El autor de series emblemáticas como 'Planeta Tierra' o 'Planeta Azul' recibe múltiples homenajes con motivo de su 100 cumpleaños. El célebre naturalista británico asegura que no piensa en la jubilación y pretende seguir en activo mientras el cuerpo y la mente aguanten.

David Attenborough en la casa recientemente restaurada del artista británico J.M.W. Turner.AP
Carlos FresnedaCorresponsal París
Actualizado
Un pariente prehistórico del león que vivió hace 18 millones de años es ahora conocido como el Microleo Attenboroughi. Una avispa endémica de los lagos de la Patagonia en Chile, disecada en el Museo Natural de Londres, acaba de recibir su bautismo científico como Attenboroughculus tau. Y todo a tiempo para el centenario de David Attenborough, homenajeado por todo lo alto en el Royal Albert Hall con un concierto especial titulado "100 años en la Tierra".
"Yo pensaba que si llegaba a los 100 años lo celebraría de una manera tranquila", escribió el venerado naturalista, nacido en 1926 en el suburbio londinense de Isleworth y fascinado desde niño por los fósiles. "La verdad es que estoy abrumado por todas las felicitaciones que me han llegado, desde los jardines de infancia hasta las residencias de ancianos".
Con un siglo a sus espaldas (un privilegio al que llega el 0,03% de la población) y 70 años consagrados a la divulgación científica, el autor de series emblemáticas como Planeta Tierra o Planeta Azulno piensa en la jubilación y pretende seguir en activo mientras el cuerpo y la mente aguanten. Sigue reciente aún el éxito en la BBC de Secret Garden, los documentales en los que explora la biodiversidad oculta de los jardines británicos.
Su pasión por la naturaleza y el "propósito" de su trabajo son dos de las razones que los expertos atribuyen a su envidiable longevidad, comparable a la del científico James Lovelock, el padre de la teoría Gaia, que vivió 103 años. "No he llegado hasta aquí por mis virtudes cristianas, creo que simplemente ha sido por suerte", confesaba recientemente, sin descartar posibles factores genéticos.

David Attenborough junto a un pequeño marsupial en AustraliaDan PeledAP
Pese a llevar un marcapasos desde el 2013 y haber sufrido un doble reemplazo de la articulación de las rodillas en el 2015, Attenborough ha seguido con una producción incesante de series sobre la naturaleza, reduciendo su presencia sobre el terreno pero dándole a su voz un tono apremiante ante el impacto de la crisis climática. En el 2025 estrenó el documental "Océano", en el que denuncia la degradación de los mares por las acciones humanas, considerado por muchos como su auténtico testamento.
"Los jóvenes le siguen escuchando no solo por el espectáculo de la naturaleza, sino por su sentido de la continuidad en un mundo inestable como en el que vivimos", declaró el Príncipe Guillermo con motivo de su centenario. "Su contribución más significativa ha sido desmantelar la noción de que el impacto del clima es algo que está ocurriendo 'en cualquier otro lugar'".
"No creo que ninguna otra persona en la historia de nuestra especie haya tenido una contribución tan significativa como la de David Attenborough para propagar el amor hacia toda la vida en Tierra", declaró el naturalista y presentador Chris Packham, considerado por muchos como su heredero. "Su principal virtud ha sido esa habilidad para comunicar su propio entusiasmo por el mundo natural", atestiguó Ian McKellen, uno de los grandes invitados al homenaje en el Royal Albert Hall, aderezado con música de Sigur Rós y Bastille y con fragmentos de sus documentales como "Una vida en nuestro planeta".
"Es ahora cuando de verdad aprecio lo extraordinaria que ha sido mi vida, con la oportunidad de visitar más de cien países y conocer los lugares más fascinantes de la Tierra. Pero he sido también testigo de un terrible declive en los últimos años. Mi esperanza es que las próximas generaciones sean testigos de una maravillosa recuperación".


























