



























Una enorme imagen del religioso Pierre al-Rahi domina la fachada de la principal iglesia de Qlaaya. "No hay mayor amor que esto: dar la vida por nuestros amigos", se lee en la pancarta, recuperando una cita de los evangelios.
Antonios Farah, que ahora ejerce como p�rroco de la aldea de mayor�a cristiana, estaba presente el 9 de marzo en el lugar del suceso. Lleg� justo cuando un segundo ob�s israel� impact� contra la vivienda, donde ya se encontraba Al-Rahi.
"Estaba abriendo la puerta del coche y la onda expansiva la cerr� violentamente. Cuando volv� a salir vi como evacuaban a Pierre. Le pregunt�: '�Est�s bien?' Y me respondi� que s�, con una sonrisa y levantando el pulgar. Ten�a sangre en la pierna, pero no parec�a grave", recuerda Farah.
Lo era. Un trozo de metralla le hab�a cercenado la arteria. Farah lleg� al hospital 20 minutos despu�s y el cl�rigo ya hab�a perdido la conciencia. Poco despu�s falleci� a causa de la p�rdida de sangre.
La muerte del conocido religioso de la iglesia maronita, bajo el fuego del ej�rcito de Tel Aviv, supuso una conmoci�n en el seno de la minor�a cristiana del L�bano. Nadie, tampoco Farah, entiende cu�l era el objetivo israel�. Qlaaya, una poblaci�n de varios miles, es un enclave habitado en su amplia mayor�a por miembros de esta religi�n, que han declarado su neutralidad en el presente conflicto.
Durante la guerra civil libanesa, que concluy� en 1990, Israel lleg� a mantener un estrecho v�nculo con milicias cristianas libanesas, una relaci�n que mantuvo hasta el 2000 con el llamado Ej�rcito del Sur del L�bano, liderado por otro cristiano, Antoine Lahad,
Israel utiliz� esa fuerza para controlar la llamada "franja de seguridad" que ocup� antes de retirarse ese a�o.
Qlaaya se encuentra a cinco kil�metros de Jiam, uno de los principales focos de resistencia de los milicianos de Hizbul�. Desde la cercana ciudad de Marjayoun -tambi�n con una poblaci�n cristiana- se puede apreciar claramente el entorno urbano de ese enclave. O lo que resta de �l. Los bloques de viviendas que permanecen erguidos son una rareza. La mayor parte de las edificaciones son montones de ruinas.
Como confirma Antonios Farah, uno de los barrios que fueron "volados" y arrasados en su totalidad por los militares israel�es fue el cristiano.
"La iglesia de San Antonio tambi�n ha desaparecido. La hab�amos rehabilitado (result� da�ada en la guerra del 2024)", relata el sacerdote.
A diferencia de otras ocasiones en las repetidas invasiones del L�bano, esta vez la furia militar del pa�s vecino no parece haber establecido los mismos distingos a la hora de avanzar.
La acometida israel� no ha respetado ni templos religiosos cristianos, ni los s�mbolos de esa confesi�n -tampoco las del resto de creencias- y ha acabado con la vida de al menos siete libaneses de dicha fe.
"Ahora matan o expulsan por igual a cristianos, musulmanes o drusos", opina Adib Ajaka, un alguacil cristiano de Yaroun, otra poblaci�n sure�a, donde el barrio ocupado por esta minor�a fue arrasado por los militares israel�es.
Adib comparte el v�deo de la �ltima acci�n de las excavadoras de Israel contra el convento y la escuela de las Hermanas del Santo Salvador. En las im�genes se ve claramente como la m�quina derriba los muros de la edificaci�n.
Para el sacerdote Charbel Naddaf, responsable de la parroquia de Yaroun, el objetivo es claro: quieren "vaciar la regi�n de sus habitantes e impedir su regreso".
Las fuerzas armadas israel�es han admitido que "da�aron" el recinto de Yaroun, pero aducen que "no ten�a ning�n letrero externo que indicara que era un edificio religioso". Un comunicado que difundieron con una fotograf�a del enclave, donde se ve�a una estatua de la virgen.
El ataque contra el habit�culo religioso ha generado la en�sima pol�mica tras la que provocaron sucesos como la muerte del padre Pierre o la fotograf�a en la que se ve�a a un soldado israel� intentando decapitar una talla de Jesucristo, en la aldea de Debel.
"Israel cambi� tras el 7 de octubre. Ya no respeta nada. Lo vimos en Gaza, donde tambi�n atacaron a los cristianos. O con los ataques que sufren los cristianos en Jerusal�n", agrega Adib Ajaka, antes de mostrar otra grabaci�n, que recoge el instante en el que una excavadora israel� aplasta una estatua de San Jorge.
"Eso ocurri� en la guerra del 2024", puntualiza.
