























Valdebebas apunta maneras para convertirse en un nuevo circuito culinario en Madrid. En los últimos años, la zona ha visto cómo su oferta empezaba a crecer con la llegada de propuestas muy diversas. A las tabernas de inspiración asturiana, trattorias, bares de ramen y restaurantes centrados en el producto, las brasas o los arroces, se suman ahora aperturas muy recientes, como locales de café de especialidad y bollería artesana que han triunfado en otras ubicaciones, además de conceptos inéditos en torno a la barbacoa y la sobremesa.
Así, la oferta del barrio no solo aumenta, sino que se diversifica, con cocinas de mercado, propuestas internacionales y formatos como el brunch.

Alejandro Ye, haciendo pruebas con una cafetera
Alejandro Ye (25) y Sofía Hu (30) son ya muy conocidos en el barrio de La Piovera. Este tándem -profesional y personal- de origen chino ha convertido su cafetería Ofi en punto de encuentro del barrio, con el café de especialidad y la bollería artesana como excusas. Aterrizaron con su pequeño local, sin hacer mucho ruido, pero pronto atrajeron todas las miradas porque el negocio lo habían pensado con mimo y estudiando hasta el más mínimo detalle. Un diseño de aire nórdico, bizcochos deliciosos y un café que tiene una legión de clientes dispuestos a hacer cola cada día.
El caso es que con el espíritu emprendedor en la sangre, a los pocos meses empezaron a pensar en coger otro local. Lo encontraron en Valdebebas y acaban de inaugurarlo. La propuesta, eso sí, es mucho más ambiciosa en fondo y forma. De entrada, las dimensiones son otras. Amplio y luminoso, tiene dos espacios diferenciados. "A lo largo de la jornada llegamos a hacer más de 15 kilómetros con los paseos por el local", comenta él. A la derecha, una coqueta barra de cafés, donde se organizan catas. "Aquí tenemos nuestra cava para mantener mejor el producto", explica emocionado Alejandro, mientras una persona del equipo prepara una cafetera de filtro. "En carta, por temporada, vamos a incorporar cuatro tipos distintos". Tienen todos los detalles pensados para que la experiencia sea redonda. "Las tazas son distintas según el tipo de café porque influyen en el sabor", comenta Sofía, encargada de elaborar la oferta dulce. La vitrina con sus tentaciones brilla llena de brioches -rellenos de frambuesa, praliné...-, cruasanes y bizcochos.
Al fondo, detrás de la barra, donde lucen en las estanterías los paquetes de cafés con los que trabajan -también los venden-, como Fix y Puchero, la cocina vista. Porque, además tomar un capuccino o un matcha, han creado una carta de bocados salados de lo más apetecible. "Le hemos dado un toque oriental", cuenta Alejandro. La idea se basa en un concepto de brunch, que está disponible todos los días -salvo domingo y lunes, que cierran-. Hay tostas de tomates con jamón ibérico, asian crisp y kombu. "Los encurtidos son todos caseros y los hacemos con vinagre de arroz"; al umami bowl le añaden miso caramel que es «un dulce de leche salada" y la tosta de sardinas, una de las más originales, lleva encurtidos y mayo de yuzu. En el apartado de sandos (sándwich japonés) los encontramos de pollo en jengibre, col china y sésamo; de berenjena con ricota y encurtidos y de ensaladilla de huevo, mostaza y jamón ibérico. Su pollo ginger, marinado en jengibre, patatas, napa y aceite de sésamo, gusta mucho también. Poco a poco irán incorporando nuevos platos a la carta.
Llevan meses volcados en el proyecto. "A mitad de obra se nos fue el encargado y eso nos retrasó la apertura", explican. Han pintado paredes y hecho de todo para abrir a tiempo. "Ahora estamos trabajando 14 o 15 horas al día", ritmo que esperan poder frenar en unos meses. A las 5 de la mañana llegan para preparar la bollería y el pan. "Sobre todo para controlar las fermentaciones". Los caprichos de esta pareja se quedan en el negocio. "El de Sofía es el horno y la amasadora; el mío, la cafetera Marzocco Strada x. Es la más top del mercado. En Madrid solo hay tres", confiesa entre risas Alejandro.
Dónde.Estanislao Pérez Pita, 18.

