Protagoniza 'Barrio Esperanza', una serie de TVE sobre las segundas oportunidades

La actriz Mariona Terés
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Siempre parece estar interpretándose a sí misma. Despegó en Paquita Salas. Es una mezcla de simpatía y calle. Una mujer sin freno. Ahora protagoniza Barrio Esperanza, una serie de TVEsobre las segundas oportunidades.
- ¿Nació para ser famosa?
- Pues ¿sabes? creo que sí. Y no lo he sabido hasta muy tarde, pero al pensar en cuando era pequeña digo es que creo que he nacido para ser famosa. O para que la gente en algún momento me coloque en algún sitio y me idolatre. Me pasaba desde el cole. Me preguntaba ¿por qué quieren ser mis amigos, si a mí me dan igual? Ni si quería sabía si quería ser actriz. También estuve muy perdida. No sabía muy bien qué hacer. Es que es mi vocación. La encontré. A veces muy difícil encontrar una vocación. Hablo de ser actriz, no de ser famosa. Me lo paso súper bien. Es esto lo que a mí me gusta. Aquí encajo. Estoy tranquila. Me pasó en seguida. Evidentemente ser actriz conlleva una popularidad, sobre todo si tienes trabajo. Es lo que queremos.
- ¿La naturalidad no es un poco tóxica?
- ¿A qué se refiere?
- Suele justificar comportamientos extraños.
- Entiendo lo que quiere decir. Creo que la naturalidad la toxifican los demás. Porque la gente saca de contexto muchas frases y muchas palabras. Intento ser natural, hablar como yo hablo, no tener un discurso preparado, porque a mí me gusta que la gente me vea como soy de verdad. Pero luego, con el tiempo, creo que todo el mundo acaba en las promos diciendo lo que tiene que decir para ir sobre seguro.
- ¿Ahora mismo está yendo sobre el carril?
- No, no, no. Es la primera vez que me enfrento a un trabajo con tanta prensa. Me he equivocado, me he trabado, he dicho cosas que a lo mejor no quería decir, pero al final soy yo, son mis experiencias, es como yo lo vivo, y yo quiero ser natural. El público lo agradece, ¿no? También entiendo que pase lo contrario. Llega un momento en que te acaban preguntando siempre lo mismo. No quieres que te malinterpreten, entonces pues te aprendes las cuatro cosas que tienes que decir del proyecto y vas para adelante. Al final todos queremos ser aceptados.
- ¿Era la alumna insoportable?
- No. Era la típica alumna pasota. O sea, a mí no me gustaba nada estudiar. Tengo falta de concentración. En clase mi mente volaba y cuando volvía a entrar no me enteraba de nada. En el patio y en el recreo sí que fui como de las guais. Tuve épocas rebeldes. Mi papel era ser el brazo ejecutor. Me iban diciendo cosas por debajo. Me iban calentando. Y acababa haciéndolo yo.
- ¿Un actor es un pobre intermitente?
- Sí. Rotundamente. Llevo viviendo de actriz como 9 años, sin tener que tener otro trabajo, y he tenido momentos de tener dinero y las primeras veces que tienes dinero te piensas va a ser para siempre, y vas a ir gastando por encima de tus posibilidades. Luego aprendes y sabes que tienes que ponerte un sueldo y gestionar el dinero, pero somos pobres intermitentes. Cuando veis algo, nosotros lo hemos rodado hace tiempo. Ese dinero a lo mejor ni existe y durante todo el año no hemos trabajado en otra cosa. Puede darse la circunstancia de que sea una serie de éxito y cuando la emiten el dinero está gastado. Tenemos momentos de mucha precariedad que en cuestión de cinco minutos pueden cambiar.
- ¿Cuál ha sido su segunda oportunidad?
- Pues un poco la interpretación, un poco porque yo cuando me encontré con la interpretación estaba sin saber qué hacer con mi vida. No sabía qué estudiar. Me costaba mucho estudiar. Quería salirme del pueblo donde estaba [Casteldefells]. Me sentía como muy encerrada. La interpretación es un poco lo que a mí me dio alas y fue mi segunda oportunidad. Me vine a Madrid, aunque me ha costado. La interpretación fue mi segunda oportunidad.
