La UE avisa de que el uso de esta droga no para de crecer, y el territorio español es el principal punto de entrada. Pero hay más: el policonsumo es cada vez más habitual y el fentanilo amenaza con llegar

La droga transportada por una narcolancha aparece en una playa de Cádiz.
Daniel ViañaCorresponsal Bruselas
Actualizado
La cocaína circula y se consume como nunca antes en Europa. El propio comisario de Asuntos de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, es quien certifica esta realidad, y lo hace a partir de los datos que ha recabado la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA, por sus siglas en inglés). Todo muy institucional, muy UE y muy examinado.
"La cocaína está hoy más disponible que nunca" es, en concreto, la afirmación que lanzó ayer Brunner durante la presentación del documento anual que EUDA publicó. Y si se bucea en ese documento las muestras son numerosas. Por ejemplo, que los datos de aguas residuales evidencian que el consumo de cocaína sigue aumentando de manera sustancial en todas las ciudades analizadas.
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La distribución social también es más amplia, esto es, que ya no es sólo algo que se consume entre las clases sociales con mayor poder adquisitivo. Y los usos también están evolucionando: además de esnifarse, ahora también se fuma y se inyecta, que es sin duda la forma más peligrosa de consumo. En este punto destaca que el 94% de las jeringuillas analizadas en Barcelona han sido utilizadas para este fin. Es la segunda ciudad europea con un dato más elevado, sólo por detrás de Tesalónica (Grecia). Madrid también registra una cifra relevante del 69%.
Pero el papel de España en este documento y en esta realidad va mucho más allá de esos datos de consumo. España es básica en el aumento del consumo de cocaína en Europa. Es el gran camello de la UE ya que es el principal punto de entrada de la droga desde Latinoamérica.
"España tiene una situación especial porque es también la puerta de entrada a la Unión Europea para las drogas procedentes de América Latina", suscribió Brunner. Junto a él también compareció ante la prensa la directora ejecutiva de la EUDA, Lorraine Nolan. Esto es, la persona que, más allá de los mensajes políticos, conoce en profundidad las cifras y realidades. Y ella no hizo más que ahondar en el mismo mensaje.
"De las 330 toneladas de cocaína incautadas en 2024, casi el 40% fue interceptado en España", explicó Nolan. El dato exacto fueron 124 toneladas por las 53 de Francia. "Estamos asistiendo a una diversificación del tráfico marítimo, con una creciente sofisticación y variedad de los métodos utilizados. Ahora vemos cómo se apunta a los puertos más pequeños, embarcaciones de descarga, y también el uso de drones y lanchas motoras", prosiguió la responsable de la EUDA en sus análisis sobre España.
Nolan también explicó que España "es una ruta de tránsito fundamental para el tráfico de resina de cannabis producida en Marruecos con destino a Europa, y algunas de las mayores incautaciones de resina de cannabis en Europa se han realizado en España". O que es "un país de cultivo de cannabis herbáceo en sí mismo", ya que acumula "más del 75% de las plantas de cannabis incautadas en Europa en 2024". No es sólo el camello de cocaína, también lo es del cannabis.
Y más allá del papel de España, la directora de la agencia europea de drogas también puso el acento en algo muy relevante: que los europeos cada vez abusan de más sustancias, y que muchas de ellas presentan una potencia muy elevada. "La variedad de opioides y estimulantes disponibles en el mercado no deja de crecer. El policonsumo también es habitual, con personas que combinan sustancias de formas que incrementan el riesgo y complican las respuestas", advirtió.
"Lo que más me preocupa es que Europa podría estar ante una ventana de oportunidad que se estrecha para reforzar su preparación antes de que estas sustancias se asienten con mayor profundidad. Hemos visto en otras partes del mundo la rapidez con que los opioides sintéticos transforman los mercados de drogas e impulsan el aumento de las muertes por sobredosis", incidió.
Entre esos opioides sintéticos está, claro, el fentanilo, y las otras partes del mundo son, por ejemplo, ciertas ciudades de Estados Unidos. Por ahora, los datos en Europa no son muy elevados, pero la advertencia de Nolan es clara. Va a llegar, o puede incluso que ya haya llegado y no esté totalmente detectado.






















