Euroliga
Unos problemas de seguridad han retrasado la llegada de los abonos a los fans de los cuatro equipos. La primera semifinal, entre Olympiacos y Fenerbahçe, arranca a las 18.00 hora local. La Euroliga intenta solucionarlo a tiempo

Llull y Montero, durante el entrenamiento del jueves en el OAKA.EFE
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La Final Four en Atenas luce medidas de seguridad como no se recordaban. En previsión de un evento con los dos equipos griegos en el OAKA (finalmente el Valencia eliminó al local Panathinaikos en cuartos de final), se redobló la presencia de agentes, 1.000 repartidos por toda la ciudad. Los aficionados empezaron a llegar el jueves a la capital griega. Se estima que son unos 10.000 serán de Olympiacos, 3.000 llegados desde Estambul para animar al campeón Fenerbahçe, 1.000 desde Valencia y, aproximadamente, 500 con el Real Madrid.
Todos, a unas horas de que arranque el evento (a las 18.00, hora local -una hora menos en España-, es la primera semifinal entre Olympiacos y Fenebahçe), sin sus abonos en los bolsillos (o móviles) todavía. Un problema de gestión de Euroliga que ha desatado el nerviosismo entre las aficiones. "Esto es un caos", protesta alguno, ante la indignación general.
Según ha podido saber este periódico, la raíz del problema está precisamente en la estrictas medidas de seguridad. Todos los aficionados debían proporcionar sus datos personales, por orden de la Policía. De hecho, para entrar en el recinto del OAKA hay que acudir con "un documento de identidad o pasaporte original y una entrada con el mismo nombre que el documento". "La falta de coincidencia entre la identificación y la entrada conllevará la denegación de la entrada", avisa la propia Euroliga. Muchos fans no dieron de forma correcta esos datos.
Mientras la organización se afana por solucionarlo, ya se barajan algunos escenarios alternativos, como que la primera semifinal retrase su horario.


























