

























PREGUNTA. Es un honor contar con usted en EL MUNDO. Enhorabuena, ayer fue un d�a muy intenso y muy emocionante. �Qu� sinti� usted al asomarse al balc�n de la Puerta del Sol y escuchar a decenas de venezolanos gritando "libertad"? �Qu� le dice del momento pol�tico y an�mico de Venezuela?
RESPUESTA. Sent� un orgullo inmenso. Me sent� en Venezuela. Ha sido muy, muy impactante para m� porque yo s� lo que los venezolanos sentimos y sab�a lo que iba a encontrarme aqu� en Madrid: esa emoci�n, esa pasi�n, esa energ�a. Debo decirte que lo que m�s me sorprendi� es la cantidad de espa�oles que se sienten parte de nuestra causa, y eso es algo que llevo en el alma de vuelta a Venezuela.
P. Varias veces durante su discurso de ayer hizo referencia a su regreso. "Para all� vamos, a hacer las maletas". Despu�s de lo vivido ayer en Madrid, �cu�ndo podr� regresar a Caracas y con qu� mandato de los venezolanos se cree usted legitimada?
R. El mandato es el mismo. Como bien saben ustedes, que han seguido tan de cerca la causa venezolana, el 22 de octubre de 2023, los venezolanos decidimos escoger, por v�a de un proceso organizado por la gente, no solamente un liderazgo, tambi�n una estrategia a seguir. Yo dir�a unos principios por los cuales nos regimos. Esos fueron por supuesto las primarias. El r�gimen nos tom� terror a partir de ese �xito y, bueno, sabemos lo que pas�: no me dejaron participar. Lo que vimos ayer aqu� en Madrid es la ratificaci�n de lo que est� sintiendo toda Venezuela, dentro y fuera. Regresar� tan pronto concluya una serie de actividades y objetivos que me trac� antes de venir.
P. Pero, �usted cree que el r�gimen estar� en condiciones de permitirle a usted volver a Venezuela?
R. El punto aqu� es que se inicia un proceso irreversible. Es un, como yo dec�a, una represa enorme a la que se le abri� un cauce. Esto no lo para nada ni nadie. Al final, esto que va a ocurrir depende de la gente, de los venezolanos. Y tenemos una gran responsabilidad, yo asumo la m�a y voy a estar donde yo sea m�s �til a nuestra causa.
P. Pero, �cu�les son los pr�ximos pasos? Es decir, �cu�les ser�an sus prioridades pol�ticas en este momento? �Est� en condiciones de exigirle a Delcy Rodr�guez un calendario electoral concreto?
R. El punto no soy yo, el punto es el pa�s. Y lo viste ayer en una concentraci�n monumental, incluso para los est�ndares de Espa�a. Todo el mundo reclamando lo mismo. �Qu� m�s democr�tico hay que pedir una elecci�n? Y lo digo a diario y nuevamente lo repito, porque es una cosa ins�lita, o quiz�s no tanto. Pero aquellos que en el pasado dec�an que hab�a que ir como fuera a las elecciones, como fuera, a�n sabiendo que hab�a fraude, despu�s de que desmontamos el fraude y que vamos a ir unas elecciones sin fraude, entonces ahora no quieren ir. P�nganse de acuerdo. Obviamente aqu� hay un sector que lo que est� tratando o intentando es darle ox�geno, postergar una tiran�a que va de salida. El cronograma depende de la gente y de la fuerza que se encauce alrededor de ese anhhelo popular. M�s del 80% de los venezolanos exigimos poder expresarnos con libertad.
P. Usted sabe, usted lo ha dicho, que el tiempo es importante, que el r�gimen va a tratar de afianzarse, de alargar lo m�ximo posible los tiempos. �Cu�ndo cree usted que ser�a justo que se celebrase ese proceso electoral? �Con qu� instituciones? Porque buena parte de ellas est�n ocupadas por el chavismo.
R. Todas ellas. Todas ellas est�n ocupadas por el r�gimen. Aqu� nadie se chupa el dedo. Son los mismos. �O es que Delcy Rodr�guez lleg� el 3 de enero? Ella, como la vicepresidenta nombrada por Maduro, era la responsable de toda la estructura de represi�n civil. Eso le reportaba a ella, es la responsable de los v�nculos con Rusia, con Ir�n. Aqu� nadie se enga�a. El primer paso que hay que dar es la designaci�n de un nuevo Consejo Nacional Electoral, que cumpla con lo que establece nuestra Constituci�n, que dice que tienen que ser personas que no tengan vinculaci�n pol�tica alguna y que generen credibilidad y confianza en los venezolanos. No hay nada m�s democr�tico que una elecci�n, incluso para una fuerza democr�tica que ganamos y que tendr�amos todo el derecho para decir: es ese resultado, el que se respeta, el que se impone y aceptamos en aras de un proceso pac�fico ratificar esa expresi�n de la salida popular. Entonces, �qui�n puede oponerse a ello?
