

















El 3 de agosto de 1892, el bergant�n Italia zarp� de Londres rumbo a Sud�frica cargado de carb�n. El capit�n Perasso tom� la ruta habitual por el Atl�ntico Sur y el viaje transcurri� sin problemas hasta el 28 de septiembre, cuando comenz� a salir de la bodega un humo verdoso. El barco ard�a. Perasso actu� con rapidez: despleg� las cartas n�uticas y encontr� un milagro. Estaban en medio de la nada, pero cerca de Trist�n de Acu�a, la isla habitada m�s remota de la Tierra. El bergant�n Italia puso la proa hacia ella. La tripulaci�n forz� la marcha y, tras superar aguas traicioneras, alcanz� la costa.
Los habitantes de la isla, apenas un centenar, acudieron a socorrer a los n�ufragos sin dudarlo. Los marineros, agradecidos, devolvieron la hospitalidad y trabajaron codo con codo con los tristanianos durante meses. Con la madera del bergant�n levantaron cercas para el ganado y construyeron una acera que dom� el barro que rodeaba las sencillas chozas del lugar en la temporada de lluvias. Tambi�n ense�aron a los isle�os nuevas formas de pescar con redes y cuerdas rescatadas del naufragio.
De la convivencia y el esfuerzo compartido surgi� algo m�s y cuando por fin lleg� el rescate, no todos quisieron marcharse. Los marineros italianos Gaetano Lavarello y Andrea Repetto, de Camogli (G�nova), se hab�an enamorado y decidieron quedarse. Su apellido se un�a para siempre al de las otras familias que habitaban -y a�n habitan- la isla: Glass, Green, Gerber, Bredell, Collins, Hagan, Rogers y Swain.
M�s de un siglo despu�s, el legado de los Repetto sigue vivo en la isla del confinamiento perpetuo, un lugar donde cada llegada del exterior se celebra como un acontecimiento. Por eso la temporada de cruceros 2025/2026 fue tildada de �memorable�. El mar en calma y los vientos favorables permitieron desembarcos sin sobresaltos. Un peque�o milagro en Trist�n. El �ltimo en llegar fue el MV Hondius, de la compa��a holandesa Oceanwide Expeditions, el 14 de abril.
�La visita del Hondius fue mucho m�s que una simple escala�, detall� Kelly Green, la jefa de Turismo, en la web oficial de Trist�n de Acu�a, un tabl�n digital que conecta a sus habitantes. En ella se informa de todo: nacimientos, defunciones, aver�as... tambi�n de las personas que entran y salen de la isla. El crucero holand�s trajo de vuelta a Conrad Glass, jefe del Departamento de Polic�a de Trist�n de Acu�a entre 2007 y 2010 y autor del libro Rockhopper Copper, donde narra la vida en el conf�n del mundo. Y, como en 1892 pero a la inversa, subi� a sus camarotes al matrimonio Paul y Geraldine Repetto y su hija Katie, quienes junto a Linda Green, viajaban al extranjero aprovechando plazas en la embarcaci�n que trae de cabeza a la Organizaci�n Mundial de la Salud por culpa de una cepa contagiosa de hantavirus que ya ha causado la muerte de tres personas. El crucero llega este fin de semana al Puerto de Granadilla, al sur de Tenerife, tras un duro choque entre el Ministerio de Sanidad y el Gobierno de Canarias, con acusaciones mutuas de �falta de coordinaci�n y gesti�n�.

El MV Hondius durante su escala en Trist�n de Acu�a, fotografiado por Philip Kendall, el administrador de la isla.TRISTANDC
La presencia de la variante andina del hantavirus a bordo del buque desat� la preocupaci�n en Trist�n. �Estamos al tanto de la situaci�n actual con respecto a la grave enfermedad que afecta a varios pasajeros del MV Hondius. Nuestros pensamientos y oraciones est�n con ellos en estos momentos tan dif�ciles. Hemos estado siguiendo de cerca la situaci�n y estamos trabajando con socios internacionales para evaluar y gestionar cualquier riesgo potencial�, explicaba a Cr�nica el mi�rcoles el diplom�tico Scott Angell, del Ministerio de Asuntos Exteriores, Commonwealth y Desarrollo del Reino Unido, que administra estos territorios.
La esperanza era que no afectara a ning�n trist�n, otra forma popular de llamar a los isle�os. Pero la realidad fue por otro lado. El viernes, la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA, en ingl�s) inform� de un caso sospechoso de hantavirus en Trist�n de Acu�a. Se trataba de �un ciudadano que hab�a bajado del MV Hondius� para quedarse en la isla. Y eso lo hizo una �nica persona: Conrad Glass.
