


























Una expresi�n de placidez se dibuja en el rostro de Morante. Duerme cuando abandonamos su habitaci�n. La sedaci�n hace a�n sus efectos. Cosas del propofol. �Ya me han hecho todo lo que me ten�an que hacer�, es lo �ltimo que ha dicho antes de entregarse en brazos de Morfeo. Le acaban de colocar una v�a central de alimentaci�n parenteral, es decir, la administraci�n de nutrientes por vena. Esperan d�as de ayuno por prescripci�n facultativa, �una colostom�a qu�mica�. El reloj marca las 12.49 del mediod�a, y lo acaban de subir, grogui, de la UCI. Cuando aparecieron los celadores para bajarle en la cama, ya se encontraba en pie. Balanceaba el cuerpo con la vista perdida por la ventana. Cerca se encuentra La Venta de Antequera, donde descansan los toros bravos de la feria. Suena el eco de los cencerros de los bueyes de Florito en la calle. Las agujas que inoculan el suero cogen las venas del reverso de su mano izquierda, con la que dibuja el toreo; los antibi�ticos entran por ellas como defensas para evitar las temidas infecciones en zona tan delicada; el drenaje de la herida en el recto cuelga casi vac�o de sangre: �Ha sido la cornada que m�s me ha dolido en mi vida. Buff, fue un dolor muy fuerte. Me toqu� buscando la sangre. Me daba miedo encontrarla en abundancia y tem�a que el pit�n hubiera alcanzado las tripas�, contaba antes de dormirse.
La noche fue larga, pero, sobre todo, muy fr�a en la UCI. Pedro J. Marques, su apoderado, su b�culo, su amigo, que pas� la madrugada a su vera, habla por tel�fono con el profesor Antonio Sampaio, el prestigioso psiquiatra que ayud� a levantar la antol�gica temporada de 2025. Viaja desde Lisboa a Sevilla. Preocupa que la convalecencia pueda desajustar el equilibrio psicol�gico que ahora mismo sostiene tan bien a Morante: la enfermedad mental, el trastorno disociativo, la depresi�n resistente, la ansiedad perpetua, nunca se han ido. Bisbisean en su cabeza como un ruido sordo de fondo. Quiere el doctor Sampaio prescindir de todos los antidepresivos aprovechando el par�n de la inactividad, la convalecencia de la cornada.
Las prioridades se solapan. Prima ahora el da�o f�sico sobre el da�o mental. Por la puerta de la habitaci�n, la 100 del hospital Viamed de Sevilla, entra el doctor Octavio Mulet, cirujano jefe de la enfermer�a de la plaza de la Maestranza. Oper� al genio en el quir�fano en larga intervenci�n. La reconstrucci�n de esf�nteres, la complejidad de la zona, incidi� en el pron�stico de �muy grave�. �Cuando hablamos de un pron�stico muy grave no nos referimos a un pron�stico vital inmediato, sino a que se trata de una cirug�a compleja por las estructuras que hay que reparar. Es una herida, digamos, no de una gravedad inmediata, pero s� de una complejidad importante en cuanto a la recuperaci�n�, dice Mulet.

Z.S.
Ya ha explicado al torero los pasos a seguir, la v�a de alimentaci�n parenteral que han de colocar y el ayuno al que ha de someterse. �A ver si me dan un yogur�, hab�a manifestado esperanzado Morante antes de que entrase el cirujano. Nunca abandona el sentido del humor, ni en las situaciones m�s oscuras. �Lo �ltimo que com� fue un s�ndwich�, recuerda. El dolor trepa de vez en cuando a su expresi�n: �Estoy probando a ver si funciona la reparaci�n�, remata el maestro guas�n. Abordamos al cirujano, que acaba de explicarle a Morante todo el panorama que le espera por delante.
-Doctor Mulet, el temor de algunos toreros ya retirados que han padecido cornadas similares era que hubiera que ponerle una bolsa de colostom�a.
-Esa es una de las opciones, pero en este caso, como pudimos tratarlo de manera inmediata y hab�a muy poca contaminaci�n, como pudimos lavarlo, repararlo y era una lesi�n baja, hemos optado por una colostom�a qu�mica: lo dejamos sin alimentaci�n oral, todo va por vena, para que haya el menor tr�nsito de material intestinal y que la herida quede protegida.
-Los miedos suelen venir en estos casos por el temor a la infecci�n.
-En los primeros momentos es lo que m�s preocupa en cualquier cornada. Y aqu�, que adem�s hay una lesi�n del intestino, el riesgo es mayor y requiere m�s cuidado.
-�Podemos plantear ya tiempos de recuperaci�n?
-Es muy pronto para hablar de eso. La evoluci�n ser� la que ir� marcando los tiempos.
Antes de despedirse, el doctor explica tambi�n a El Mundo que, por la tarde, Morante ya podr� levantarse. La impaciencia empujar� al torero a poner sus pies descalzos en el suelo. Todav�a no han aparecido los celadores para bajarle a la UCI, donde le colocar�n la alimentaci�n parenteral, y su empe�o es lavarse la cabeza, ducharse si fuera posible. No lo es con todas las v�as, el drenaje, la herida en carne viva a�n.
El recuerdo del parte facultativo de la cornada sigue provocando escalofr�os con su trayectoria de 10 cent�metros, la lesi�n de la musculatura esfinteriana anal y la perforaci�n en cara posterior de recto. Morante es consciente de c�mo sucedi� todo y reconoce que pas� �miedo, mucho miedo�: �El toro sal�a suelto y cuando se qued� emplazado en los medios fui a por �l. Me llev� por delante�. Un exceso de confianza en quien va sobrado de valor. Le queda una semana al menos de ingreso. El mundo del toro est� en shock, la temporada depende de �l.
Su figura trasciende el propio �mbito de la tauromaquia para situarse en el plano del fen�meno de masas, convirtiendo de nuevo la figura del torero en icono de la cultura popular en pleno siglo XXI. Un tipo que, sin jefe de comunicaci�n, ni redes, cuenta con una capacidad de penetraci�n social apabullante, amarrado al rito y al clasicismo. Jos� Antonio Morante reapareci� en Sevilla, en medio de un clamor, el pasado Domingo de Resurrecci�n, para hacer la Maestranza suya otra vez, y desgraciadamente derramar su sangre sobre el albero. �S�lo me falta que me coja un toro�, hab�a dicho el d�a anterior al percance porque ya se hab�a salido del mapa de la gloria. Cuando el pasado agosto vol� en un avi�n privado desde Jerez a Galicia, horas antes de la cornada de Pontevedra que marc� el verano, Morante, de otro modo, tambi�n verbaliz� la tragedia. Una pesadilla lo despert� de golpe en pleno vuelo: �Se me ven�a encima el toro�. Ser� mejor no nombrar la bicha desde ahora.