P. S�, eso es relevante porque elecciones ya hubo el 28 de julio de 2024 y las ganaron usted y Edmundo Gonz�lez. �Qu� papel les reserva esa legitimidad en la transici�n democr�tica de Venezuela?
R. Enorme. Yo debo decir que si algo debo agradecerle a la vida y a Dios es haber encontrado un hombre de la estatura moral, del coraje, de la bondad y de la generosidad de Edmundo Gonz�lez y su familia. Han hecho un sacrificio inmenso por la libertad de Venezuela y tiene una enorme legitimidad para acompa�ar, participar y juntos contribuir a que este proceso de transici�n se lleve adelante a la mayor brevedad posible, porque, al final, esto es un tema de vidas. Estamos hablando de un pa�s que est� pasando hambre, que tiene una inflaci�n del 600% interanual en el mes de febrero, con sueldos de un d�lar al d�a. Entonces, entendamos la urgencia y la tragedia de lo que Venezuela vive hoy porque hay esta ansiedad y estas expectativas crecientes dentro de nuestro pa�s. Y, adem�s de todo eso, sigue habiendo persecuci�n y presos pol�ticos, a pesar de la extracci�n de Nicol�s Maduro. �En qu� punto exacto se encuentra Venezuela? Hemos iniciado un proceso en el cual por la intervenci�n de los Estados Unidos, al llevarse a Nicol�s Maduro frente a la justicia, porque era el jefe de este c�rtel, ha comenzado un proceso de desmontaje de la estructura represiva de la estructura de corrupci�n y de la estructura criminal. �Se han dado pasos significativos? Por supuesto, pero no todos los que se requieren. El tema quiz�s m�s urgente, que ha sido el de los m�s de 1.000 presos pol�ticos, todav�a hoy hay alrededor de 430 que permanecen en prisi�n. Entre ellos, todos los presos pol�ticos militares: no han liberado ni uno. Hay un ensa�amiento particular en contra de los militares que se han comportado de manera institucional y que el r�gimen los usa como castigo ejemplarizante para asustar a toda la la estructura militar. La Ley de Amnist�a se est� aplicando de una manera absolutamente discrecional. Le dan la amnist�a a quienes ellos les da la gana, con criterios absolutamente arbitrarios. Tienen un caso como el de Perkins Rocha, que fue magistrado de la corte primera, mi abogado, lo liberan, lo excarcelan y lo encierran en su casa con un grillete electr�nico en el tobillo; el caso de los polic�as metropolitanos, que tienen 23 a�os presos... Han destruido la vida a esas familias. De modo que, nosotros como pa�s, lo primero que exigimos es la liberaci�n de todos los presos pol�ticos. En este momento, el mantenimiento del r�gimen tiene mucho que ver con Estados Unidos, es el poder aut�ntico sobre Delcy Rodr�guez.
P. Usted que ha visitado a Donald Trump y que habla con Marco Rubio, �qu� garant�as tiene de que Washington no se va a conformar con un arreglo m�s o menos eficaz para sus intereses en el corto plazo y que va a devolver a los venezolanos el poder soberano sobre su pa�s?
R. Lo que pasa es que este statu quo es de todo menos eficaz. Es evidentemente insatisfactorio desde el cualquier punto de vista. Desde el punto de vista de la migraci�n, que es un tema que preocupa a los Estados Unidos, la gente no va a regresar a un pa�s donde est�n los mismos criminales que te destruyeron la vida y que te obligaron a huir. Desde el punto de vista de la seguridad, ellos son los que mantienen los v�nculos profundos con Rusia, con Ir�n, con Hizbul�, con Hamas, con la guerrilla, con los c�rteles de la droga. No van jam�s a desmontar estas estructuras si no son obligados y, en el momento que tengan menos presi�n, lo van a volver a instalar. Desde el punto de vista de la seguridad energ�tica, Venezuela est� produciendo, si acaso un mill�n de barriles al d�a. Para producir 5 o 6 millones de barriles al d�a, que es nuestro potencial, se requieren entre 150 y 190 millones de d�lares. Dime t�, qu� directiva, qu� cuerpo de directores de una empresa seria va a aceptar hacer inversiones de miles de millones de d�lares en un pa�s que est� en el �ltimo lugar en Estado de Derecho y que tiene al frente la misma persona que particip� en robos, expropiaciones y confiscaciones. Entonces, desde cualquier punto de vista que lo veas, a Estados Unidos, a los pa�ses de la regi�n y obviamente a los venezolanos, lo que nos conviene es una transici�n ordenada. Y eso pasa por determinar un calendario electoral.
