�frica
Kabuga se encontraba bajo custodia en La Haya despu�s de que un tribunal dependiente de la ONU le declarara no apto, por cuestiones de salud, para ser juzgado

Kabuga, en im�genes difundidas el d�a de su detenci�n por el tribunal que la hab�a solicitado
Actualizado
F�licien Kabuga, un ruand�s acusado por su relaci�n con el genocidio de 1994, falleci� en un hospital mientras se encontraba bajo custodia en La Haya, Pa�ses Bajos, seg�n informa este s�bado un tribunal de la ONU. Ha muerto tres a�os despu�s de que la corte lo declarara no apto para continuar en el juicio.
Kabuga, de 91 a�os, estaba acusado de alentar y financiar la matanza masiva de la minor�a tutsi en Ruanda. Su juicio comenz� en 2022, casi tres d�cadas despu�s de la masacre de 100 d�as que dej� 800.000 muertos.
En 2023, los jueces lo declararon no apto para seguir siendo juzgado debido a que padec�a demencia, y se�alaron que establecer�an un procedimiento para continuar escuchando las pruebas sin la posibilidad de condenarlo.
Este s�bado, el Mecanismo Internacional de las Naciones Unidas para los Tribunales Penales indica en un comunicado que Kabuga falleci� mientras estaba hospitalizado en La Haya, y que el oficial m�dico de la Unidad de Detenci�n de la ONU fue notificado de inmediato. Se ha ordenado una investigaci�n sobre su deceso para establecer las circunstancias en las que muri�, seg�n detalla el comunicado.
La orden de arresto contra Kabuga se emiti� en 2013 y se anunci� una recompensa de 5 millones de d�lares por �l. Fue detenido en 2020 en Francia y su juicio inici� en 2022.
Kabuga estaba acusado de genocidio, incitaci�n a cometer genocidio, conspiraci�n para cometer genocidio, as� como de persecuci�n, exterminio y asesinato. Se hab�a declarado inocente. De haber sido condenado, se habr�a enfrentado a una pena m�xima de cadena perpetua.
Despu�s de que el tribunal lo declarara no apto para el juicio, permaneci� en detenci�n a la espera de que se resolviera su liberaci�n provisional en un Estado que estuviera dispuesto a aceptarlo en su territorio.
Su abogado hab�a manifestado que Kabuga no regresar�a a su pa�s de origen, Ruanda —el cual se hab�a ofrecido a recibirlo—, ya que tem�a ser maltratado.
La declaraci�n de que no estaba en condiciones de ser juzgado indign� a muchos supervivientes del genocidio en Ruanda, quienes consideraban que sus cr�menes merec�an la pena m�xima.
El genocidio se desencaden� a partir del 6 de abril de 1994, cuando un avi�n que transportaba al presidente Juv�nal Habyarimana fue derribado y se estrell� en la capital, Kigali, matando al mandatario quien, al igual que la mayor�a de los ruandeses, era de la etnia hutu. Una hija de Kabuga estaba casada con un hijo de Habyarimana.























