"Tuve una paz increíble al sentir que el Santo Padre estaba rezando con nuestro rosario"

EL papa, poco antes de rezar el rosario en Montserrat.EFE
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Sergi Masoliver y su novia María, de la parroquia de San Fèlix de Sabadell, estuvieron el martes en la vigilia en el Estadi Olímpic Lluís Companys, el encuentro multitudinario del papa León XIV en Barcelona.
No pensaban ir al día siguiente al acto del papa en el monasterio de Montserrat, pero les dieron una invitación de última hora y pese al madrugón y el cansancio decidieron acudir.
Tras cuatro horas arrimados a la valla, a pleno sol, pasó León XIV sobre un carrito de golf. "Cuando le vi tan cerca, me subí a la valla y le alcé el rosario para que me lo bendijera, pero me preguntó si era para él y, claro, tú dile que no al Papa", ha dicho Sergi a Crónica Global.
En lugar de dar el regalo a su secretario, como suele hacer, el Papa se guardó el rosario en el bolsillo y para sorpresa de Sergi, poco rato después vio, en las pantallas gigantes del exterior del Monasterio, a León XIV pasar las cuentas del su rosario durante el rezo. Un rosario con significado especial, ya que ha sido un regalo de su padre.
"Tuve una paz increíble al sentir que el Santo Padre estaba rezando con nuestro rosario, nosotros también rezamos en ese momento con mucha alegría y mucha emoción, compartiendo ese maravilloso momento", ha dicho Sergi.
Al finalizar el acto en Montserrat, María pensó que sería buena idea pedirle al papa que les devolviera el rosario, y así tendrían un rosario rezado por el Papa. Cuando el Papa abandonaba las instalaciones en un coche le gritaron '¡Santo Padre, el rosario!'. Pero no les escuchó.
Lo intentaron varias veces corriendo tras el coche. Sergi relata a Crónica Global el momento en el que lo consiguió: "Corrí hasta el final de las vallas, seguí corriendo a la velocidad del coche y pude tener 30 segundos de conversación con él mientras corría": "¡Santo Padre, el rosario!".
Sergi cree que León XIV no entendía qué le estaba pidiendo. "El rosario que le he dado antes, el rosario con el que usted ha rezado", insistió y logró que el Papa lo sacara del bolsillo. "¡Tírelo, tírelo!", le gritó una última vez, antes de que el objeto saliera disparado por la ventanilla.
"No estaba en nuestros planes, pero sí en los de Dios", remata.




