P. Usted sab�a que, cuando le entreg� la medalla del Nobel a Donald Trump, habr�a muchas personas en todo el mundo que no lo iban a entender, que iban a observar que su causa pasaba de ser universal a ser una causa ideol�gica. �Qu� tiene que decirle a quienes ven las cosas as�? �Por qu� decidi� hacerlo?
R. Es muy lamentable que haya personas que puedan tergiversar u odiar m�s a un l�der de lo que abrazan, aman o respaldan las causas o los valores superiores. Nuestra causa es por la libertad y es una causa universal. Nuestra causa es por la dignidad humana y es universal por la justicia, por salvar vidas. Y lo cierto es que Donald Trump, como presidente de los Estados Unidos, ha sido el �nico jefe de Estado que ha puesto en riesgo la vida de alguno de sus ciudadanos por la libertad de Venezuela. Y eso es algo que nadie puede cuestionar y que nosotros jam�s olvidaremos.
P. �Habr�a sido imaginable la intervenci�n militar de Estados Unidos sin el 28 de julio?
R. Yo creo que no. Pero eso al final tendr� que afirmarlo o negarlo Estados Unidos. Yo creo que el 28 de julio le dio una enorme fuerza moral y legitimidad porque dej� en evidencia frente al mundo, y as� fue reconocido, que Nicol�s Maduro no era presidente de Venezuela, sino el jefe de una estructura que criminal.
P. Cuando usted se vio con senadores norteamericanos en el Capitolio, destac� todos los valores del liberalismo cl�sico, habl� de Estado de Derecho, de democracia, del libre mercado. �C�mo se imagina usted la primera fase de un gobierno leg�timo de Mar�a Colina Machado en Venezuela? �Cu�les ser�an sus primeras decisiones fundamentales?
R. Yo creo en el potencial del ser humano de, de manera aut�noma, construir su destino. Yo creo que somos libres e iguales. Y, a tal efecto, considero que debemos tener instituciones transparentes, inclusivas, democr�ticas, que permitan que podamos darnos nuestras propias normas y que las mismas se sostengan m�s all� de los cambios pol�ticos de las preferencias de ciertas autoridades o funcionarios, porque tambi�n crean la alternancia sin lugar a duda. Y para m� la clave es siempre la gente en el centro. La gente tiene que tener la responsabilidad individual, adem�s de asumir su parte en este proceso. Lo que tenemos como desaf�o es que esa confianza que hemos construido entre ciudadanos podamos tambi�n construirla hacia las instituciones que hay que levantar de cero. De cero. Porque no hay una sola instituci�n que permanezca en pie en Venezuela. Es un gran reto, s�, pero es apasionante porque �cu�ntas sociedades tienen la oportunidad en la historia de construir, como una p�gina en blanco, instituciones que deben durar por generaciones o siglos?
P. No s� cu�ntas, pero Espa�a desde luego fue una de ellas, lo hicimos a finales de los a�os 70. �Qu� garant�as de reconciliaci�n y de estabilidad cree usted que habr�a que ofrecer a esa parte del aparato represor que sigue hoy dentro del r�gimen para evitar que bloqueen ese proceso de transici�n?
R. En primer lugar, yo quiero insistir, cuando se habla de reconciliaci�n, que ese esfuerzo de enfrentar y polarizar el pa�s y dividirnos en todos los criterios: es decir, blancos y negros, ricos y pobres, izquierda y derecha, los de adentro, los que se hab�an ido, rurales y urbanos... Todo eso que hizo el chavismo nosotros logramos derribarlo y desmontarlo. Yo te aseguro que no hay una sociedad hoy, por lo menos en Am�rica Latina, con el nivel de cohesi�n que tiene la sociedad venezolana. Tienes 80, 85% del pa�s que quiere lo mismo, que comparte valores. �Ves lo que pas� ayer? De modo que, a esos ciudadanos que hoy en d�a pueden tener tener miedo en un proceso de transici�n, lo que nosotros les ofrecemos es que vamos a aplicar la justicia, hacerles respetar sus derechos, contrario a lo que la c�pula de esa estructura hizo con nosotros. Si queremos realmente un cambio en Venezuela, debe existir un proceder distinto. Desde luego no es revancha, no es venganza. Tiene que existir justicia para que podamos avanzar y eventualmente puede incluso existir perd�n ante los cr�menes monstruosos que se han cometido en Venezuela.
