Se les imputan 107 hechos delictivos
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Habían agredido a los vigilantes de seguridad y también habían utilizado un spray como lanzallamas improvisado para amedrentar a los pasajeros en la estación Comillas. Los grafiteros que pintan los trenes de Cercanías de Madrid actúan cada vez de forma más violenta. La Policía Nacional ha detenido a nueve de ellos, todos multirreincidentes, por ocasionar más de 400.000 euros en daños a los convoyes de Madrid y como responsables de más de 107 hechos delictivos.
La investigación ha permitido esclarecer 90 delitos de daños y 17 delitos de desórdenes públicos cometidos en distintos puntos de la red ferroviaria madrileña. Los arrestados empleaban habitualmente el conocido método del palancazo, una técnica que consiste en accionar el freno de emergencia de los convoyes para obligarlos a detenerse y aprovechar esos minutos para realizar grandes pintadas sobre los vagones.
Los investigadores destacan que actuaban con "absoluto desprecio a la vida e integridad" de los viajeros, ya que la detención brusca de los trenes podía provocar situaciones de riesgo tanto para los pasajeros como para ellos mismos.
Uno de los episodios más significativos tuvo lugar en la estación de San José de Valderas, en Alcorcón, donde los sospechosos lograron detener un tren durante 17 minutos para cubrirlo completamente de grafitis.
La Policía sostiene que el objetivo de los presuntos autores era alcanzar la máxima notoriedad posible dentro de la comunidad de grafiteros, una práctica conocida en su argot como getting up. Esa búsqueda de reconocimiento les habría llevado a protagonizar más de un centenar de acciones de elevado riesgo en la red ferroviaria madrileña.
Los agentes también han constatado que algunos de los arrestados utilizaron sus aerosoles como si fueran sopletes para intimidar tanto a pasajeros como a vigilantes de seguridad. En una de las actuaciones llegaron a emplear un spray como lanzallamas improvisado en la estación de Comillas para facilitar su huida después de ser descubiertos.
Durante los tres días en los que se desarrolló el operativo policial, los investigadores practicaron registros en varios puntos de la capital y la región en los que intervinieron sierras radiales portátiles, llaves maestras para acceder a cocheras ferroviarias y numerosos aerosoles de distintos colores y modelos, algunos de ellos de elevado valor económico dentro del mercado especializado.
La investigación también ha revelado que los sospechosos se introducían de forma habitual en las cocheras de Metro y Cercanías para realizar pintadas en los convoyes estacionados. Varios de ellos acumulaban antecedentes por hechos similares y habían sido identificados en numerosas ocasiones por acciones vandálicas relacionadas con el grafiti.
Fuentes policiales señalan que algunos familiares eran conocedores de la actividad de los arrestados y que, en determinados casos, ya habían tenido que hacer frente al pago de sanciones de hasta 10.000 euros derivadas de anteriores actos vandálicos.
La operación culminó con la detención de los nueve sospechosos entre los días 27 y 29 de mayo. Tras pasar a disposición judicial, y en el caso de los menores ante la Fiscalía de Menores, quedaron en libertad investigados por delitos de daños y desórdenes públicos.


























