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El Tribunal Supremo ha sido escenario este mi�rcoles de una declaraci�n que amenaza con sacudir los pilares del Gobierno. V�ctor de Aldama, el principal comisionista del 'caso mascarillas', ha roto su silencio como el primer acusado en declarar, ofreciendo una colaboraci�n con la Fiscal�a que podr�a reducir su condena a siete a�os, frente a los 24 que encara el ex ministro Jos� Luis �balos.
Uno de los puntos m�s cr�ticos de su testimonio fue el relato de su encuentro con Pedro S�nchez en un acto del PSOE en 2019. Seg�n Aldama, fue Koldo Garc�a quien le invit� para presentarle al presidente. En un apartado del evento, S�nchez le habr�a dado las gracias de forma expl�cita: "S� perfectamente lo que est�s haciendo y solo quiero darte las gracias". Aldama subray� la extrema confianza entre el ex asesor y el mandatario, se�alando que Koldo llamaba al presidente simplemente "Pedro" y que este lleg� a asegurarle que S�nchez le "deb�a mucho y �l sabe por qu�".
La relaci�n de Aldama con el Ministerio de Transportes comenz� a trav�s de su hermano, que trabajaba como escolta, quien le present� a Koldo en una cafeter�a cercana al ministerio. El empresario admiti� que le interesaba entablar contacto con el departamento de "m�s presupuesto y m�s potente" del Gobierno. El v�nculo se estrech� hasta el punto de que Aldama llamaba "jefe" a �balos por respeto a su cargo. Juntos desarrollaron una "agenda no oficial" que les llev� a M�xico para tratar proyectos como el tren maya, aprovechando los contactos del empresario con el partido PRI.
Sin embargo, el relato tom� un cariz m�s turbio al describir los detalles del viaje a M�xico. Aldama confes� que, a petici�n de Koldo para que el "jefe" pudiera "relajarse", �l mismo pag� los servicios de varias "se�oritas" para �balos. A pesar de las reticencias del embajador espa�ol por su presencia en reuniones oficiales, Koldo siempre le defendi� como una persona de confianza capaz de asesorarles. Esta declaraci�n, marcada por detalles como el misterioso pin de una espada que Aldama luci� en su solapa, pone ahora bajo sospecha toda la red de influencias que operaba en el coraz�n del Ministerio.

