P. Vamos a hablar de esta gira europea en la que usted se ha reunido con l�deres muy distintos: se ha visto con Emmanuel Macron, ha visto a Giorgia Meloni, ha visto a Rob Jetten en Pa�ses Bajos. �Qu� le est� pidiendo usted en este momento a Europa? �Qu� le est� pidiendo a Occidente?
R. Muy claro, lo mismo que pido a todos los venezolanos: que cada quien asuma su responsabilidad. No pueden haber dobles est�ndares, no puede haber algunos actores que piensan que ciertas sociedades pueden tener un nivel de ejercicio democr�tico de autonom�a y otras que no est�n preparadas para ello. Al contrario, creo que la sociedad venezolana ha demostrado, de una manera maravillosa y conmovedora, el nivel no solo de anhelar la democracia, sino de estar organizada y ejercerla, defenderla en las condiciones m�s extremas. De modo que lo que estamos pidiendo es una actitud n�tida y firme frente al ejercicio pleno de la soberan�a popular, de esos valores que definen las democracias liberales, de la restituci�n del orden constitucional en Venezuela y del respeto a lo que son los acuerdos internacionales en aras de tener una sociedad y un mundo que pueda avanzar en t�rminos de prosperidad y de paz. Lo que est� claro es que en Venezuela no existe paz. Delcy Rodr�guez representa el caos, representa la violencia, y representa el pasado.
P. �Cree usted que su regreso y el cambio en Caracas pueden alterar los equilibrios pol�ticos y morales de toda Am�rica Latina, m�s all� de lo que suceda en Venezuela?
R. En ning�n caso plantear�a un efecto de esa magnitud a una sola persona. Estoy convencida de que el movimiento que ha surgido en Venezuela, que es de car�cter social y cultural, nos trasciende a todos. Y estoy convencida de que as� como Venezuela ha sido hasta ahora, digamos el tumor de ese c�ncer que se esparci� por el hemisferio utilizando los recursos de Venezuela para socavar esas democracias liberales, vamos a desmontarlo y construir desde Venezuela, con todo lo que hemos vivido y aprendido, una naci�n que proyecte respeto, democracia, intercambio, prosperidad, libertad, tendr� un efecto monumental. Y no tengo ninguna duda de que la liberaci�n de Venezuela traer� tambi�n la liberaci�n de Cuba y de Nicaragua.
P. Ayer sucedieron cosas en Madrid y tambi�n ocurrieron cosas en Barcelona. Pedro S�nchez, el presidente del Gobierno de Espa�a, reuni� a una serie de l�deres progresistas, muchos de ellos latinoamericanos, para hablar de democracia mientras usted movilizaba aqu� en Madrid a toda la di�spora venezolana. �Qu� revela ese contraste sobre dos maneras de entender Am�rica Latina?
R. Yo creo que solo hay que ver las im�genes para entender de qu� se trata una cosa y de qu� se trata la otra. La nuestra tiene que ver con la gente, con el respeto a la dignidad humana, con la decisi�n de ser libres, de aferrarnos a la verdad, a la transparencia, a la justicia y a la ley.
P. El se�or Lula de Silva y el se�or Gustavo Petro, el viernes, la recibieron a usted con hostilidad. �Por qu� cree que sucedi�?
R. Yo lo �nico que puedo concluir es que hay quienes se oponen a que la verdad se exponga. Hay quienes quisieran prorrogar el statu quo en Venezuela por razones que no voy a especular. Y que al final para m� queda muy claro que aquellos que planteaban que hab�a que acudir como fuera a cualquier elecci�n, incluso ilegal, extempor�nea, que convocara al r�gimen cuando hab�a fraude, ahora que no lo hay porque lo desmontamos, se niegan a una elecci�n. Hay que preguntarles a ellos: �a qu� se debe ese cambio de opini�n?
P. �A esto es a lo que se refer�a usted cuando dijo que la cumbre de Barcelona demuestra que no era conveniente reunirse con Pedro S�nchez? �Qu� habr�a tenido que hacer el presidente del Gobierno espa�ol para merecer ese encuentro?