�Mis pensamientos est�n con el isle�o que se encuentra hospitalizado y su c�nyuge, que est� en aislamiento�, escribi� Stephen Doughty, Ministro para los Territorios de Ultramar, en la misiva que traslad� a los habitantes de Trist�n. En ella hab�a otra revelaci�n. �Tambi�n entiendo que hay cuatro isle�os en Santa Elena que viajaron en el barco�. Se refer�a a Linda Green y los Repetto, que se �encuentran en buen estado de salud y reciben seguimiento diario por parte de profesionales m�dicos� en la isla donde fue exiliado Napole�n Bonaparte tras su derrota en Waterloo en 1815.
Estos cuatro tristaneses fueron, tras conocerse las primeras noticias del brote, las primeras personas del mundo a las que su gobierno recomend� un confinamiento preventivo por temor al hantavirus. Deben mantenerse en aislamiento 45 d�as a partir de la �ltima exposici�n conocida al virus, per�odo que finaliza el 9 de junio. Y lo har�n a 2.161 km al norte de su isla natal, el que es a su vez el lugar habitado m�s cercano.
La uni�n de Paul y Geraldine con su isla est� fuera de toda duda. Cuando naci� su hija mayor, Chantelle, la pareja viv�a en Inglaterra, pero la llevaron a bautizar a la iglesia de Santa Mar�a de Trist�n de Acu�a.
En la isla no hay aeropuerto, ni puerto, ni playas, ni hoteles. Los coches son contados y circulan por unas cuantas carreteras que carecen de rotondas y sem�foros. S�lo se puede acceder a ella por medio de contad�simas embarcaciones que parten desde Ciudad del Cabo, a 2.800 km de distancia. El trayecto dura seis d�as y los pasajes se deben reservar con meses de antelaci�n. Quienes lleguen a la isla deben que permanecer en ella, como m�nimo, tres semanas.

Paul y Geraldine Repetto volvieron a su Trist�n de Acu�a tras vivir en Inglaterra. Andrea Repetto naufrag� en la isla en 1892.TRISTAN DC / MUSEO MARINARO CAMOGLI
La otra forma de entrar y salir de ella es a trav�s de los cruceros, como el MV Hondius. Cuando el barco hizo su parada en Trist�n de Acu�a el 13 de abril, dentro de su Odisea Atl�ntica: una traves�a oce�nica sin igual, su pasajero Leo S., holand�s de 70 a�os, hac�a tres d�as que hab�a fallecido tras padecer fiebre, diarrea y dolor de cabeza. Lo hab�a matado el hantavirus, pero en ese momento se desconoc�a.
El mi�rcoles 15 de abril la isla despert� �con uno de esos amaneceres espectaculares que te dejan sin aliento�. La mujer del fallecido, Mirjam S-H., de 69 a�os, permaneci� en el barco, pero la mayor parte de los cruceristas pis� tierra firme y acudi� a la �nica ciudad de la isla, Edimburgo de los Siete Mares, nombre en honor al Pr�ncipe Alfredo, Duque de Edimburgo, quien estuvo en ella en 1867 como parte de su traves�a por los territorios de ultramar. Aunque los vecinos, para acortar, se refieren a ella como El Asentamiento.
�Para los amantes de las islas aisladas, Trist�n de Acu�a representa el Santo Grial, el destino definitivo, el viaje que hay que hacer una vez en la vida�, dec�a el periodista, escritor y ge�grafo franco-suizo Damien Personnaz, autor de Siete oasis de mar. Y los cruceristas dieron buena cuenta de ello.
Los heptathalassoedimburgueses se volcaron con los turistas. El propio director de operaciones de Trist�n, Craig Robertson, sacaba las fotos a los visitantes junto al c�lebre cartel de �Bienvenidos a la isla m�s remota�. Phillip Kendall, el administrador de la isla, subi� al crucero y se retrat� junto al capit�n del MV Hondius Jan Dobrogowski.
Kendall es la m�xima autoridad de una isla donde no hay partidos pol�ticos ni sindicatos. El poder ejecutivo recae en el Rey y Londres elige a un funcionario de carrera para que act�e como jefe de gobierno local. En este caso, Kendall, que ocupa el cargo desde septiembre de 2023.
Los visitantes se repartieron entre el museo Museo Casa de Techo de Paja, el Pub Albatros y la cima del volc�n Queen Mary. Su erupci�n en 1961 provoc� el exilio de toda la poblaci�n hacia distintas ciudades de Gran Breta�a. Dos a�os despu�s, v�ctimas de la nostalgia, las enfermedades y la incomodidad de la vida urbana, la mitad de los tristones regres� a su isla. En ella, la sociedad se basa en principios de igualdad. Todas las tierras son de propiedad comunal y el n�mero de cabezas de ganado se regula para preservar los pastos y evitar desigualdades econ�micas.
