
























Eduardo J. CastelaoEnviado especial Chattanooga (EE.UU.)
Actualizado
En los inmensos pasillos del estadio de Atlanta Mario Suárez, comentarista de La 1, esperaba que sus compañeros terminaran de trabajar y saludaba a un par de conocidos. «¿Habéis visto las estadísticas? Son más o menos iguales que el día de Cabo Verde. Lo que ha cambiado es la efectividad. No solamente eso, pero...». Tiene razón, y no la tiene, el ex jugador del Atlético de Madrid. Los números en el fútbol sirven para lo que sirven, que no es mucho, y sin embargo, dejan caer cosas.
Esos números eran uno de los comentarios ayer en el Chattanooga Choo-Choo, una estación de tren abandonada, coqueta y limpia, donde hay algunos de los mejores restaurantes de la ciudad y donde la Federación organizó la tradicional comida con la prensa de todos los grandes torneos. En el ambiente relajación, risas y menos tensión que en los días posteriores al debut. El partido contra Arabia Saudí ha despejado muchos fantasmas. No todos, pues el torneo exigirá mejores prestaciones incluso que lo visto el domingo, pero sí muchos.

Volviendo a los números. Comparadas las estadísticas de los dos partidos de España, resulta que contra Arabia tuvo menos balón que contra Cabo Verde (59% contra 65%). Remató menos veces (21 por 27 del primer día), lo hizo pisando menos el área (12 por 16), dio menos pases (711 por 810) y lanzó menos córners (6 por 11). Incluso recuperó la mitad de balones (24) que contra Cabo Verde (53). Es decir, España tuvo menos de casi todo lo tangible ante Arabia, pero tuvo mucho más de todo lo intangible, tan importante en el fútbol.
«Los partidos son diferentes, aunque la propuesta quiere ser similar. Hemos hecho un primer tiempo excepcional y un segundo también bueno», dijo Luis de la Fuente después del partido, ensalzando el juego, evidentemente más vertical, de su equipo: «Es en lo que más habíamos insistido. Lo habíamos visto con los jugadores y todos coincidíamos en que necesitábamos más verticalidad, más intensidad. Se ha visto desde el primer minuto, que hemos intentado agobiar al rival y meterle en su área», contaba el técnico, algo picado con la prensa. Con una sonrisa, pero algo picado después de las críticas al juego del primer día.
En realidad, en el estadio se vio enseguida que, dijeran lo que dijeran los números, España estaba jugando a otra cosa. Puso el seleccionador por un momento el foco en Alex Baena. El jugador del Atlético de Madrid recibió 25 balones entre el centro del campo y la defensa rival. Desde ahí empezó a desequilibrar y a hacer más daño España. «Es verdad que hoy [por el domingo] había más espacios entre sus líneas, más que el día de Cabo Verde, así que Dani Olmo y Alex han podido recibir ahí, girarse y hacer daño», contaba De la Fuente.
España es la selección que más veces ha tirado en lo que va de torneo (39) y una de las que menos disparos ha recibido (9), pero eso tampoco dice gran cosa. La diferencia, hay que volver sobre ello, fue la intensidad, la actitud. En resumen, lo intangible. «La intensidad, el ritmo, la circulación de balón... ha corrido muchísimo el balón, siempre con sentido y profundidad. En la fase ofensiva ha habido muchos aspectos interesantes que son nuestra seña de identidad, el equipo lo tiene interiorizado y eso nos hace estar contentos», concluía el seleccionador, que mira ya a Uruguay y anuncia más cambios. Quién sabe si dos, tres o cuatro, como el domingo.

Los jugadores de la selección celebran uno de los goles contra Arabia.GETTY
En el día después también se habló, y mucho, en Chattanooga sobre la frase dicha por el entrenador en la previa de Arabia, aquello de si los jugadores estaban picados o no por lo que leían, veían y escuchaban. No lo están más que cualquier otro grupo de jugadores. De hecho, no tendrían motivo porque, al margen de los ¿medios? que son poco más que una cuenta de red social, la crítica tras el empate ante Cabo Verde fue, en general, bastante equilibrada.
Con las aguas serenas, pues, enfila España la parte sustancia del torneo reforzada en su apuesta, con Lamine Yamal y Nico Williams acumulando minutos y sin que se haya roto nada. El último partido de la primera fase será en la madrugada del viernes al sábado en España. Un dato curioso: a España le han hecho tres faltas en todo el torneo, y las tres han sido amarilla.
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