


















Estefan�a Ruilope Madrid
Actualizado
Rodrigo Bern�rdez y Alejandro Crespo son los fundadores de Pilatus, una marca de accesorios -en especial mochilas- dise�ada para el trabajador de hoy y que en poco tiempo ha conseguido conquistar a medio Ibex 35 y hasta a los Juegos Ol�mpicos de Par�s.
Ambos estudiaron Econom�a en la Universidad Carlos III, aunque aclaran: �No hemos ejercido nunca como economistas. Ni cerca�. Su historia tampoco comenz� entre teor�as macroecon�micas, sino en una pista de p�del. �Fue nuestro nexo de uni�n�, recuerdan. Se conocieron porque faltaba un jugador para un partido; compartieron pista e... iniciaron una amistad que hoy describen como un matrimonio empresarial.
Durante la carrera se marcharon juntos de Erasmus a Konstanz, al sur de Alemania, donde el fr�o abundaba m�s que las pistas de p�del. All�, entre clases, viajes y un constante runr�n emprendedor, empez� a tomar forma la idea.
El germen de Pilatus fue una funda de ordenador. Rodrigo ten�a una hecha por su abuela. En un mercado dominado por fundas negras, m�s cercanas a un regalo corporativo sin alma que a un accesorio deseable, detectaron una oportunidad. �Vimos que hab�a un hueco entre la funda barata de AliExpress y gastarte 150 euros en una de Mac�, explican.
El nombre surgi� durante una excursi�n al monte Pilatus. �Ese d�a tuvimos la conversaci�n de emprender algo�, recuerdan. Quer�an trabajar con materiales sostenibles, as� que la idea encajaba: monta�a, naturaleza y una A que simula una cima. Lo que no ten�an era experiencia, contactos ni f�brica. �No sab�amos nada. Empezamos buscando en Google, escribiendo a f�bricas y mandando dibujos hechos con boli y papel�. La primera producci�n fue de unas 900 unidades, financiada como pudieron. �Pusimos 6.000 euros entre los dos. Yo lo hab�a ganado dando clases de p�del�, cuenta Rodrigo. El primer comprador fue su abuelo, que no ten�a port�til. �Al principio no ten�amos mucho que perder. Hab�a ganas de emprender, y hab�a que vender esas fundas s� o s��.
En casa, sin embargo, el entusiasmo no era compartido. �Mis padres entend�an que todo ese esfuerzo era para que acabara en una corporate. Cuando dije que quer�a vender fundas de ordenador, me mandaron de vuelta a Vigo�, recuerda Rodrigo. Con perspectiva, lo resume as�: �Aprendimos a leches. Nos falt� tener buenos jefes antes de montar todo esto�.
Despu�s llegaron Lisboa, una beca vinculada a Google Campus, fondos europeos, aceleradoras y trabajos paralelos -como clases de p�del y tenis- para sostener el proyecto. Y mucho ensayo y error.
Pronto entendieron su h�ndicap: las fundas gustaban, pero no eran un producto recurrente. �El problema era que una funda te dura a�os. Empezamos a pensar c�mo hacer el negocio m�s grande�.
La respuesta apareci� en el mundo corporativo. Una empresa les compr� 200 unidades de golpe. �Lo que hab�amos tardado meses en vender, lo vendimos en dos d�as�. Aquello cambi� el enfoque: empezaron a trabajar con compa��as, universidades, welcome packs y productos personalizados, del Ibex a empresas como Red Bull, Visa, Sony o Walt Disney o los Juegos Ol�mpicos de Par�s, donde se convirtieron en proveedores oficiales de accesorios.
De las fundas pasaron a mochilas, botellas, bolsas de deporte... �Hacemos productos para gente que va con ordenador al trabajo y necesita llevar tambi�n el t�per, las zapatillas o la ropa de entrenar�, explican. Todo est� pensado al detalle: compartimentos acolchados, cremalleras termoselladas, materiales impermeables, espacio para botellas, sujeci�n a la maleta y una estructura que permite que la mochila se mantenga de pie. �Detalles peque�os, pero es que la vida del siglo XXI est� hecha de cremalleras que no se atascan�.
Siguen jugando al p�del, aunque ahora prefieren hacerlo en el mismo lado de la pista. �Por salud empresarial�, dicen. Mientras, ya expanden su marca por Portugal, Francia, Pa�ses Bajos, Malta, Grecia y Reino Unido.
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