Statu Quo

El presidente de EEUU, Donald Trump.EFE
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En su obsesi�n por la hip�rbole, Donald Trump anunci� su casino Taj Mahal en Atlantic City como la "octava maravilla del mundo". Era una evocaci�n hortera de las mil y una noches, de 42 plantas y 70 minaretes dorados, que result� ser un desastre. Quebr� en 1991, un a�o despu�s de su apertura. Trump traslad� la responsabilidad a los accionistas, deslumbrados por la marca del empresario, y conden� a la ruina a muchos proveedores mientras �l obten�a beneficios.
El oropel define su visi�n de las cosas, tambi�n como presidente, aunque estos d�as trate de disimular su gusto por las apuestas sin escr�pulos. "El mundo se ha convertido, por desgracia, en una especie de casino", dijo el jueves, olvidando su sue�o de reinar en Atlantic City. Se refer�a a la detenci�n de un militar que, supuestamente, se enriqueci� en las apuestas usando informaci�n privilegiada sobre la captura de Maduro. Antes, en la Bolsa, los movimientos sospechosos precedieron a los grandes anuncios del presidente, procurando enormes beneficios a quienes, posiblemente, jugaban con ventaja. El propio secretario de la Guerra, Hegseth, tante� invertir en fondos de armamento antes de atacar Ir�n.
Nada de esto es una an�cdota, sino m�s bien el s�ntoma de la corrupci�n que rodea a la administraci�n Trump. Diluir la frontera entre el beneficio personal y el inter�s nacional permite que su yerno, Jared Kushner, ejerza de enviado especial a Oriente Pr�ximo mientras pide dinero a fondos de Arabia Saud�, Catar y Emiratos �rabes para sus proyectos particulares; o que algunos compromisos de defensa con Ucrania se supediten a un acceso preferente a los yacimientos del pa�s. Si quieres jugar con Trump, debes pagar un peaje.
Pero, como en el caso del Taj Mahal, a veces las apuestas no salen como Trump pretende. Los persas han tomado la medida al neoyorquino y est�n dispuestos a mantenerlo en la trampa todo el tiempo que puedan. No puede huir de Ormuz como le gustar�a, as� que no tiene m�s opci�n que incumplir sus ultim�tums, quedando a merced del r�gimen iran�, que necesita sobrevivir para ganar.
En su cuenta de Truth Social, aplaud�a un art�culo del columnista Marc Thiessen que propon�a aniquilar a los malos: "si el r�gimen iran� est� dividido entre quienes quieren un pacto y quienes no lo quieren, la soluci�n es f�cil: matar a la facci�n que se opone". As� de sencillo. Como apostar a rojo o negro en la ruleta. Solo queda saber qui�n es qui�n en Ir�n.


























