






















En la España de finales de los años 70, las imágenes del Meteosat transformaron el parte del tiempo e incluso pasaron a formar parte de la cultura popular. Aunque se considera que el primer satélite meteorológico exitoso fue el TIROS-1, lanzado por la NASA en 1960, el Meteosat, puesto en órbita en 1977, supuso el inicio de una generación de artefactos europeos que, año tras año, han mejorado la manera de observar la Tierra.
Herramienta fundamental del hombre del tiempo, durante muchos años los españoles hacían sus planes conforme a lo que dictaban las famosas imágenes del Meteosat, un programa conjunto de la Agencia Espacial Europea (ESA), Eumetsat y la Comisión Europea. En plena Transición, la predicción a través de fotografías captadas desde el espacio fue otro símbolo del proceso de modernización que vivía nuestro país.
Desde aquel Meteosat-1 se han lanzado ya una docena de satélites de la misma familia, que han ido reemplazando a los que dejaban de estar operativos, y cada uno de ellos ha incorporado mejoras tecnológicas. A lo largo de estos 50 años, la evolución de la calidad de las imágenes y servicios que ofrecen ha sido asombrosa, como queda de manifiesto al comparar la primera foto de la Tierra que el Meteosat-1 tomó, con las que capta el satélite de la flota que se lanzó a finales de 2022.
El programa va ya por su tercera generación de satélites, y el próximo Meteosat se encuentra actualmente en las instalaciones de la empresa aeroespacial Thales Alenia Space en Cannes (Francia), listo para ser enviado en barco a la Guayana Francesa, desde donde está previsto que despegue este verano a bordo de un cohete Ariane 62. Dentro de unos días será trasladado al puerto de Niza para que inicie su travesía hacia Kurú
Se llama MTG-I2 (de Meteosat Third Generation Imager 2) y, como el resto de satélites de su familia, trabajará a 36.000 kilómetros de distancia de la Tierra, en una órbita que se llama geoestacionaria, y desde la que se observa Europa y África. "Estará operativo a principios de 2027", señala Fabio Brandani, responsable de cargas útiles institucionales de la División Espacial de Leonardo, durante una jornada informativa en Cannes a la que fue invitado este diario.
Durante esta sesión organizada por la ESA y Thales Alenia Space, que es la empresa contratista principal de la misión, los responsables del programa mostraron a un grupo de periodistas el próximo Meteosat y otras dos sondas europeas de observación terrestre que serán lanzadas en septiembre a bordo del cohete Vega-C. Se trata de Flex, la primera misión que medirá la fluorescencia de la vegetación para vigilar la salud de las plantas desde el espacio; el otro satélite es Sentinel-3C y forma parte de la red Copernicus que monitoriza el planeta. En concreto, este centinela espacial proporcionará información en tiempo real para la predicción meteorológica y oceánica.
"Estas tres misiones van a mejorar nuestro conocimiento del sistema terrestre y nos ayudarán a hacer predicciones; son tres programas diferentes orientados en un mismo sentido", resume Dirk Bernaerts, responsable del programa de misiones Exploradores de la Tierra de la ESA. "No se trata sólo de observar, sino de utilizar los datos que ofrecen en aplicaciones para mejorar la vida de los ciudadanos", subraya.
Además de estos tres satélites de observación terrestre - MTG-I2, Sentinel-3C y Flex-, en el complejo de Thales Alenia hay actualmente otra decena de sondas espaciales en diversas fases de desarrollo. Pertenecen a diferentes clientes y están destinadas a diferentes objetivos: algunas harán ciencia, otras observarán la Tierra; hay también satélites de telecomunicaciones y de defensa.

A la izquierda, imagen de la Tierra tomada por el primer Meteosat, lanzado en 1977. Al lado, foto captada en marzo de 2023 por el MTG-I1, el primer Meteosat de Tercera Generación, lanzado en 2022.ESA. EUMETSATCOMISIÓN EUROPEA
Todos los Meteosat han salido de esta gran fábrica aeroespacial de Cannes situada a pocos centenares de metros de la costa mediterránea. Abarca en total unos15.000 metros cuadrados de salas blancas (con ambiente controlado) en las que se lleva a cabo el proceso completo que conlleva desarrollar un satélite: desde su diseño a las pruebas finales antes de ser enviado a la plataforma de lanzamiento para ensamblarlo en el cohete. En cada misión participan numerosas empresas, que aportan diversos componentes pero todos llegan aquí para su ensamblaje final. Así, al Meteosat MTG-I2 han contribuido alrededor de 70 compañías de 17 países europeos -entre ellos España- y Canadá. En los 15 años que ha llevado desarrollarlo, han participado más de 2.000 personas.
Como es habitual cuando se visita este tipo de instalaciones en las que se desarrolla tecnología punta, entramos provistos de guantes, bata y gorro protectores a la sala limpia en la que se encuentra el Meteosat MTG-I2. Está montado sobre una grúa móvil y tiene unas medidas de 5,2 x 2,3 x 2,8 metros. Su peso es de unos 3.800 kilogramos, de los que aproximadamente dos toneladas son combustible. El 80% de ese combustible lo usará para llegar y situarse en su zona de trabajo, y el resto para realizar correcciones de su órbita cuando sea necesario, a lo largo del tiempo que esté operativo.
La vida útil de los Meteosat de tercera generación es de 8,5 años, con la posibilidad de que se extienda hasta los 10,7 años, tal y como detalla James Champion, responsable del programa MTG en la ESA: "Es un momento histórico porque vamos a obtener datos sin precedentes", sostiene.
