
















Martes 29 de abril de 2025, 24 horas tras el gran apag�n. A un lado de la sala, el presidente del Gobierno y varios de sus ministros, entre ellos, la m�xima responsable de pol�tica energ�tica, Sara Aagesen. Al otro, los m�s altos cargos de los �operadores privados�, expresi�n que acu�� Pedro S�nchez y que, oportunamente,fij� el marco de la batalla que estaba a punto de disputarse: lo �privado�.
Porque aquel d�a Moncloa sent� -literal y metaf�ricamente- en el mismo lado de la mesa al grupo malavenido de las grandes energ�ticas y Red El�ctrica, el operador del sistema. Sobre el papel este �ltimo es privado (el 80% de su capital est� en manos ajenas al Estado), pero en la pr�ctica es p�blico: su principal accionista es la Sepi y su consejo de administraci�n lo decide el Gobierno de turno.
Esa reuni�n marc� el inicio de una lucha interna en el sector el�ctrico que a�n sigue abierta. Probablemente, la m�s agresiva de su historia. Lo presagiaba la expresi�n de todos los presentes en aquel c�nclave. Era el peor de los escenarios posibles: un cero nacional todav�a de origen desconocido. Todos eran sospechosos.
Tras aquel encuentro, S�nchez abri� la caza de brujas. �Vamos a llegar hasta el final. Vamos a exigir responsabilidades a los operadores privados si es necesario y vamos a tomar medidas para que no se vuelva a producir�. El l�der del PSOE extendi� as� la sombra de la duda sobre las empresas del sector, inculida Red El�ctrica. Una semana m�s tarde, S�nchez verbaliz� en el Congreso la intenci�n de asumir �responsabilidades pol�ticas�. Esto es, ceses o dimisiones.
Hoy, 365 d�as despu�s, no se ha cumplido. Nadie ha puesto su cargo a disposici�n, ni en el �mbito empresarial ni en el pol�tico, por el peor corte de suministro de la historia del pa�s, que dur� 12 horas y afect� a m�s de 50 millones de personas en Espa�a y Portugal. La falta de datos concluyentes, que Moncloa aleg� entonces, ya no sirve de pretexto.
o que ocurri� est� claro. Una desconexi�n en cascada de la generaci�n el�ctrica provocada por un desbocado y r�pido aumento de la tensi�n en todo el sistema el�ctrico. Es la conclusi�n de los tres informes oficiales -el europeo de Entso-e, el del comit� de an�lisis de Moncloa y el de recomendaciones de la CNMC-. Todos t�cnicamente incuestionables. Todos de parte.
Porque en el panel europeo particip� activamente la propia Red El�ctrica, juez y parte del caso. Y porque el apag�n no solo ha puesto bajo la lupa a las empresas, tambi�n ha dejado al trasluz la falta de diligencia del Gobierno y la CNMC para adaptar la regulaci�n a un mix energ�tico m�s inestable por la incorporaci�n masiva de renovables promovida directamente desde el Gobierno.
Como ninguno de los informes ha se�alado culpables ni establecido correlaciones entre hechos y causas, cada cual los ha interpretado a conveniencia. Pero las conclusiones son claras: el sistema ten�a herramientas para haber evitado el cero, fall� el control de tensi�n y las maniobras que activ� Red El�ctrica para aplacar las oscilaciones de frecuencia aceleraron la escalada de sobretensi�n que acab� tumbando el sistema.
Las conversaciones entre Red El�ctrica y los centros de control de Iberdrola y Endesa d�as y semanas antes del blackout evidencian que el sistema estaba al l�mite y que los t�cnicos del operador conoc�an el diagn�stico: las s�bitas entradas y salidas de la fotovoltaica y la falta de potencia s�ncrona (nuclear, gas e hidroel�ctrica). El modo reforzado, que Red El�ctrica aplica desde hace un a�o, pesa sobre el operador como una autoinculpaci�n, pues ha cambiado por completo la forma de gestionar el sistema.
En los �ltimos d�as, la CNMC ha incoado un aluvi�n de expedientes sancionadores. Aparentemente, dispara a discreci�n, pero lo cierto es que jerarquiza culpas. Decenas de centrales, en su mayor�a gestionadas por las grandes el�ctricas privadas, han sido expedientadas por incumplimientos que se remontan hasta dos a�os antes del cero, �sin riesgo para el suministro�. Al contrario, a Red El�ctrica le atribuyen incumplimientos de sus responsabilidades que s� pudieron poner en riesgo el sistema.
Ayer, la empresa que preside Beatriz Corredor difundi� un documental de elaboraci�n casera, 22 minutos de v�deo en los que altos cargos de la compa��a, incluida la exministra socialista, ofrecen su versi�n de los hechos. La empresa lo anunci� como una reconstrucci�n del d�a del apag�n �en primera persona�. Parad�jicamente, una de las personas que intervienen es Concha S�nchez, directora de Operaci�n, que el d�a del cero se encontraba de vacaciones en Nueva Zelanda.
El corto incide en el que ha sido el mantra del operador estatal el �ltimo a�o -�Red El�ctrica no fall� el d�a del apag�n�- y ahonda en el enfrentamiento con las energ�ticas privadas, principalmente contra Iberdrola, a la que Corredor vuelve a se�alar veladamente en su reconstrucci�n de aquella reuni�n con el Gobierno.
�Esperamos en una sala previa. All� uno de los ejecutivos de estas empresas, de una de las m�s grandes, coment� y se�al� una planta propiedad de su empresa, espec�fica, y se�al� que ya se estaba hablando de esa planta como el origen del apag�n. Yo le pregunt�, '�qu� planta has dicho?'�, dice la exministra en el v�deo. En el sector lo analizan como otra alusi�n a la fotovoltaica de Nu�ez de Balboa, cuyo se�alamiento llev� a Iberdrola a emprender acciones legales contra Corredor.
Aunque la resoluci�n de los expedientes de la CNMC puede demorarse 18 meses, estos ya han dado munici�n a los abogados de cara a las demandas por los da�os del cero. Este martes vence el plazo para reclamar por responsabilidad civil extracontractual, la v�a que emplear�n los mayores afectados, como la industria refinera. Solo en concepto de peque�as reclamaciones (hogares, aut�nomos, pymes...), las aseguradoras habr�an absorbido ya alrededor de 100 millones de euros en indemnizaciones.
Las empresas afectadas y el propio sector el�ctrico se resigna ya a que el caso apag�n derivar� en un complejo cruce de demandas. Tambi�n a que ser�n los jueces los que tendr�n que se�alar a los culpables. Aunque no es la primera vez que ocurre, ello significa que pasar�n a�os antes de que Espa�a pueda cerrar el cap�tulo de la peor crisis el�ctrica de su historia.
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