Las agresiones contra lugares de culto o s�mbolos cristianos se han intensificado desde el 2023, un fen�meno reconocido por las autoridades y los medios israel�es, y que se extiende a los territorios palestinos y Jerusal�n.
Hace pocos d�as que esta �ltima localidad asisti� a la brutal agresi�n que sufri� una monja francesa a manos de un fundamentalista jud�o, que acab� pateando a la religiosa antes de ser detenido. El ministro de Exteriores de Israel calific� lo sucedido de "acto vergonzoso".
Sin embargo, instituciones como la Universidad Hebrea de Jerusal�n alertaron que no se trata de "un incidente aislado" sino que "es parte de un patr�n preocupante de creciente hostilidad hacia la comunidad cristiana y sus s�mbolos".
El Centro de Datos sobre Libertad Religiosa, una red de voluntarios israel�es, indic� por su parte que ha registrado hasta 31 incidentes de acoso contra cristianos en los primeros 3 meses del a�o.
Son legi�n los testimonios de devotos de esa fe recogidos en los medios israel�es, que denuncian el creciente hostigamiento de los radicales. "Los escupitajos y las humillaciones son diarias. La gente tiene miedo de caminar por Jerusal�n con s�mbolos cristianos", escribi� recientemente el diario Yediot Aharonot.
Tel Aviv es consciente del menoscabo que supone estos hechos para su imagen p�blica en Occidente y el primer ministro, Benjamin Netanyahu, se ha prodigado en declaraciones conciliatorias hacia la comunidad cristiana.
"Israel es el �nico pa�s de la regi�n donde la poblaci�n cristiana y el nivel de vida est�n creciendo. Israel es el �nico lugar de Oriente Pr�ximo que respeta la libertad de culto para todos", manifest� el jefe del ejecutivo, tras el esc�ndalo de la destrucci�n del Jesucristo de Debel.
El pasado d�a 26, el jefe del ejecutivo volvi� a insistir y apareci� secundado de militares cristianos del ej�rcito de Israel. "Israel no s�lo protege los derechos de los cristianos en Oriente Pr�ximo, sino que tambi�n tiene soldados cristianos", escribi� en las redes sociales.
En L�bano, sobre el terreno, la vehemencia militar del ej�rcito israel� no parece discernir sobre la confesi�n religiosa de sus v�ctimas. Miles de cristianos se han visto forzados al �xodo general que ha registrado la regi�n sure�a. El hipot�tico alto el fuego, vigente desde el pasado d�a 17, es una mera f�bula en esta zona, donde se contabilizan v�ctimas mortales cada jornada.
Al menos tres aldeas de mayor�a cristiana -Alma al Shaab, Al Qaouzah y Sarada-, han sido totalmente vaciadas de sus residentes. Lo mismo ha ocurrido con los que viv�an en localidades mixtas como las citadas Yaroun o Khiam.
Los vecinos de Alma al Shaab -que ten�a un m�ximo de un millar de habitantes- se resistieron a ser desplazados.
"Israel no ten�a raz�n para atacarnos. No participamos en esta guerra", relata el alcalde de la municipalidad, Chadi Sayah.
Las Fuerzas Armadas de Israel les ordenaron lo contrario. El primer aviso lo recibieron el 3 de marzo. Dos d�as m�s tarde se repleg� el ej�rcito liban�s. Despu�s, el d�a 7, un dron atac� con dos cohetes un coche de la polic�a local.
"Mucha gente se hab�a marchado. Qued�bamos menos de un centenar viviendo en la iglesia", comenta Sayah.
El �ltimo "mensaje" fue m�s sangriento. El d�a 8, otro aparato no tripulado israel� asesin� a Sami Ghafari, de 70 a�os.
"Sami era el hermano del sacerdote. Estaba regando su jard�n. Muri� con la manguera en la mano. �Por qu� lo mataron?. No lo s�. Un d�a m�s tarde el ej�rcito liban�s nos volvi� a comunicar el mensaje israel�: la poblaci�n de Alma al Shaab est� en peligro. Comprendimos que era el momento de marcharnos", relata.
Sayah dice que aunque el villorrio ha quedado vac�o, seg�n las fotos de los sat�lites que han conseguido y las informaciones que han recibido de los cascos azules que pasan por el lugar, los israel�es han respetado las viviendas, al contrario que en otras localidades cercanas, que han sido voladas.
El jefe de la municipalidad s� cree que los militares de Tel Aviv han modificado su actitud hacia los cristianos. Cuando se le recuerda que antes, los soldados israel�es sol�an mantener un cierto respeto hacia los integrantes de esa confesi�n, replica: "esa afirmaci�n ya no es v�lida. La presencia cristiana (en el sur del L�bano) est� en peligro. Estamos abandonados y atrapados en un sandwich (alusi�n a Israel y Hizbul�)".
Los cristianos libaneses del sur del pa�s se agrupan en dos grandes bolsones de aldeas en la zona que limita con Israel, donde los musulmanes chi�es son una amplia mayor�a.