La Feria de Abril de 2026 pasa ya sellada con su nombre. Podr�a ganar de una tacada todos los trofeos: mejor toreo de capa, mejor faena, mejor estocada y mejor par de banderillas... Una feria memorable. La tarde del 16 de abril reposa en los anales de la historia. Tanto o m�s que la inolvidable efem�rides del 26 de abril de 2023, cuando alcanz� el hito de cortar un rabo en Sevilla 52 a�os despu�s.
-�Qu� recuerdos tiene, maestro, de la masa enfervorizada tratando de sacarle a hombros por la Puerta del Pr�ncipe sin trofeos?
-La verdad es que sent� un poquito de verg�enza ajena cuando vi todo aquel mont�n de polic�as aguantando la Puerta del Pr�ncipe, como si yo quisiera salir. Era la gente la que quer�a. Sent� malestar. Despu�s me llevaron para otro lado. Aquello parec�a una hermandad del Roc�o que me pasaba a otra hermandad [risas]. En verdad, reglamentariamente, tampoco pod�a salir por la puerta de cuadrillas, porque para eso hay que cortar dos orejas... Pero all� no hab�a ni un polic�a.
"La verdad es que sent� un poquito de verg�enza ajena cuando vi todo aquel mont�n de polic�as aguantando la Puerta del Pr�ncipe"
La genialidad desatada de Morante hab�a incendiado la plaza, con la suerte de la silla y mucho m�s que la silla. �Sali� todo con ese toro de �lvaro [N��ez]. Una faena de mucha intensidad que la gente vivi� con enorme pasi�n�. Su hijo, Jos� Antonio Morante Ant�nez, a la saz�n jugador del Betis, hab�a rega�ado al maestro en el callej�n por haber sacado la silla despu�s de haberlo entrenado en el campo sin buenos resultados. �Las becerras me tocaban, me echaban mano y, claro, el toro no es una becerra. Pero ya metidos en faena...�.
La �ltima tarde en Sevilla hab�a empezado con otra lecci�n de armon�a y naturalidad, una belleza suave -�el toro no se rebosaba y lo ten�a que llevar pegadito a la muleta�-, concluida con una estocada monumental, el volapi� de la feria: �El otro d�a fall� por hacerlo r�pido, y a este toro quise matarlo bien�. Y, sin embargo, la tarde se torci� con Clandestino [de la gran corrida de Garc�a Jim�nez], certer�simo en su derrote. Envi� al Rey de los toreros al lecho del dolor, a una dura madrugada en la UCI, tan heladora. �He pasado mucho fr�o. La noche ha sido un poco regular, de dormir poco, pero lo cierto es que no he tenido muchos dolores. Tendr� que estar unos d�as as�, con nulo alimento, y espero poderlo pasar con un poco de paciencia�.
La paciencia no es algo que adorne a Morante de la Puebla, el hombre que torea m�s despacio y ajustado que nadie, mejor que ninguno. La tauromaquia es infinitamente mejor con �l. Pas� la tarde de ayer viendo por televisi�n la corrida de Sevilla, donde volvi� para demostrar por qu� es el m�s grande y derramar su sangre.
La campa�a de Morante de la Puebla se hab�a disparado en expectaci�n como un verdadero fen�meno de masas. El mes de mayo esperaba a la vuelta de la esquina con una lista de plazas que hab�an vendido absolutamente todo su aforo para ver al mito. Ahora los empresarios cuentan los d�as para su reaparici�n. Lo m�s inmediato que hab�a en el calendario era la corrida de San Pedro Regalado, en Valladolid, el pr�ximo 10 de mayo; la Feria del Caballo de Jerez, donde hab�a acabado el papel para los d�as 15 y 16 de mayo; el 23 de mayo estaba anunciado en Nimes; y el 31 de mayo en la Corrida de San Fernando de Aranjuez. Los plazos m�dicos se desconocen todav�a.
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