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Santi Camuñas, Julio Muñoz y Álvaro Ruiz son varios empresarios y animadores culturales que, entre otras cosas, crearon el célebre Festimad, evento musical anual hoy extinto (muy probablemente el primero en portar las siglas "mad", tan omnipresentes hoy en el mundo del moderneo de la capital).
El primer Festimad se celebró en 1994 y fue inaugurado con un concierto de Enrique Morente. Tanto ese año como el siguiente el festival se celebró en la ciudad de Madrid, entre la Sala Revólver y otros locales clásicos de la ciudad como el Siroco o la Sala Sol (aunque la programación principal recayó en Revólver).
Según Santi Camuñas, Festimad fue una marca creada para promocionar la celebración de conciertos en la ciudad de Madrid. El evento duraba una semana e iniciaba su curso a las 10cde la mañana. Uno de los años, en el mismo se celebró una retrospectiva de cortos de Santiago Segura y Álex de la Iglesia; se formó una gran cola en la puerta a pesar de que ninguno de los dos era verdaderamente famoso por entonces. Al aparecer en Telemadrid en varias ocasiones, el festival atrajo a nuevos asistentes, adquiriendo mayor notoriedad y repercusión.
"En otra ocasión, presentamos un libro de Manu Chao", comenta Santi. "También un libro del padre de Manu Chao, Ramón Chao, sobre la gira de Mano negra por Latinoamérica".
"Al año siguiente, en 1995, la Comunidad de Madrid nos pidió que celebrásemos el festival de nuevo", continúa, "aunque esta vez en primavera, al tiempo que el mercadillo lo movimos al Círculo de Bellas Artes. La proyección de películas también tuvo lugar en el Cine Bellas Artes".

Un joven es llevado en volandas en la edición de 1996 del Festimad, en Móstoles.Alberto Cuéllar
En 1996, buscando un emplazamiento al aire libre, Móstoles se ofreció para realizar el festival, al que acudieron grupos de renombre internacional como Rage Against the Machine o Smashing Pumpkins. La época y contexto en que esto ocurría no es un factor menor: el Festimad estalló aproximadamente al mismo tiempo que otros grandes festivales nacionales como el Sónar, el Festival de Benicassim, el Sonorama o el Doctor Music Festival; una cartelera de festivales que no hizo sino crecer desde entonces.
Ese primer año en Móstoles mucha gente se coló, ya que la valla era bastante pequeña (al ser novatos gestionando mega-festivales, sus organizadores iban aprendiendo sobre la marcha). Por otra parte, para llegar hasta la misma, era necesario cruzar un riachuelo (siempre y cuando uno se negase a pagar la tarifa exigida), razón por la cual Santi Camuñas y sus amigos llamaban a los asaltantes "espaldas mojadas".
"Éramos pioneros organizando festivales", comenta Santi, "por lo que no separamos la zona de camping de la de los conciertos, así que mucha gente que compró la entrada solo para el primer día, se quedó para disfrutar del resto del festival. La coladera extrema vino al año siguiente, en 1997, con Extremoduro, Beck y Prodigy", ya que estos conciertos generaron un particular interés entre el público.

Un fan de Marilyn Manson, tatuado, durante el Festimad de 2003, en Móstoles.Antonio Heredia
Según un macarra callejero que trabajó en el Festimad como portero: "Los dueños del Festimad llevaban el bar La Pulpería, que estaba cerca de mi casa, por la calle Pizarro. Ahí paraban muchos moteros chungos de Madrid. Yo quería trabajar como portero en el Festimad, pero como no me metieron, logré currar ahí a través del ayuntamiento de Móstoles. Trabajé en la puerta metiendo a decenas de miles de personas cada día. Acabé trabajando en el Festimad por mis cojones. El primer año la peña robaba de todo ahí".
Yo le pregunto: "¿Tú robabas?" "¡No, yo no!", ríe. "El primer año del Festimad en Móstoles fue una locura", continúa. "Yo recuerdo que algunos hacían hoyos en el Parque Liana de Móstoles para guardar tabaco y bebida. Cuando el tabaco y la bebida se acababan, desenterraban la mercancía y la vendían carísima entre el público. Había un amigo mío que salía fuera, cogía cocaína, entraba de nuevo en el festival, la vendía, y volvía de nuevo a salir para coger más tema. A mi amigo lo llamaban el Oso Hormiguero, de tanto que esnifaba. Todos los porteros de Madrid estaban ahí. Eso fue un acontecimiento brutal".
Es autor de Macarras interseculares, editado por Melusina, [puedes comprar el libro aquí], Macarrismo, editado por Akal, [puedes comprar el libro aquí] y Macarras ibéricos, editado por Akal, [puedes comprar el libro aquí]. Macarras ibéricos, editado por Akal, Macarras interseculares (cómic) [puedes comprar el libro aquí]
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