Fideuá de carabinero, en La Savina.
Mediterráneo, arroces y pescado fresco salvaje. Son palabras que definen bien qué es La Savina (antes Balear Valdebebas), ese establecimiento amplio -y lleno de luz- que hace más de dos años y medio abrió en Valdebebas el inquieto emprendedor y chef Jorge Baeza. En él mandan la cocina de producto, la técnica (fondos y sofritos muy trabajados y el punto clavado de las cosas) y el servicio de primera, todo concebido para el goce gastronómico.
Uno puede darse a un rico picoteo en sus mesas altas (por ejemplo, el hojaldre de sardina ahumada, las gambitas rojas de Ibiza al ajillo o la ensaladilla rusa y la tortilla, ambas con premio) o disfrutar en las bajas de la estrella del lugar: los arroces. En carta siempre hay 10 versiones, disponibles como secos, melosos, caldosos o fideuá de fideo fino. ¿El más pedido? "El senyoret, representa casi el 40% de los que vendemos. En Madrid con el arroz somos de sota, caballo y senyoret", dice entre risas. Para los fans de la cocina balear el cocinero prepara por encargo la caldereta de langosta menorquina y el bullit de peix de Ibiza. Cuentan con delivery y take away.
Dónde. Av. de Juan Antonio Samaranch, 67. Precio medio: 20-30 picoteo; en sala, a partir de 40 euros.

Corte de carne, en MalaFlama.
Seguimos con uno de los últimos en llegar a la zona que, precisamente, no es un restaurante al uso, sino una experiencia singular alrededor de la barbacoa; un lugar donde cocinar, compartir y alargar la sobremesa en un refugio urbano. "El comensal selecciona la carne, la prepara a su gusto y la comparte", explican desde el establecimiento. Disponen de cinco salas privadas -para 10 personas y con opción de ampliar para grupos mayores- con parrillas profesionales y una carta que incluye aperitivos y cortes premium de vacuno nacional, pensados para cocinar uno mismo o con la ayuda del equipo.El cliente elige las piezas directamente en sus cámaras de carne. Quesos, embutidos y conservas de su boutique gourmet completan la oferta. En la bodega, más de 50 referencias de vinos nacionales.
Dónde. Fernando Higueras, 19. Precio medio: de 40 a 100 euros.

Chuletas de Rocacho.
Aún no ha cumplido un año (lo hará este verano) y este elegante espacio con salón, zona de mesas altas, barra y una gran terraza se ha convertido en uno de los imprescindibles de este barrio. ¿Sus avales? Los mismos que sus hermanos mayores de Padre Damián y Plaza del Marqués de Salamanca: pertenecer a una enseña especializada en carnes de primera (las de El Capricho, "la mejor carne roja del mundo", según The Guardian y Time) a la brasa y pescados con el sello Pescaderías Coruñesas. No faltan emblemas de la marca como la chuleta de buey premium o la de vaca madurada y tampoco las chuletillas de lechazo, las croquetas de cecina de buey ni sus arroces de textura crujiente y con un socarrat de vicio. ¡Ojo a sus bikinis, exclusivos de esta sede! De solomillo de vaca con emulsión de trufa; de steak tartar de vaca y trufa rallada y de cola de carabinero, menta y emulsión de kimchi y miel.
Dónde. Av. de José Antonio Corrales, 11. Precio medio: 70-80 euros.