La tercera generación de Meteosat estará compuesta por seis satélites cuando esté desplegada en su totalidad. Cuatro de ellos generarán imágenes y los otros dos serán de sondeo atmosférico. El que estamos viendo en Cannes es el segundo satélite generador de imágenes. Mientras que su gemelo (MTG-I1), lanzado en 2022, envía imágenes de la Tierra cada 10 minutos, el MTG-I2 proporcionará imágenes de Europa actualizadas cada 2,5 minutos.
En 2025 despegó el MTG-S1, el primero de los dos satélites de sondeo atmosférico de la tercera generación del Meteosat. "Una vez lanzado el MTG-I2 y completada la constelación de tres satélites (MTG-I1, MTG-S1 y MTG-I2), Europa dispondrá de los servicios de previsión meteorológica más avanzados del mundo", asegura Hervé Derrey, director de Thales Alenia Space. Desde su punto de vista, la combinación de sus instrumentos "permitirá revolucionar la predicción del tiempo".
Coincide Paul Counet, de Eumetsat: "Cuando esté desplegado, el sistema Meteosat de tercera generación será el más importante del mundo, por encima de los de China o EEUU", señala este responsable de la división estratégica. "Con este sistema de satélites llevamos ya casi 50 años observando la Tierra", señala. Sin embargo, subraya, "nunca ha sido tan importante estudiar el clima como lo es actualmente" y "estos satélites tiene un gran valor para campos variados".
Susanne Dieterle, responsable del sistema Meteosat de Tercera Generación en Eumetsat, advierte que en el último medio siglo se han multiplicado por cinco los desastres vinculados a la meteorología. Entre 1970 y 2021 ha habido 1.784 eventos que se han saldado con 166.000 fallecidos y, aunque la mejora de los sistemas de alerta temprana han permitido reducir significativamente el número de víctimas, las pérdidas económicas siguen al alza.
"Ahora vamos a disponer de una enorme cantidad de datos para la previsión meteorológica", afirma Dieterle. "Una de las aplicaciones de estos Meteosat es que podremos ver los eventos extremos antes de que comiencen, es decir, permitirá ver las tormentas antes de que se formen, cuando empieza a haber inestabilidad en la atmósfera".
Sylvain Le Moal, científica de Météo France, la agencia meteorológica nacional de Francia, considera que los Meteosat de tercera generación son "un game changer" (o punto de inflexión) para monitorizar la convección atmosférica y anticipar fenómenos vinculados la convección severa". Se refiere a esta experta a situaciones tan graves como la generada el pasado 8 de enero por la destructiva tormenta Goretti. Una borrasca que puso en alerta a varios países europeos y evolucionó rápidamente, provocando nevadas, lluvias y ráfagas de vientos de más de 200 kilómetros por hora que dejaron a cientos de miles de hogares sin electricidad y obligó a cancelar trenes, vuelos y a cerrar carreteras. "Es un ejemplo de que la previsión es crítica", dice Le Moal, que subraya que "la información que proporcionan no es sólo útil para los meteorólogos, sino también para los servicios de protección civil".
Además, Paul Counet menciona la monitorización de incendios como otra de las aplicaciones más importantes de los Meteosat: "El año pasado se utilizó para vigilar incendios en Francia", señala. Y es que dentro de esos desastres vinculados a la meteorología, preocupa el incremento de los fuegos: "Los incendios grandes han aumentado cada año entre 2017 y 2024", precisa Dieterle, que recuerda que sólo en 2023 ardieron 500.000 hectáreas en la UE.
Además de las pérdidas de vidas humanas, los fenómenos meteorológicos extremos provocan pérdidas millonarias. Se estima que entre 1980 y 2024 estos eventos causaron en la UE daños por valor de 822.000 millones de euros, de los que 208.000 millones corresponden al periodo comprendido entre 2021 y 2024.
"Alrededor de un tercio de la economía europea es sensible a las condiciones meteorológicas, incluyendo la agricultura, la energía, el transporte, la búsqueda y el rescate, las infraestructuras, el sector inmobiliario, el turismo o la protección del medio ambiente", señalan a este diario desde la Oficina de la ESA que se encarga del Programa de Observación de la Tierra.
El coste del programa Meteosat de Tercera Generación a lo largo de su vida útil, sin contar el lanzamiento, asciende a 4.300 millones de euros, de los que Eumetsat aporta 2.900 millones de euros y la ESA, 1.400 millones, según estas fuentes, que subrayan que una vez esté en órbita, se estima que los beneficios socioeconómicos de la predicción meteorológica en la UE ascienden a 61.000 millones de euros al año.
Además, la ESA subraya que "hay otros beneficios adicionales que son difíciles de cuantificar, como el número de vidas que potencialmente se salvarán o estarán menos amenazadas una vez que se lance el MTG". Y en tercer lugar, destaca su contribución "a la soberanía y autonomía tecnológicas y de datos de Europa: con su diseño e instrumentos innovadores y su infraestructura europea de distribución de datos, el MTG garantizará ambas cosas en el complejo contexto geopolítico actual".
"Pretendemos que el espacio sirva en la Tierra; buscamos cómo podemos trasladar estas misiones en algo útil para los ciudadanos europeos", apunta por su parte Mauro Facchini, de la Comisión Europea. El jefe de la Unidad para la Observación de la Tierra subraya el carácter "verdaderamente europeo" de estas misiones que "toman el pulso a nuestro planeta".
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