Tres de esos villorrios (Rmeich, Ain Ebel y Debel) han quedado completamente cercados por las tropas israel�es en el oeste y s�lo pueden recibir asistencia por medio de convoyes humanitarios.
De hecho, el propio embajador papal en L�bano, Paulo Borgia, tuvo que liderar una de estas comitivas a finales de abril para conseguir trasladar 40 toneladas de alimentos hasta Debel.
El resto, las que se encuentran en torno a Maryajoun, siguen conectadas con el norte del pa�s por una ruta que tras ser bombardeada por la aviaci�n israel�, fue reparada por los cascos azules espa�oles.
"No tenemos problemas de abastecimiento", confirma Antonios Farah.
Pero el camino hasta Maryajoun y Qlaayah obliga a pasar por el territorio de Nabatiyeh, sometido a un castigo constante de la aviaci�n y la artiller�a israel�.

Iglesia de San Jorge destrozada en Yaroun la pasada Navidad.Fadel ItaniGetty
Las razzias a�reas se han intensificado durante las �ltimas jornadas, como respuesta a los ataques con drones de fibra �ptica de Hizbul�, que han dejado tres soldados muertos y decenas de heridos en las mismas fechas.
El pasado viernes, los uniformados israel�es admitieron que tan s�lo en 24 hab�an lanzado medio centenar de bombardeos a�reos. Las autoridades libanesas han contabilizado decenas de fallecidos y heridos s�lo durante este fin de semana.
"El jueves nos llegaron 20 muertos y 42 heridos. Hoy (por el s�bado pasado) ya hemos recibido tres muertos", declara el doctor Fuadi Shafiq, en una pausa que se permite en el hospital Al Najda.
Justo segundos antes, los integrantes de la Defensa Civil han terminado de colocar uno de los cad�veres en una bolsa. Una de las empleadas del recinto se empe�a en eliminar la sangre que ha quedado regada por el suelo.
Los estampidos cercanos son algo constante. Lo mismo que el sobrevuelo de los aviones israel�es, que surcan el cielo, antes de lanzar sus misiles contra los villorrios cercanos. Los impactos levantan enormes columnas de humo a pocos kil�metros.
"Todos sabemos muy bien el precio que solemos pagar por estos supuestos altos el fuego, que Israel nunca respeta. La diferencia ahora es que Hizbul� responde", opina Shafiq.
En algunos casos, la acci�n de los paramilitares no ha sido ajena a la reacci�n israel� hacia la minor�a cristiana. As� lo denuncia el representante de Qouzah, Boulos Abu Karam, que ha terminado desplazado al norte de Beirut.
"El 2 de marzo lleg� un coche cargado de armas y los hombres (los militantes de Hizbul�) se desplegaron en el campo. Los israel�es empezaron a bombardear los alrededores y tuvimos que marcharnos", precisa.
Siguiendo la pol�tica de tierra arrasada instituida por la llamada "doctrina Gaza", cuando los militares israel�es ocuparon Qouzah d�as despu�s, empezaron a volar casas vac�as.
Karam Abu Karam, hermano del anterior, muestra un v�deo en el que se ve como explota su vivienda y otra aneja. "Es del 16 de abril", apostilla.
"Tambi�n derribaron la estatua de Mar Yusef (San Jos�). �Por qu�? No lo sabemos".
El antiguo Hospicio de Antelias, dependiente del patriarcado maronita del L�bano, ya se convirti� en lugar de acogida para los cristianos desplazados del sur en la pasada guerra, la de 2023/24.
Adonis Rezeb, procedente de Ain Ebel, ha regresado al mismo lugar donde pas� casi un a�o y medio en aquellas fechas. Justo a la misma habitaci�n con literas donde se agrupa con sus dos hijos, su esposa y sus padres.
El liban�s, de 41 a�os, dice que no pueden regresar. "Est� prohibido cruzar la 'l�nea amarilla' (la frontera de facto que ha marcado Israel en el sur)".
La familia convive con otras 35 m�s, procedentes de la misma zona lim�trofe con Israel. Todos cristianos como Samar Samih Zaiz.
Los residentes del centro de acogida comparten v�deos en los que se ven viviendas de sus aldeas, saqueadas por las tropas israel�es.
Samar, de 43 a�os, viste de luto riguroso. Se expresa con dificultad. A veces se quiebra por el dolor y rompe a llorar.
Ella abandon� su pueblo natal, Debel, durante la guerra del 2024. Su familia se qued� all�. El 2 de octubre de ese a�o, los israel�es bombardearon el domicilio familiar, matando a sus dos padres y su hermano.
"Ahora est�n volando casas. Quieren echarnos a todos. Han cambiado, asevera.
Antes de concluir la conversaci�n es ella la que inquiere al periodista. "Mi religi�n me pide que perdone. �Pero c�mo puedo perdonarles despu�s de que han asesinado a mi familia?", pregunta consumida por la angustia.
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