fijarse el mismo 24 de marzo. Si por la ma�ana se despidi� de sus compa�eros ministros en La Moncloa, por la tarde abri� las puertas la sede regional en Sevilla, en la calle San Vicente, para oficializar su llegada (definitiva) a Andaluc�a. Lo hizo con una intervenci�n que tuvo un enorme impacto, pero no el que ella y su equipo hubiesen deseado, sino todo lo contrario.
Montero aprovech� su puesta de largo como candidata socialista para autoproclamarse como "la mujer m�s poderosa de la democracia" en Espa�a, al tiempo que hac�a �nfasis en c�mo hab�a dejado esa posici�n para venir a Andaluc�a a disputar la Presidencia de la Junta a Juanma Moreno.
"Me permiten que ponga en valor lo que me parece que tiene m�s valor (...) Que una persona con ese recorrido, con ese n�mero de funciones que tiene asignadas, decida venir a Andaluc�a a disputar unas elecciones auton�micas para rescatar a los ciudadanos andaluces del desgaste y el deterioro de los servicios p�blicos (...) Eso no se ve habitualmente", dijo. Y, al minuto, fue pasto de los memes, que no han dejado de acompa�arla.
Que la candidata del PSOE-A no despierta entusiasmo en las calles es algo que reconocen abiertamente en su partido, y aquellas palabras, a modo de tarjeta de presentaci�n, no hicieron sino acentuar la antipat�a por la ex vicepresidenta en una parte del electorado andaluz.
No han sido pocas las ocasiones, de hecho, en las que ha sido recibida con abucheos en eventos p�blicos. Le ocurri� en la Feria de Abril de Sevilla y, m�s recientemente, en la capilla ardiente de los dos guardias civiles que murieron mientras persegu�an a una narcolancha en Huelva. "Fuera de aqu�, no os queremos", fue alguna de las lindezas que tuvo que escuchar tras dejarla el Gobierno pr�cticamente sola en el funeral del agente Germ�n P�rez y el capit�n Jer�nimo Jim�nez, al que no acudi� ni un solo ministro.
Precisamente, aquel tr�gico suceso, que fue un torpedo m�s en su campa�a, propici� el que podr�a ser considerado el mayor error de Mar�a Jes�s Montero o, al menos, en que mayor trascendencia ha tenido.
Sucedi� durante el segundo debate televisivo, el celebrado este lunes pasado en Canal Sur Televisi�n, cuando la tambi�n secretaria general del PSOE andaluz calific� el fallecimiento de los dos guardias como "accidente laboral".
Las cr�ticas cayeron sobre ella como un tren de borrascas encadenadas, sin interrupci�n y con fuerza. Las primeras desde la propia Guardia Civil y sus asociaciones profesionales, que clamaron contra la candidata, y el PP aprovech� la oportunidad para hurgar en la herida por la que, cada vez m�s, sangraba la cabeza de lista socialista.
Y la �ltima pol�mica le ha venido por la campa�a masiva de llamadas telef�nicas en las que se hac�a alusi�n a una "pr�xima cita m�dica" con lenguaje y tonos que emulaban los de una operadora del Servicio Andaluz de Salud y que no solo le ha granjeado cr�ticas, sino tambi�n el reproche de la Junta Electoral de Andaluc�a, que incluso oblig� al PSOE a modificar el mensaje por "inducir a confusi�n".
La agon�a de Montero la han ido reflejando, casi en tiempo real, las encuestas que se han publicado en estas semanas. En las tres que ha publicado EL MUNDO desde la precampa�a, el PSOE nunca ha tenido garantizado siquiera conservar los 30 esca�os que logr� su anterior candidato, Juan Espadas, hace cuatro a�os y su respaldo electoral se ha situado entre el 23% y el 24%.
Ni siquiera la presencia de Pedro S�nchez en la campa�a -ha venido en seis ocasiones- ha servido para levantar el �nimo y las expectativas electorales del socialismo andaluz. Este mismo viernes, el presidente del Gobierno ha sido el gran protagonista del acto de cierre de campa�a de Montero, un evento cerrado y de aforo limitado, como todos los actos de su agenda de campa�a.
All�, S�nchez ha defendido a Montero como "la mejor candidata" y se ha deshecho en elogios hacia "una mujer tenaz, comprometida, trabajadora, alegre...".
Pero ni la implicaci�n del presidente ni una campa�a centrada en la defensa de los servicios p�blicos, en especial de la sanidad, que es el gran tal�n de Aquiles del ejecutivo de Juanma Moreno, han tenido el efecto esperado y el PSOE andaluz llega al 17 de mayo entre la resignaci�n y la esperanza de que, al menos, se puedan salvar los muebles y el desastre no sea total. Esto es, que la mayor aspiraci�n ahora mismo es conservar los 30 esca�os de 2022.
En los restos, los votos que deciden los �ltimos esca�os en las circunscripciones provinciales, est�n las �ltimas esperanzas del equipo de Montero, que a�n conf�a en que en un pu�ado de provincias puedan ara�ar votos y esca�os a modo de tabla de salvaci�n que evite el hundimiento del proyecto socialista.
Fuentes de la ejecutiva del PSOE-A se�alan que esos �ltimos esca�os se van a decidir "por muy pocos votos", no m�s de un millar, apuntan, y ah� esperan en que en esta ocasi�n salgan ellos beneficiados despu�s de que en 2022 el PP se los llevase pr�cticamente todos.
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