El �nico de los cruceristas que se sali� de la norma fue Joep, due�o de un museo en Katwijk, Holanda. �l acudi� al Colegio Santa Mar�a, el �nico de la isla, y dio una charla para los alumnos. Le acompa�aron la ingeniera del barco, Esmeralda, y un miembro de la tripulaci�n guatemalteco que ya hab�a visitado la isla en 2013.
Trist�n de Acu�a toma su nombre del navegante portugu�s que la descubri� en 1506. Junto a ella se encuentran las islas Inaccesible y Nightingale, y algo m�s lejos, a 350 kil�metros, la escarpada isla de Gough, donde Sud�frica tiene una estaci�n meteorol�gica.
El Hondius �culmin� su visita� , en palabras de Kelly Green, con el desembarco en Nightingale, en busca de ballenas, delfines y ping�inos de Mosley. �Nos alegr� mucho saber que las condiciones eran ideales en Nightingale, lo que permiti� el desembarco de 110 pasajeros. Siempre es un momento especial cuando eso sucede, y una forma magn�fica de finalizar la visita por todo lo alto. El viernes, el Hondius circunnaveg� la isla Gough antes de continuar su viaje hacia Santa Elena. Se llev� varios sacos de patatas de Trist�n encargados por los vecinos sanhelenios y un suministro de marisco fresco para la cocina del barco, incluyendo nuestra famosa langosta�, relat� la jefa de Turismo, que vive en la isla desde 2013, cuando fue destinado a ella su padre, un diplom�tico que hab�a ejercido antes en Kenia, Mozambique, Antigua y Bangladesh.
Las langostas fueron servidas por el chef Khabir Moraes el 17 de abril y presumi� de ello en sus redes sociales. Pero las patatas pasaron desapercibidas al llegar a Santa Elena. Al llegar el crucero a la isla donde Napole�n vivi� prisionero desde 1815 hasta su muerte en 1821 -y que hizo que fuera habitada Trist�n de Acu�a por los brit�nicos, temerosos de que fuera utilizada de base de operaciones de rescate por los franceses- fue sacado del barco el cad�ver de Leo.
Su viuda Mirjam tambi�n abandon� el crucero. Y con ella, otras 29 personas finalizaron sus vacaciones y volvieron a sus hogares. La mujer ya estaba infectada y durante el viaje a Johannesburgo el 24 de abril, en el �nico vuelo semanal que sale de la isla, su estado empeor�. Cuando lleg� al hospital, ya en Sud�frica, falleci�.
�Hubo, y sigue habiendo, bastante miedo e incertidumbre entre la comunidad. El mensaje de nuestro Gobierno es que la poblaci�n debe mantenerse vigilante pero no asustada, y en su �ltima actualizaci�n describieron la situaci�n en Santa Elena como "estable y controlada"�, cuenta a Cr�nicaLiam Yon, editor de SAMS Radio 1 y del semanario The Sentinel. Santa Elena, con 4.000 habitantes, est� acostumbrada a que su lejan�a geogr�fica le proteja de las pandemias. Durante el Covid apenas registr� casos y en la actualidad mantiene a 13 personas en autoaislamiento preventivo, entre ellas los Reppeto.
El �ltimo recuento de habitantes de Trist�n de Acu�a detalla que viven en ella 220 isle�os, con 24 residentes de la isla en el extranjero y 20 visitantes, entre turistas y trabajadores expatriados y sus familiares. La familia de los Swain y los Green son las m�s numerosas, con 57 miembros cada una. Los Gerber (con dos hombres), Brendell (con un hombre) y Collins (una mujer), se encuentran en declive.
Hay 32 Repetto, que han vivido unos �ltimos a�os duros. El 28 de octubre de 2024 falleci�, a los 75 a�os, Asturias Frances 'Tordy' Repetto. Fue profesora de educaci�n especial, jefa de la Secretar�a del Departamento de Obras P�blicas y una reputada artista: dise�aba patrones de punto, grababa intrincados motivos inspirados en Trist�n sobre vidrio y tej�a peluches que �alegraban a los ni�os�. El 6 de septiembre de 2025 falleci�, con apenas 56 a�os, Darren Repetto.
Un mes despu�s, el 2 de octubre de 2025, muri� a los 80 a�os Gerry Repetto. Estuvo en la Marina Real de Reino Unido y en la Armada australiana. Regres� a la isla en 2005 y aprovech� su experiencia en el sector de las telecomunicaciones para llevar el tel�fono a todos los hogares de Trist�n de Acu�a.
Ahora, en la isla, se reza porque los Repetto vuelvan sanos y salvos. Tambi�n se bebe. Whisky, mayormente. En los 90 se calcul� que cada habitante consume una media de 50 litros al a�o. La media en Gran Breta�a es de 1,25 litros por persona al a�o.
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