R. Yo no creo que el t�rmino sea "merecer". Lo que considero es que todo lo que hago lo paso por un filtro: si contribuye o no a acelerar una transici�n en Venezuela. Y hay eventos que contribuyen y hay eventos que perjudican, porque confunden o porque env�an mensajes inadecuados.
P. �Y usted cree que verse con el presidente del Gobierno de Espa�a hubiese enviado un mensaje inadecuado?
R. En este momento, sin duda alguna.
P. El Gobierno de Espa�a lo que argumenta, por el contrario, es que ha facilitado el visado a muchos venezolanos, tambi�n a muchos l�deres opositores y que, sin embargo, usted no quiere verlo. No deja de ser, por otro lado, un reconocimiento a su legitimidad el hecho de que el presidente de Espa�a quiera verse con usted.
R. En primer lugar, yo he reconocido y agradecido siempre a todos los gobiernos de Espa�a, incluso a d�a de hoy, la forma como se ha acogido a tantos venezolanos y se ha facilitado su inserci�n en la sociedad espa�ola. Es algo que reconozco y agradezco, y es algo que reconoceremos y recordaremos toda la vida en Venezuela.
P. Espa�a parece muchas veces, sin embargo, como c�mplice; con Zapatero siempre en un papel relevante. �En qu� medida cree que ha participado el se�or Rodr�guez Zapatero como c�mplice del r�gimen chavista?
R. Yo no tengo toda la informaci�n y creo que parte de la preocupaci�n de que se d� una transici�n en Venezuela, en algunos casos y seguramente en este, es que temen que la verdad sea expuesta. En todo caso, puedo decir que su intervenci�n en momentos donde ha habido un manejo, un criterio inadecuado de la situaci�n de los presos pol�ticos, no ha favorecido a una transici�n democr�tica en el pa�s.
P. Pero si usted gobierna, �la verdad ser� expuesta?
R. En cualquiera gobierno donde exista justicia, la verdad ser� expuesta.
P. Cuando escuch� a su hija Ana Corina leer el discurso del Nobel, me llam� mucho la atenci�n que el �nico pa�s al que usted cit� por su nombre fue Espa�a, exactamente en el segundo p�rrafo, en el encabezamiento del discurso. �Por qu�? �Qu� representa Espa�a para usted en esta hora para Venezuela? En el sentido contrario, �qu� esperaba de Espa�a en estos a�os que no encontr�?
R. Yo eleg� muy bien las palabras de mi discurso que hicieron referencia a Espa�a. Fue un acto de justicia, porque si algo ha intentado el chavismo es cambiarnos la historia y renegar de nuestras ra�ces. El aporte de la cultura, la lengua, la religi�n, la sangre de Espa�a a Venezuela es monumental, as� como reconocemos, obviamente nuestras ra�ces de otras zonas tambi�n. Entonces, lo que nos une con Espa�a es muy poderoso y pensar lo que es el mercado iberoamericano, no solamente por sus dimensiones, por sus riqueza, es monumental. Creo que es una oportunidad real hoy, porque adem�s yo soy profundamente optimista acerca del futuro de Am�rica Latina. De modo que creo que es momento de que Espa�a y Am�rica Latina repensemos nuestra relaci�n. Creo que debe ser mucho m�s rica, din�mica, sin�rgica, pero eso solo es posible si existe democracia y libertad. Y desde luego esper�bamos mucho m�s del Gobierno de Espa�a en la lucha por la democracia y por la libertad.
Dicho esto, no puedo despedirme sin agradecer a las autoridades de esta ciudad, tanto de la Comunidad de Madrid, a Isabel D�az Ayuso; como a la Alcald�a de Madrid, a Jos� Luis Mart�nez-Almeida. Yo no tengo palabras para agradecer de forma suficientemente elocuente lo que ha significado para los venezolanos. Es un reconocimiento a una gesta, y Edmundo y yo as� lo hemos asumido. Y tambi�n el agradecimiento a los medios: cuando pocos cre�an que esto era posible, ustedes estaban all�. Ahora todos s� lo creen y lo ven inminente, pero hubo momentos donde nosotros insist�amos y eran pocos los que se atrev�an a afirmarlo y a darnos esa oportunidad. Desde luego a los cronistas de la ciudad, a los artistas, a los acad�micos, a los transe�ntes que me paran en la calle y me transmiten cu�nto quieren a nuestra causa. As� que, gracias a Madrid y gracias a Espa�a. Nos tocar� a nosotros recibirlos.
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