Los ladrones actuaron «por encargo» y huyeron rápido del país con el botín que debía relanzar al museo arqueológico de Badajoz. «Fueron a tiro hecho», aprovechando las pobres medidas de contención del edificio. El robo avivó una guerra de competencias políticas y sobre la seguridad de algunos museos de gestión pública

Entrada al Museo Arqueológico Provincial de Badajoz.
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«No tenemos una pista fiable». Dos meses después del robo del Tesoro de Villanueva sigue sin conocerse el destino de las 144 monedas de oro de 22 kilates (las otras cinco hasta completar la colección se las dejaron los asaltantes en la huida al caérselas entre los cristales de la vitrina donde estaban depositadas) que fueron sustraidas de forma asombrosa de madrugada del interior del edificio del Museo Arqueológico de Badajoz. Así lo confirman fuentes de la investigación policial que reconocen, al menos por el momento, que será muy difícil resolver un caso que sacudió no sólo el sector cultural sino que, en general, puso de relieve la falta de seguridad de las colecciones de alto valor histórico en nuestro país.
La colección no incluía unas monedas cualquiera. La Junta de Extremadura había aprobado en diciembre del año pasado el traslado del Tesoro de Villanueva a esta nueva localización después de haber permanecido depositadas en el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena desde su hallazgo en 1987, después de dos siglos y medio desaparecidas. Las monedas aparecieron por primera vez en una casa que perteneció a Manuel Godoy (el valido de origen extremeño del rey Carlos IV y uno de los personajes más poderosos e influyentes del momento). Sin embargo, su vivienda le fue confiscada en 1808, después de la invasión napoleónica. Sólo con el paso del tiempo y por causalidad, un obrero, Sebastián Fernández Iglesia, las halló picando tierra en las obras de derribo y cimentación del cine Rialto. El trabajador fue recompensado con 650.000 pesetas por haber entregado el hallazgo, «honestamente», a las autoridades. En aplicación de la Ley de Patrimonio Histórico Español, las monedas fueron declaradas de dominio público y entregadas a la administración regional después de 40 años en dependencias municipales.
Con el traslado a Badajoz, en principio su destino definitivo, era la primera vez que se mostraban al público en un lugar estratégico y en crecimiento de visitantes porque el museo pacense -de propiedad estatal- alberga también los famosos Rostros del Turuñuelo, una colección -ubicada en una sala distinta, la de los Tartesos- que había sido inaugurada por el Rey Felipe VI el pasado 8 de mayo de 2025, y que sirve de reclamo. Comenzaba así «una nueva vida» para las monedas, aseguraron las autoridades en el acto de inauguración.

Varias de las monedas de oro del 'Tesoro de Villanueva'.
Sin embargo, durante el último fin de semana de abril todo saltó por los aires. De noche, unos ladrones accedieron al interior de las instalaciones. Primero colocaron unas escaleras, por donde treparon. Luego, forzaron una reja y accedieron por una ventana que daba directa a la colección, ubicada en la primera planta. Sólo tardaron unos minutos y «fueron a tiro hecho», según la investigación. La vitrina donde estaban alojadas fue golpeada de forma muy violenta con un objeto contundente para hacerla añicos y extraer el tesoro. Ni se fijaron en nada más. Eran su único objetivo. Eso sí, contaron con una enorme y sorprendente ventaja: el edificio público no contaba con alarmas. Así que el golpe fue rápido, limpio y fácil. Estudiado, pero sin oposición. Para huir con el botín utilizaron una moto y se esfumaron por uno de los lugares más emblemático de Badajoz, la zona de la Alcazaba árabe.
El asalto ha dejado al descubierto la falta de seguridad en la custodia de un patrimonio valorado no sólo por el peso de las piezas -cuatro kilos de oro aproximadamente-, con un valor en el mercado de cerca de medio millón de euros. Su importancia es, sobre todo, histórica, aunque tampoco estaban aseguradas. Son todas de ocho escudos, salvo una que es de 320 reales (unos diez escudos), y fueron acuñadas entre 1772 y 1822, en los reinados de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII. Los lugares de emisión fueron diversos, la mayoría en América: Santiago de Chile, Santa Fe de Bogotá, Popayán, Lima, Potosí y México, pero también en Sevilla y Madrid.
Profesionales por encargo
Se cree que los ladrones, «seguramente profesionales y que hicieron su trabajo por encargo», huyeron rápido del país. En el recinto sólo se encontraba una vigilante de seguridad, que alertó del robo a la Policía Nacional y Local. La llamada se recibió dos minutos antes de las seis de la mañana. El conjunto monumental se cierra de 23.00 a 7.00 de la mañana, por lo que los primeros agentes que llegaron a la zona tuvieron que saltar una puerta para acceder a la zona turística. Cuando llegaron era tarde.
La desaparición de las monedas ha provocado el enfrentamiento entre las instituciones. Ninguna reconoce la responsabilidad en la custodia del edificio. El Ministerio de Cultura se ha ofrecido a cooperar «en todo lo necesario» así como también a mejorar la seguridad, pero advierte que la vigilancia del edificio es de «competencia de la comunidad autónoma». Por el contrario, la Consejería de Cultura insta al Ministerio de Cultura a que lleve a cabo una reforma integral del museo y recuerda que, aunque está gestionado por la Junta, «es de propiedad estatal».


























