Segunda Divisi�n
El hist�rico club, en manos de una propiedad difusa, est� a un paso de bajar a Primera RFEF tras unos a�os dram�ticos y en plena construcci�n de su nuevo estadio

El delantero del Real Zaragoza, Marcos Cuenca, desolado tras la derrota en ValladolidEFE
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Parque de los Pr�ncipes. 10 de mayo de 1995. Pr�rroga de la final de la Recopa de Europa. Minuto 120. Nayim, a 50,5 metros de la porter�a, ve adelantado a David Seaman. Golpea el bal�n en el aire y, con una par�bola perfecta, supera al guardameta para hacer al Real Zaragoza campe�n. 31 a�os y dos d�as han pasado de aquella noche en la que los ma�os entraron en el Olimpo del f�tbol europeo. 31 a�os y dos d�as en los que la realidad del club del le�n ha cambiado por completo y le sit�a ahora muy cerca de abandonar el f�tbol profesional.
A falta de tres jornadas para el final de la Segunda Divisi�n, el Real Zaragoza se encuentra a cuatro puntos de la salvaci�n tras acumular siete jornadas consecutivas sin ganar y habiendo desaprovechado un sinf�n de tropiezos de sus rivales directos. Una tendencia repetida de forma constante por el conjunto ma�o durante toda una campa�a que, si una racha milagrosa no lo impide, ser� la de la consumaci�n de un descenso temido desde hace a�os.
Porque el fracaso actual del Real Zaragoza no es el resultado de una campa�a aislada en la que todo ha salido mal, que tambi�n. Son las consecuencias de una gesti�n nefasta en el apartado deportivo, que ha terminado por aniquilar a un club hist�rico con plantillas incompetentes, muy alejadas del nivel de una entidad de este calibre.
Desde su entrada en 2022, la propiedad, en manos de un grupo inversor liderado por Jorge Mas, due�o tambi�n del Inter de Miami de Leo Messi y David Beckham, apost� por sanear las cuentas de un club en ruinas y elevar su imagen con la construcci�n de un nuevo estadio que, con dinero p�blico, ya est� en marcha. Lo logr�, pero, por el camino, descuid� el equipo con fichajes de jugadores descartados por equipos de Primera Divisi�n (Paul Akoukou o Valery Fern�ndez), apuestas desconocidas (Samed Badar, cedido en Polonia tras pagar m�s de tres millones de euros por �l, o William Agada) o jugadores de renombre en la categor�a, pero que nunca han estado cerca de su nivel (Ra�l Guti, Sinan Bak o Ager Aketxe, ya vendido).
Son algunos de los nombres de los futbolistas que conforman una plantilla sin alma, a la que ni siquiera su capit�n, Francho Serrano, pese a estar armado de pasi�n ante su falta de calidad, puede reanimar. Tampoco han podido lograrlo los nueve entrenadores que ha tenido el club en estos �ltimos cuatro a�os, con una media de duraci�n en el cargo de cinco meses.
Es la cr�nica de un naufragio del que han sido testigos todos los aficionados del Real Zaragoza, que en cada jornada llenan el estadio modular en el que juega el equipo mientras culmina la construcci�n de la Nueva Romareda. Un partido tras otro en el que la afici�n no puede encontrar algo de f�tbol que echarse a la boca mientras clama, hambrienta, ante una propiedad de la que se desconoce su identidad exacta. �Los propietarios no conocen la ciudad y nadie sabe qui�nes son. No hay una cara visible, solo unos gestores que han demostrado no estar a la altura�, explica Jos� Manuel F�bregas, presidente de la Federaci�n de Pe�as.
�l ser� uno de los miles que sostendr�n al le�n en 1� RFEF y le empujar�n para que su vuelta sea r�pida, porque, como asegura, �Zaragoza nunca se rinde�.




















