CATALU�A
La Fiscal�a mantiene la petici�n de dos a�os y medio de c�rcel para cada una de las 18 personas que se sientan en el banquillo por unos incidentes en la Universidad de Barcelona en 2018

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"Se empezaron a escuchar golpes y gritos", "Nos llamaron fascistas y nos gritaron 'pim pam pum que no quede ni uno'", "estaban forzando para entrar y boicotear el acto, no quer�an que se celebrara". As� han descrito varios cargos y miembros de Societat Civil Catalana el boicot orquestado por un grupo independentista contra una charla sobre Miguel de Cervantes organizada por la entidad constitucionalista en la Universidad de Barcelona en 2018. Un caso que llega ahora a juicio y por el que la Fiscal�a mantiene la petici�n de dos a�os y medio de c�rcel para cada una de las 18 personas que se sientan en el banquillo.
El Ministerio P�blico, adem�s de pedir para cada uno de los acusados dos a�os y medio de prisi�n -entre ellos Frederic Bentanachs, uno de los fundadores de Terra Lliure-, tambi�n reclama m�s de 6.500 euros por los delitos de coacciones y contra el ejercicio de los Derechos Fundamentales con la agravante de discriminaci�n por motivos ideol�gicos.
Alerta Solid�ria, la entidad que representa a la mayor�a de ellos, ha solicitado la amnist�a para los 18 acusados. As� lo han pedido los abogados de la defensa durante el turno de cuestiones previas del juicio que ha comenzado este lunes en la Ciutat de la Just�cia de Barcelona, una cuesti�n que el magistrado ha dicho que se resolver� en la sentencia.
Los hechos se remontan a junio de 2018, hace casi ocho a�os. Societat Civil Catalana tuvo que cancelar un acto de homenaje a Miguel de Cervantes que hab�a iniciado ese d�a en la Universidad de Barcelona (UB) despu�s de los incidentes causados por colectivos de la izquierda independentista, como la CUP, SEPC y Arran o diversos CDR se manifestaron para impedirlo al grito de "fuera fascistas de la universidad" y pidieron al rectorado que suspendiera el evento.
Pese a que la protesta convocada por estos grupos era fuera del edificio de la universidad, docenas de manifestantes entraron para parar el acto y hubo escenas de empujones entre miembros de Societat Civil Catalana que trataban de impedirlo.
Posteriormente, la Fiscal�a abri� una investigaci�n sobre el boicot al acto convocado por la entidad constitucionalista a instancias de la denuncia que interpuso tras el acoso que les oblig� a suspenderlo.
Este lunes ha empezado el juicio sobre el caso y el primero en tomar la palabra ha sido el director de seguridad de la UB, que ha declarado como testigo. El hombre ha explicado que ese d�a avis� a los Mossos d'Esquadra tras ver en redes sociales que se hab�a convocado una manifestaci�n en contra del acto. Tambi�n ha relatado que, tras una concentraci�n en el exterior, los manifestantes accedieron al pasillo que conduce al Paraninfo y al Aula Magna, donde estaba previsto el acto, portando meg�fonos y una pancarta. All� hubo "gritos, empujones y altercados" cuando se encontraron ambos grupos, ha zanjado.
El siguiente en declarar como testigo ha sido Jos� Rosi�ol, presidente de Societat Civil en junio de 2018. El dirigente ha asegurado que los Mossos d'Esquadra no estaban dentro cuando un grupo intent� entrar por la puerta principal del aula donde se iba a celebrar la conferencia sobre Cervantes, y que luego estos mismos aporrearon la puerta auxiliar de emergencias". "Nos gritaban 'pim, pam, pum, que no quede ni uno'", ha agregado.
Por su parte, el responsable de actos de SCC ha a�adido que los gritos iban directamente en contra de la entidad y que los llamaron "fascistas, fuera de la universidad" en varias ocasiones. "El acto no lleg� a iniciarse porque un grupo de gente estaba forzando para entrar y boicotearlo".
Entre la decena de testigos que han comparecido hoy ante el tribunal estaban varios socios de Societat Civil. Uno de ellos ha elevado el tono de las acusaciones,, ha se�alado a Bentanachs como uno de los supuestos instigadores ("estaban a sus �rdenes") y ha dicho que �l estaba en contacto con dos mossos mediadores que le ped�an que "rebajase el tono". "Aguantamos toda clase de insultos, fue un acoso constante", ha asegurado.























