






















"Todavía es mucho lo que se desconoce sobre la eficiencia con la que el hantavirus se transmite entre personas". Así lo afirma la viróloga Jennifer Angulo, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en declaraciones a la revista Nature. Por eso, es difícil predecir el número total de casos con el que puede saldarse el actual brote y no puede compararse con el Covid. De momento, una decena (entre ellos, el español ingresado en el Hospital Gómez Ulla). No obstante, existe una abundante literatura científica sobre este virus que puede guiar las decisiones en materia de salud pública.
El principio de precaución se ha impuesto y, siguiendo el criterio del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), todos los pasajeros del barco se consideran contactos de alto riesgo y por eso deben someterse a aislamiento y monitorización de sus síntomas. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una cuarentena de 42 días a todas las personas expuestas al virus. Este periodo de incubación es mayor que el SARS-CoV-2.
A estas alturas, no hay ninguna evidencia científica de que haya cambiado la forma de transmisión del virus Andes (ANDV), que es la cepa que está en el origen del brote. Lo que sí parece claro es que se trata de un escenario inédito. Tal y como apuntan los autores de un artículo publicado el 9 de mayo en International Journal of Infectious Diseases, "el brote del MV Hondius pone de manifiesto las deficiencias en la preparación marítima ante las zoonosis".
El primer aislamiento de ANDV en humanos en América fue en un niño asintomático de 10 años que posteriormente murió debido al síndrome cardiopulmonar por hantavirus, según un estudio publicado en 2002 en Emerging Infectious Diseases. En el período de 2018 a 2019, se documentó un brote significativo en la provincia de Chubut, Argentina, que resultó en 34 infecciones confirmadas y 11 muertes, tal y como se publicó en 2020 en The New England Journal of Medicine.
Este brote se atribuyó a la introducción de una sola especie de roedor, con evidencia genómica y epidemiológica que indica transmisión de persona a persona. Además, tres individuos que exhibieron altos niveles de eliminación viral y considerados como "supercontagiadores", ya que jugaron un papel crucial en la propagación del brote. Con el Covid también se dieron este tipo de eventos.
Se ha constatado que la transmisión de persona a persona es más frecuente entre los contactos cercanos y las parejas sexuales tienen un mayor riesgo de infección que otros contactos. También se ha demostrado la contribución de los factores del huésped. Por ejemplo, según algunos estudios, ser de etnia europea comporta un riesgo de enfermedad grave 5,1 veces mayor que la etnia amerindia entre los pacientes chilenos con síndrome cardiopulmonar por hantavirus.
En palabras de Fernando Esperón, profesor titular de Veterinaria y experto en Salud Global de la Universidad Europea, en el actual brote el virus Andes "se está comportando como esperamos". De hecho, "ha salido una primera actualización de la secuenciación del virus completo y es una secuencia casi idéntica a la del Andes original, que no ha mutado casi nada". Este especialista en enfermedades infecciosas en fauna silvestre considera que, afortunadamente, "se saben muchas cosas sobre los hantavirus" gracias a los numerosos estudios que se han realizado en fauna silvestre.
Para empezar, que "están presentes en distintas especies de roedores", con una particularidad: que cada una de las variantes de hantavirus "tiende a ser específica de cada especie de roedor".
La transmisión a humanos se produce generalmente "por la inhalación de partículas de polvo -o aerosoles- de roedores infectados contaminadas con heces, orina o sangre". No se puede considerar, con los datos disponibles, un hecho frecuente. "Estos virus suelen ser bastante endémicos en las poblaciones de roedores y pocas veces saltan al ser humano", resalta. Asimismo, recuerda que, de todas las variantes que existen, solo una se transmite de humano a humano y "por desgracia, es la variante Andes, que es la del barco".
La transmisión no siempre es efectiva, por lo que tiene que producirse un contacto muy estrecho, como el que se dio en el crucero. Al principio, precisa el experto, se produce "un efecto amplificador", de tal manera que la tasa de contagio, la R0, puede ser de hasta 2,5, lo que significa que cada persona infectada "puede contagiar a otras dos al principio del brote". Posteriormente, el virus acaba perdiendo fuerza, su capacidad de transmisión es inferior a 1 y ahí es donde el brote "acaba muriéndose".
En lo que se refiere a un posible potencial pandémico de los hantavirus y, en concreto, de la variante Andes, el experto de la Universidad Europea expone los motivos por los que, hoy por hoy, estos patógenos no suponen una amenaza global. Mientras que se espera que la gripe aviar pueda dar el salto y empezar a transmitirse de forma eficaz entre humanos, en el caso de los hantavirus "estamos a muchas mutaciones de que eso ocurra".
"Este virus se conoce desde hace 70 años y se viene comportando de la misma manera", indica. "Es muy eficiente en los roedores y no necesita saltar de especie para su mantenimiento".
Los virus de gripe aviar "se mueven continuamente", pero no físicamente, sino que se replican en las poblaciones que los hospedan. En cambio, los hantavirus, al estar más "en equilibrio con su hospedador", no necesitan replicarse tanto y, en consecuencia, no se producen tantas mutaciones.
Por otro lado, entre los virus gripales es mucho más frecuente la recombinación. Por ejemplo, un cerdo puede estar infectado a la vez de gripe aviar y de gripe porcina. Así, cuando se replican en la misma célula virus de gripe aviar y de gripe porcina, se pueden producir errores a la hora de ensamblarse y, al final, los virus se ensamblan con fragmentos de uno y de otro. Al final, los virus resultantes pueden ser mucho más transmisibles.
En el caso del hantavirus, como cada especie de ratón suele hospedar una sola variante de hantavirus, es altamente improbable que, por ejemplo, el hantavirus Puumala y el hantavirus Andes se recombinen, ya que el ratón colilargo solo es reservorio natural de la variante Andes.
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