Ensaladilla de El Perro y La Galleta.
Este establecimiento -el sexto de esta enseña- abierto en 2023 en Valdebebas mantiene las coordenadas que han hecho reconocible esta marca hostelera: un espacio acogedor, inspirado en los clubs británicos, dogfriendly y con una propuesta gastronómica de corte internacional con buen producto. Su carta combina bocados que invitan al aperitivo y al picoteo (gildas, ostra natural o con leche de tigre...); platos de carne (solomillo a la plancha con chimichurri, picaña de novillo angus y cachopo de ternera con trufa y queso, trío triunfador en este local); verduras como alcachofa frita con emulsión de huevo y queso idiazábal, gyzas de pollo. Cuentan con un menú del día que cambia cada semana con seis primeros y seis segundos a elegir uno de cada, y un postre (19 euros). Aquí también se pueden encargar tartas caseras de su propia pastelería, El Perro y La Galleta Bakery.
Dónde. Av. de Juan Antonio Samaranch,. 30. Precio medio: 30-35 euros.

Cachopo XXL de La Bobia de Valdebebas.
Dos años ha cumplido en Valdebebas esta taberna contemporánea con alma asturiana, la tercera que con este nombre tiene en Madrid el Grupo La Fábrica (la Original en El Rastro y otra en el barrio de las Letras). Igual que en las anteriores, los reyes de la carta son la fabada con su compango de Tineo y el cachopo XXL, del que al mes venden 1.755 unidades. Los sirven en dos versiones: de ternera, relleno de cecina y queso ahumado de Pría, y de gochu, con jamón ibérico y queso azul La Peral en su interior. Una cocina sin artificios que está en expansión, en breve abrirán La Bobia Alcalá de Henares y La Parrilla de La Bobia, en Majadahonda, un concepto que, sin perder el espíritu tabernario de la casa, se centra en las brasas.
Dónde. Luis Moya Blanco, 19. Precio medio: 25 euros.

Lasaña, en Lazzarella.
¿Qué sería de una ruta gastro sin un italiano de referencia? Este coqueto restaurante de aire vintage y una amplia terraza, abierto en plena pandemia, pone la nota transalpina y tradicional en la zona. ¿Su propuesta? Cocina de siempre, del norte al sur del país, hecha en casa con productos frescos y artesanales, muchos italianos. Las protagonistas de la carta son sus pizzas elaboradas en horno de leña (ofrecen una docena de versiones) y la pasta fresca, de la lasaña a pappardelle, paccheri o spaghetti con diferentes ragús (de jabalí, ternera o pulpo). No faltan clásicos como el vitello tonnato, la parmigiana de berenjenas o la caponata. El toque dulce lo pone un tiramisú cremoso y con mucho sabor. En la oferta líquida, una interesante propuesta de vinos italianos.
Dónde. Luis Moya Blanco, 27. Precio medio: 25 euros.

Ramen sukiyaki, en Ramen Kagura.
Con o sin caldo, con fideos japoneses, de temporada... Así es la oferta de ramen de esta casa -una de las primeras especializadas en esta sopa japonesa que abrió en Madrid en 2014- vecina de este barrio desde 2022. Aquí triunfan clásicos como el shio (con chashu, naruto, verduras y salsa especial, entre otros ingredientes) o el tantanmen, que nació como un plato efímero y ya es un imprescindible de la carta: caldo de cerdo, miso y sésamo cocinado durante horas; fideos elaborados cada día; carne picada; pak choi y, si se quiere, con un toque picante. Una docena de sopas que incluye varias de temporada, como el hit de estos días: sukiyaki (fideos, láminas de ternera guisada en salsa sukiyaki, verduras y huevo pochado con caldo de cerdo y salsa de soja dulce). Completan la experiencia, una amplia selección de tapas, con platillos como el torrezno frito sobre crema de setas japonesas, edamame, guisantes y huevo ultrapochado de edición limitada; takoyaki y onigiri, y cuatro versiones de curry.
Dónde.Av. de Juan Antonio Samaranch, 30. Precio medio: 18 euros.
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