ESPA�A
COLUMNA DESVIADA
En pleno juicio de �balos, S�nchez ha expresado su voluntad de gobernar ocho a�os m�s. Se trata de convertir la desverg�enza en un activo pol�tico, y el cinismo en la lengua oficial de un poder del Estado

S�nchez sale del Congreso durante la sesi�n de control.Europa Press
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�En definitiva, se�or�a, que yo reflexiono, reflexiono, reflexiono y yo creo, sinceramente despu�s de mi reflexi�n, a ver si con esto le puedo ayudar a persuadir en alguna cuesti�n, que a (sic) Espa�a lo que necesita son ocho a�os m�s de gobierno progresista�. El presidente del Ejecutivo contestaba as� al PNV en el Congreso el martes, v�spera de la declaraci�n de V�ctor de Aldama en el juicio del caso Koldo o caso Mascarillas, y despu�s de que hubieran desfilado por el Supremo escorts, misses y dem�s folklore para atestiguar que el saqueo de lo p�blico se filtraba por los genitales de su n�mero dos.
Se da por supuesto que ser�a un �Gobierno progresista� liderado por �l y es improbable que, una vez escuchada la confesi�n de De Aldama, o la de Koldo Garc�a o la de Jos� Luis �balos, Pedro S�nchez vaya a cambiar de opini�n. De Aldama explic� a los jueces que penetr� con su trama corrupta en el Gobierno y en el Partido Socialista justo despu�s de que �ste derribara a Mariano Rajoy por el imperativo moral de combatir la corrupci�n. Y que le result� tan f�cil porque encontr� en los puestos cr�ticos -el ministerio con m�s presupuesto y la Secretar�a General del PSOE- a dos personajes ansiosos por ser corrompidos. Estaban donde ten�an que estar y ten�an la autoridad que exhib�an porque S�nchez les hab�a colocado all� y les hab�a investido de ella.
As� las cosas, pocos parecen ocho a�os m�s y era muy importante expresarlo en medio de un espect�culo judicial que a cualquiera que tuviera piel se la pondr�a como un tomate. No s�lo no le suceder� eso al presidente, sino todo lo contrario. El pudor, la verg�enza o el recato son concebidos de un tiempo a esta parte como una muestra de debilidad que exigir�a alg�n tipo de responsabilidad. Ya estemos en la Casa Blanca o en La Moncloa. Para no incurrir en ese riesgo, la desverg�enza, el cuajo, como dice mi director, o el impudor se han convertido en un activo pol�tico. Avergonzarse es de cobardes y s�lo debe experimentarse cuando se observa a los de enfrente.
La reflexi�n de S�nchez al PNV -ocho a�os m�s, no cuatro- es un ejemplo nuevo de c�mo el cinismo se ha convertido en la lengua oficial de un poder del Estado. Y cuela porque se ejerce desde un trampantojo de superioridad moral que reduce a papilla los contrapesos democr�ticos que se le pongan por delante.
Prometi� gobernar sin el concurso del �legislativo� y lo est� cumpliendo a base de no presentar Presupuestos. Qu� m�s da la Democracia representativa si la econom�a va bien. Por el camino, se eleva a jefe aduanero de la moral universal para decidir qui�n est� en el lado bueno de la historia y qui�n en el malo. Al parecer, a Delcy Rodr�guez le ha expedido el pasaporte.
Llega hoy el turno de �balos, un desconocido para el presidente en lo personal, dice S�nchez. Pod�a haber preguntado en Valencia, donde conoc�an muy bien sus vicios y virtudes p�blicas y privadas. Quiz� no lo hizo porque, por aquel entonces, Ximo Puig no quer�a ni verle despu�s de ser testigo directo del intento de tangazo en el Comit� Federal de 2016. O, quiz�, porque era el perfil que necesitaba para el puesto m�s sensible del Gobierno y del PSOE.





















