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Ha querido el destino que un delincuente confeso llamado V�ctor de Aldama haya pintado el retrato m�s crudo de la corrupci�n gubernamental que quiz� se haya escuchado en una audiencia p�blica del Tribunal Supremo. El comisionista que ha desestabilizado a Pedro S�nchez es en el juicio del caso Mascarillas acusado y acusador porque, a cambio de un mejor trato, ha presentado pruebas que incriminan a �balos, a Koldo y a s� mismo. Y este mi�rcoles fue su gran show: ocho horas h�bridas entre la declaraci�n prolija -quiso ser �claro y exhausto�- y el plat� de Hombres, Mujeres y Viceversa. Entre la telerrealidad y un latrocinio en mochilas y bolsas de Carrefour del que el presidente habr�a estado perfectamente informado.
Como en esas pel�culas en las que el protagonista invita al espectador a acompa�arle por su vida pasada, Aldama nos dio la mano para colarnos con �l en las entra�as m�s negras del poder.
El primer cap�tulo lo situ� tras la moci�n de censura a Rajoy. �balos y Koldo han llegado �un poco verdes� al Ministerio de Transportes, donde su hermano trabaja de escolta. As� es como Koldo y Aldama se presentan, se entienden, el empresario conoce al ministro... y sucede el primer hito: una noche en M�xico �l paga �dos se�oritas�. �Es la primera y �nica vez que yo pago se�oritas al se�or �balos�, proclam� Aldama. Hasta aqu� pod�amos llegar.
Luego vendr�a todo lo dem�s. Pero no por su voluntad, sino por la de sus compa�eros de banquillo: �Son ellos los que me buscan a m��. Necesitaban a alguien que los ayudara a financiar ilegalmente al PSOE, dijo. El �oyes, aqu� hay una oportunidad� reson� como filosof�a vital.
La cantidad de detalles y delitos que fue hilvanando entr� en el terreno de la incontinencia testifical. S�nchez, Bego�a G�mez, Mar�a Jes�s Montero, Francina Armengol, �ngel V�ctor Torres, Santos Cerd�n... Salvo Javier Hidalgo, nadie qued� en pie.
Habl� de la �ruleta� de la obra p�blica (�si�ntate con esas constructoras a ver qu� licitaciones quieren�); de la mochila con billetes que llevaba al Ministerio; de los pisos para �balos y el pisito para J�sica; de los 10.000 euros mensuales para �gastos fijos� (�insignificativos� dentro del c�mputo general)...
Fue conmovedor cuando explic� que incluso el ministro ten�a sus l�mites. �La vez que yo he llevado el dinero [directamente] al se�or �balos, estaba inc�modo. Quer�a demostrar... y me parece loable... que no todo el dinero era para �l�.
Tampoco Venezuela sobrevivi�. El supuesto impostor lleg� a reunirse como enviado del Gobierno con Juan Guaid� y, dice, se qued� �estupefacto no, lo siguiente�, cuando, tras las �presiones�� de Zapatero, S�nchez le dej� en la estacada. Aunque, seg�n su relato, el PSOE y la Internacional Socialista s�lo cambiaron de pagador, porque los �cupos de petr�leo� con amparo estadounidense que Guaid� les ofrec�a fueron sustituidos por los �cupos de petr�leo� de Delcy. Y todo fluy�.
Narcisista y soberbio, Aldama es de esa gente que habla de s� misma en primera personal del plural y en pasiva refleja (�se firma�, �se paga�). Entre sus frases m�s sonoras estuvieron el consejo de su abuelo de que �el mejor negocio se hace con el dinero de los dem�s�; sus perlas sobre Isabel Pardo de Vera, con la que ha �desayunado� muchas veces pero que parec�a ser pareja de Koldo (carcajada general); o esa otra expresi�n atribuida al dulce asesor seg�n la cual a Montero se le hac�a con �balos �el co�o agua�.
La asombrosa historia de auge y ca�da de nuestro arribista acaba por ahora con su pretendida redenci�n. �Se ha arrepentido?, �ha dicho toda la verdad?, le pregunt� su abogado, Jos� Antonio Chocl�n. �El arrepentimiento est� claro�, respondi� Aldama, compungido. Lo m�s inquietante lo hab�a dicho justo antes: �Hab�a m�s Aldamas. Otras personas que hac�an lo mismo que yo�.
Cuando abandon� el Supremo, el empresario se subi� a un coche oscuro que lo esperaba en la puerta rodeado de un llamativo equipo de seguridad, con un veh�culo por delante y otro por detr�s.
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