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�Estaba y estoy destrozada. Aunque haya pasado todo este tiempo, mi ni�o es mi ni�o�. Habla Jessica, y Jessica es una ciudadana francesa, una mujer que en marzo de 2020 fue de vacaciones a Andaluc�a, donde se tuvo que quedar a la fuerza por el cierre total decretado a ra�z de la pandemia. Un c�mulo de casualidades la situaron en el lugar y en el momento equivocados. Entonces, comparti� piso en un pueblo de Almer�a junto a una compa�era que hab�a conocido en una estancia previa en Barcelona y pas� los tres meses del confinamiento all� antes de dar a luz a su hijo en un hospital de la comunidad. 17 d�as m�s tarde, los servicios sociales se lo quitaron tras una denuncia falsa de esa compa�era de piso con la que conviv�a y se lo entregaron a una familia de acogida.
Ahora, seis a�os m�s tarde, el caso ha llegado al Tribunal Constitucional (TC) despu�s de que su defensa, liderada por Marta Boza del bufete Boza Rucosa, haya agotado la v�a judicial ordinaria. Adem�s, ambas esperan que Francia intervenga y han trasladado lo ocurrido al consulado. Por su parte, el ni�o vive desde 2021 con unos padres de acogida que han iniciado el proceso de adopci�n. Un laberinto jur�dico y burocr�tico que Jessica califica de �horrible�. �Estoy luchando, siempre estoy luchando por �l y ahora no puedo parar�, asegura desde Barcelona, donde ha fijado su residencia.
El caso parte de una denuncia falsa de su compa�era de piso, que nunca ratific� en sede judicial. De hecho, incluso se retract� al mandar una carta posterior reconociendo que las acusaciones vertidas no eran reales. Tanto Jessica como su letrada defienden que no hubo ninguna investigaci�n previa y que la versi�n de esta persona bast� para que los Servicios Sociales le retiraran de forma urgente al ni�o en plena pandemia. Jessica enmarca la denuncia de esta mujer en la mala relaci�n que manten�an a ra�z de una fuerte discusi�n y a la circunstancia de que a la compa�era de piso le hab�an quitado a su hijo por los problemas que arrastraba. �Era una persona adicta a las sustancias, se verific� que era consumidora de estupefacientes, adem�s de tener una discapacidad del 65%�, apostilla la letrada Marta Boza.
En primera instancia, el tribunal consider� �justificada� la retirada de la tutela del menor por una supuesta situaci�n de �desamparo� e �inestabilidad�. Pudo influir que Jessica se trasladara a vivir a Barcelona en busca de trabajo y vivienda: �No me quise ir de Espa�a, por supuesto, y pens� que aqu� ser�a m�s f�cil� . Como consecuencia, las restricciones de movilidad derivadas de la pandemia y las dificultades econ�micas por las que pasaba, seg�n su versi�n, le hicieron no cumplir con visitas fijadas por los servicios sociales andaluces. El juzgado le reproch� entonces su poca colaboraci�n, mientras el beb� segu�a con la familia de acogida.
En segunda instancia, la Audiencia Provincial de Almer�a dio un vuelco al caso: asegur� que el proceso de retirada del beb� fue �sospechosamente inquisitorial� y dio la raz�n a Jessica. Sin embargo, la familia de acogida recurri� al Tribunal Supremo, que dej� constancia en su sentencia de 2024 la falta de garant�as en la retirada del beb� y descart� cualquier tipo de reproche a la conducta de la madre, aunque consider� que el ni�o deb�a seguir con la familia de acogida por el tiempo transcurrido (en ese momento, cuatro a�os) y la relaci�n que manten�an. Es decir, admiti� la injusticia del procedimiento, pero no lo revoc� en un fallo que cont� con el voto particular de un magistrado en contra de que se apartara a la criatura de Jessica y la �desprotecci�n grave�que le ocasion�.

A la derecha, la abogada Marta Boza con el equipo de Boza Rucosa (Cristina P�rez y Alba Guerrero).David RamirezAraba Press
Ahora, su abogada Marta Boza ha presentado un recurso de amparo al Constitucional al considerar que durante el procedimiento se habr�an vulnerado derechos fundamentales como el derecho a la tutela judicial efectiva, el derecho a la vida familiar y el principio de proporcionalidad en la intervenci�n de los poderes p�blicos, y pide paralizar la adopci�n mientras la Corte de Garant�as no se pronuncie.
Y es que en medio de este laberinto judicial se entrecruza otro importante factor: la familia de acogida solicit� la adopci�n del ni�o, un proceso al que Jessica se niega. La semana pasada y en una vista celebrada, ella se opuso formalmente a la adopci�n -un paso formal necesario- y ahora tiene 15 d�as para presentar una demanda contencioso-administrativa.
En paralelo, tanto Jessica como la letrada han abierto la v�a francesa: esperan que Francia tome cartas en el asunto, seg�n explican, tras contactar incluso con el Ministerio de Exteriores del pa�s vecino y el consulado en Barcelona para trasladar el caso. �Un poco de esperanza� para esta mujer, seg�n define ella misma, tras un proceso �muy largo� y doloroso �tambi�n a nivel mental�. En este sentido, lamenta que solo ha podido ver �tres veces� al ni�o en estos seis a�os antes de que se suspendieran las visitas. Ella tiene trabajo acreditado y un piso en una poblaci�n del �rea metropolitana de Barcelona.
�Tengo la habitaci�n preparada para mi hijo, con ropa y juguetes. Lo tengo todo listo desde el principio�, zanja Jessica.
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