Entrevista
Desde Hacienda del Conde Meli� Collection, referente del bienestar en Tenerife, reflexiona sobre el lado oscuro del wellness y el arte de regularse.
Actualizado

Aida Artiles, modelo e instructora de yoga, en el hotel Hacienda del Conde Meli� Collection, ubicado en el norte de Tenerife.ALBERTO D�AZ
Aida Artiles (Las Palmas, 1 de agosto de 1988), modelo canaria reconvertida en instructora de yoga y meditaci�n, cree que el mayor lujo hoy no es el destino, sino la intenci�n con la que viajas. La encontramos en Hacienda del Conde Meli� Collection, un hotel en el norte de Tenerife que ha convertido el bienestar en su se�a de identidad: clases de yoga y stretching varias veces por semana, meditaci�n candlelight, el exclusivo Spa by Alqvimia con circuito de aguas y gimnasio interior y exterior con jacuzzi al aire libre. El marco perfecto para preguntarle qu� significa de verdad cuidarse, por qu� meditar estresa a tanta gente y qu� ha aprendido de s� misma con los a�os.
- Estamos en tu tierra. �Qu� tiene de especial este lugar para desconectar?
- Mira, a m� Canarias me fascina, obvio. Simplemente el ritmo en las islas es diferente. Baja bastantes revoluciones. Y siempre digo: cuando uno decide venirse a una isla, tanto para vacaciones como para vivir, sabe que tiene que renunciar a muchas cosas que no va a encontrar aqu�. Elegir es renunciar pero vas a encontrar muchas otras cosas. La vida es m�s lenta, aparte del paisaje que nos rodea. Yo siempre digo que en Canarias tenemos la oportunidad de vivir casi todo el rato mirando a la naturaleza. En una ciudad grande est�s todo el d�a entre est�mulos. Aqu� son el mar o una monta�a. Tambi�n tenemos ciudad, pero hay m�s calma. Eso suma a la calidad de vida.
- Y t� que has vivido muchos a�os en Nueva York y tambi�n en Madrid. �Qu� diferencias ves?
- S�, he estado en ambos lados aunque ahora vivo en Gran Canaria. Me encanta observar c�mo el ser humano puede estar arriba, pero tambi�n abajo. Lo que m�s me gusta de lo que hago es poder llevarles en ese viaje: de estar con la cabeza a mil a poder reducir el ruido. Se puede hacer tambi�n en Madrid pero tienes que poner mucha conciencia. T� puedes vivir en una gran ciudad y llevar un ritmo m�s lento, pero tienes que querer. S� que vivimos en un trabajo y en una industria donde todo nos lleva al otro extremo, pero incluso en eso puedo responsabilizarme y buscar mi calma.
- Ya no solo miramos el destino en s�, sino si tiene gimnasios, si hay una oferta especial m�s all� del spa, si tiene un entorno para pasear... �Por qu� crees que en los �ltimos tiempos hay este auge del bienestar hasta en los momentos de ocio y de vacaciones?
- Las personas estamos sedientas de encontrarnos. Hay un boom de querer parar de tanto est�mulo y, al mismo tiempo, seguimos busc�ndolo. Es una contradicci�n muy humana. Y dentro de que el wellness est� de moda, que es maravilloso, tanto correr como todas estas actividades, se tiende a llevarlo siempre al mismo sitio: al negocio, a lo exterior, alej�ndose del beneficio real que es ese viaje hacia dentro. Pero el motivo de fondo es que las personas necesitamos encontrar algo que nos saque del bullicio del trabajo y del ruido cotidiano. El deporte se est� convirtiendo tambi�n en una forma de socializar, de conectar, de pertenecer, de sentirte parte de algo fuera de tu profesi�n. Y en ese camino, si quieres, puedes ir descubriendo otra forma de conectar contigo mismo que no pase �nicamente por lo que haces para ganarte la vida.
- La pandemia nos llev� a priorizar la salud desde casa, casi en silencio, pero ahora parece que el objetivo ya no es el proceso sino el resultado: las medallas, el n�mero de maratones, las marcas personales... �Crees que hemos perdido el foco?
- Hombre, la tendencia del ser humano siempre va a ir hacia ah�: querer ser el mejor en todo. Ya puedes llamarlo fitness, leer, o ajedrez: si todo lo haces desde ah�, no cambia nada. Eso est� muy bien, pero intentar hacer algo cuyo foco vaya a cuidarte de verdad es m�s interesante. Honestamente, sin ninguna rivalidad, sin querer llegar a alg�n sitio, sino estar ah� contigo y moverte porque sabes que te sienta bien, no con el objetivo de conseguir algo, sino ir a un lugar m�s ligero.
- �Qu� crees que diferencia un retiro de bienestar de unas vacaciones m�s convencionales?
- Depende de la intenci�n que cada uno le ponga. Porque t� puedes venir a estos tres d�as que estamos aqu� y haber dejado tu cabeza en Madrid. Entonces, aunque yo te cuente historias e intente relajarte, si t� no traes la intenci�n de tomarlo en serio, va a ser lo mismo que est�s aqu� o que te lleve a Las Vegas. Al final uno tiene que tener la conciencia. Y me voy a proponer estar aqu� y ahora. La cabeza me va a decir que me vaya a otras cosas pero hay que reeducarla para poder vivir m�s presente.
- �En qu� medida crees que la tecnolog�a, aunque sea una herramienta que nos conecta y nos hace avanzar como sociedad, nos est� tambi�n robando la atenci�n?
- La pr�ctica te ense�a, a trav�s del estudio, que puedes responsabilizarte del uso que haces de la tecnolog�a: de d�nde colocas tu atenci�n. Ese es tu poder. Y es muy tentador ponerlo fuera, porque as� no tienes que decidir nada. Si dices "la culpa es de las redes sociales, la culpa es de mi jefe, la culpa es de mi novio", te quedas sin responsabilidad. Pero si sabes que eso existe y aun as� te haces cargo, puedes decirte: "Voy a hacer el trabajo de colocar mi atenci�n donde yo quiero". Nada te lo impone.