"En los barrios cuesta mucho expresar los sentimientos. La gente está sobreviviendo como puede"
- ¿Qué encuentra en los barrios?
- Pues gente leal. Habrá de todo, pero sí que aunque te lleves mal con alguien luego hay una cosa como de comunidad, de ayudarse. Cuando creces con las mismas personas, aunque te lleves mal, si alguien enferma o no está bien, vas a ayudarle. Entonces sí que creo mucho en la lealtad, como un amor de base que hay, y en los barrios se encuentra la supervivencia. Hay mucha comunidad y mucho amor por debajo, que no se dice. También en los barrios cuesta mucho expresar los sentimientos.
- ¿Por qué?
- No sé. Al final la clase obrera vive en los barrios. La gente está sobreviviendo como puede y te pasa un poco la vida por encima y no se aprende a aprender a gestionar las emociones y expresarlas. Pienso que la peña de los barrios es muy leal. A lo mejor no te va a decir te quiero, ni te da un abrazo, pero cuando tienes un problema están ahí contigo.
- ¿De qué fue una privilegiada?
- Soy una privilegiada porque tengo mucha inteligencia social y tengo mucho don de gentes, aunque cada vez lo estoy aparcando más porque ya me está saturando la gente. Siempre he ido con el sentido del humor por delante. En eso también soy una privilegiada. Tengo la capacidad para variar mi sentido del humor en función de quien esté. Es la base para afrontar todos los problemas en la vida. Reírse de todo es una maravilla. Y yo me he reído de grandes desgracias, mucha gente que no lo entiende. Es que no sabría cómo poder gestionarlo si no.
- El sentido del humor es un lubricante social.
- La gente que tienes enfrente a veces queda choqueada. El sentido del humor une muchísimo. Con el tiempo he ido aprendiendo que no me venía de base. Gracias a unas amigas que hacían comedia cuando llegué a Madrid me di cuenta del humor negro que yo tenía. Me enseñaron a gestionarlo, porque yo no era nada consciente, y a partir de ahí te tomas la vida desde otro lugar. Así es todo más ligero y menos intenso.
- ¿Qué es ser de izquierdas?
- Ser de izquierdas es que todos los impuestos que pague vayan a la educación, a la seguridad social y al pueblo. Pero también entiendo que haya gente de derechas que quiera que su riqueza vaya a la economía externa. Entiendo a todo el mundo, pero yo soy de izquierdas. Y tengo dinero y me encantaría tener cada vez más dinero. También te lo digo.
"Si tú puedes ser súper body positive y estar en el gimnasio todos los días y comer bien. Para mí no tiene nada que ver con la pereza"
- ¿Negar la reinserción es facha?
- Hostia. Pues no sabría qué decirte. Sí y no, no lo sé. Eso va con la personalidad, la enseñanza de cada uno y los valores de cada uno, independientemente del lado político en el que estés. Creo en la reinserción porque creo que en las segundas oportunidades. Hay mucha gente que se ha equivocado. ¿Por qué no le vamos a dar una segunda oportunidad? Cada vez estamos más juzgones. No, no creo que sea facha.
- ¿El 'body positive' es un invento de perezosos?
- ¡Qué va! Si tú puedes ser súper body positive y estar en el gimnasio todos los días y comer bien. Para mí no tiene nada que ver con la pereza. Se trata de aceptar todo tipo de cuerpos. Hay que cuidarse igualmente. Porque nadie se salva del colesterol y nadie se salva de la edad con independencia del cuerpo que tengas.
- ¿Cuántos leyendas nocturnos llevan su nombre?
- Pues muchísimas. Ahora ya no, pero muchísimas. Me acuerdo de pocas, pero las personas me las van recordando. Cuando me junto con gente que no he visto en mucho tiempo siempre me preguntan ¿te acuerdas aquel día que dijiste no sé qué? Y yo, anda, sí, sí, no me lo recuerdes. Tengo muchas porque he salido mucho. Pero ahora ya no. Estoy en otro rollo. El domingo [26 de abril] cumplo 41 años. Tampoco salgo los fines de semana. Me ha gustado mucho salir. He trabajado en muchos bares, he trabajado de noche, he estado mucho rato perdida, saliendo y trabajando en la hostelería.
- ¿Acaso se ve cómo una reinterpretación de Carmen Machi?
- Esta idea me fascina y me encanta. Me hizo mucha ilusión cuando en Las de la última fila hizo de mi madre. Fue muy bonito trabajar con ella. Me encantaría acercarme a la carrera que ha tenido. Las dos tenemos un cuerpo no normativo, no somos un bellezón, y lo mismo te podemos hacer drama, comedia o teatro. Hemos empezado a ser conocidas a la misma edad. Barrio Esperanza tiene un punto social como Aída, lo que pasa es que Aída era una sitcom. Y esta serie es muy naturalista.
- ¿Qué no tiene ahora y le gustaría tener?
- Pues la playa de Casteldefells. La playa la echo de menos. Además, cuando era pequeña la disfrutaba mucho con mis padres. Pero en mi época entre los 12 hasta los 17 la disfruté muy poco porque me daba vergüenza ponerme en bikini. Pensa pensaba que estaba gorda y yo no era gorda, eh. Empecé a engordar a los 30 años. Siempre he tenido tendencia a tener un poco de tripa. Mi adolescencia coincidió con la era de los 2000, cuando brillaba Kate Moss, y era tendencia la tripa plana. Solo por eso pensaba que estaba gorda. Veo las fotos ahora y digo madre mía las tonterías que tenemos en la cabeza como distorsionaa la realidad. Echo mucho de menos la playa, la verdad.
- ¿Qué le ha hecho Santiago Segura?
- Nada. No nos conocemos de nada. Me quedé un poco bloqueada. Cuando me preguntó Broncano no se me ocurrió nada y dije pues no tengo nada que preguntarle. Si hubiera entrado en plató me habría pasado igual y nadie lo habría sacado de contexto; ni tomado a mal.
- ¿Y qué le preguntaría?
- ¿Ahora mismo?No lo sé.
- ¿Quién sería la Torrente mujer?
- ¿Actriz o personaje real?
- Personaje real.
- ¿A quién pondría?
- Puede que a Soy una pringada.
- Pues mira te lo compro, pero en el fondo no sé. La actriz que lo haría muy bien es Yolanda Ramos.
- ¿Quién es?
- La verdad es que estoy en constante cambio todo el tiempo. Creo que soy una persona muy humilde. Y lo típico: amiga de mis amigos. Soy bastante básica. Soy una persona muy natural. Soy muy transparente. Soy muy honesta conmigo misma.
- ¿Se ha insultado alguna vez?
- A ver insultarme no, pero hablarme mal sí. Yo creo que todos muchas veces lo hacemos. Tenemos pensamientos intrusivos. Me pasa mucho cuando veo mis trabajos. Ahora mismo es que estoy en una temporada muy buena, también estoy haciendo terapia y me lo estoy trabajando, pero en muchos momentos sí que me he hablado muy mal a mí misma. Siempre tiene que ver con lo relacionado con el cuerpo o con el trabajo.
- Un olor de infancia.
- El calipo de lima-limón. Me teletransporta a la playa con mis padres.
- ¿Qué libro tiraría a la piscina?
- Alguno de autoayuda. El secreto. La idea es el secreto para atraer las cosas. La ley de la atracción.
- ¿Cuál es su insulto favorito?
- Un hijo de puta siempre entra, vamos. Joder. No sé si es un insulto. Nos pasa mucho a los españoles. Cada vez que insultamos nos llenamos la boca. No sé si era Catherine Zeta Jones la que decía que cuando insultaba lo hacía en español. Me gusta insultar, eh. Me quedo como gilipollas.
- ¿Fumar es un placer maldito?
- Claro que es maldito. Había dejado de fumar. Ahora sin querer he vuelto. Ahora quiero dejarlo. Nos autoengañamos. La nicotina no relaja, te pone más nervioso y acelera. Muchos placeres son malditos. Todo. Todos nos hace daño. Una hamburgesa. Un buen donut. Beber. Hay que vivir. Hay que disfrutar, pero también hay que cuidarse.



