- �Ha cambiado tu perspectiva del �xito desde que integraste la pr�ctica de yoga en tu vida?
- La Aida de antes del yoga era, en una parte, la Aida que soy hoy. Hay una parte esencial que todas las personas tenemos: nuestra verdadera naturaleza, por as� decir, que no cambia. Evidentemente, mientras he ido practicando, he descubierto muchas partes de m� que no conoc�a. Ir acomodando mi vida a qui�n soy hoy y conseguir esa coherencia interna para poder vivir desde ah�. Si consigues eso, para m� eso es el �xito a nivel personal.
- �Recomendar�as la meditaci�n incluso a personas esc�pticas?
- Recomiendo la pr�ctica si est�s dispuesto a mirar hacia dentro, porque eso es exactamente lo que te pide: que te mires. Y cuando lo haces, encuentras cosas maravillosas en ti mismo; te vuelves tu propio amigo desde un lugar m�s amable y m�s honesto. Pero tienes que querer, porque no se trata solo de respirar, que tambi�n, sino de un viaje muy interno. Si consigues conectar con eso, la perspectiva de la vida te cambia por completo.
- �Y entiendes a las personas que dicen que meditar les estresa?
- Las entiendo, porque todav�a est�n en la parte m�s superficial. Llevas la mirada hacia dentro y lo primero que sientes es agobio: hay mucho ruido, distracci�n, pensamientos en bucle... Cuando te sientas a meditar, lo que quieres es salir corriendo. Por eso casi nadie quiere practicar yoga o mindfulness: son disciplinas que te conectan con el presente y te obligan a ver lo que hay ah� dentro, y al principio eso da m�s estr�s que alivio. Salir a caminar, a correr o a una clase de baile tambi�n est� muy bien: te conecta, aunque sea con el ruido, pero es algo completamente distinto. Aqu� se trata de llevar la mirada hacia la quietud.
- Solemos buscar suplementos o soluciones externas, pero mencionaste que algo tan sencillo como cantar puede activar el nervio vago. �Qu� otros recursos cotidianos tenemos al alcance y no estamos aprovechando?
- El cuerpo sabe regularse solo; solo hay que ponerle conciencia y, hoy m�s que nunca, reeducarlo. Pr�cticas como el yoga o el canto de mantra tienen una intenci�n: cuando cantas, est�s verbalizando palabras muy antiguas con una vibraci�n potente que resuena con tu energ�a. Quiz�s no entiendes lo que est� pasando, pero el cuerpo s� lo sabe: est� vibrando y, de forma inconsciente, va coloc�ndose. Se nota en clase: despu�s de cantar hay otra energ�a, m�s presencia. Una pastilla puede ayudar, pero esto te devuelve el poder a ti. Y creo que eso es lo verdaderamente interesante: darte cuenta de que puedes regularte a ti mismo.
- �C�mo vuelves a ti cuando sientes ansiedad?
- Tienes una reuni�n, est�s nerviosa: te vas al ba�o un momento, cierras un poco los ojos o vas a un espacio de la oficina donde est�s tranquila. Haces un par de respiraciones conscientes, inhala y exhala al mismo tiempo, para que el sistema se vaya regulando. El tapping, acupresi�n con peque�os golpecitos para sentir tu cuerpo, es decirte que est�s aqu�, traer tu ruido al momento presente. Y el shaking tambi�n, para soltar todo el estr�s. Son peque�os ejercicios.
- �Qu� elementos forman parte de tu rutina de bienestar y autocuidado?
- Con 37 a�os, mi relaci�n con el cuerpo ha ido cambiando. Lo que ya no puede faltar en mi d�a a d�a es sentarme a meditar: todas las ma�anas hago una pr�ctica de Kundalini que me da energ�a y trabaja mucho la mente. Adem�s, llevo mes y medio con un programa online para mujeres con el que nos conectamos a las seis de la ma�ana para meditar juntas, y es una maravilla. Tambi�n me alimento conscientemente, entreno fuerza en d�as alternos y corro de vez en cuando. Pero casi todo lo hago escuchando qu� voy necesitando en cada momento.
- En ese mundo hiperconectado del que hablamos, �c�mo gestionas t� tu propia relaci�n con las redes sociales?
- He pasado por �pocas. Ahora las redes son, sobre todo, una herramienta de trabajo, y lo que s� he conseguido quitarme es la autocr�tica de "estoy todo el d�a con el m�vil": al final es lo mismo que el port�til para quien trabaja en una oficina. El fin de semana, en cambio, paso bastante del tel�fono. Subo lo que tengo que subir y ya. Se trata de hacerse amiga de eso tambi�n, sin machacarse.
- La menopausia se habla cada vez m�s abiertamente. �Qu� les dir�as a las mujeres que sienten que, si no han llegado cuid�ndose a este momento, ya es demasiado tarde?
- Hay un libro de Pema Ch�dr�n, monja budista a la que sigo mucho, que se llama Comienza donde est�s. Y creo que eso lo resume todo. Siempre est�s a tiempo de cuidarte, siempre est�s a tiempo de cambiar la forma en que lo haces y la intenci�n que le pones a la vida. Basta de machacarnos. Cuando sea, cuando te des cuenta: ese es el momento.
- Y por �ltimo, �qu� has aprendido de ti misma en los �ltimos tiempos?
- Con los a�os me doy cuenta de que no tengo ni idea de nada. Todo cambia todo el tiempo, tambi�n nosotros.

























