



























Abraham P. RomeroEnviado especial Philadelphia
Actualizado
Brasil vuelve a sonreír gracias a Vinicius, que marcó un gol y dio una asistencia en la cómoda victoria de la 'canarinha' ante la débil Haití. Un triunfo iniciado por Matheus Cunha, que anotó los dos primeros, el segundo a pase del madridista, y que no tuvo más historia que la oposición haitiana durante los primeros 20 minutos.
Sonreír es lo que le pedía un periodista a Vinicius en la previa del debut contra Marruecos. El ambiente en la 'canarinha' durante los días previos al estreno y en los posteriores al frío empate ante el conjunto africano cortaba el aire. Demasiada presión para una selección que hace 12 años que no pisa una semifinal y que suma 24 sin levantar la Copa del Mundo.
Quizás por eso, cuando Matheus Cunha anotó el primer gol ante la débil selección de Haití todos los jugadores del banquillo brasileño saltaron de su asiento y corrieron a celebrarlo al córner como si fuera un gol en el último minuto de una final. Así de pesada había sido la semana para el equipo de Carlo Ancelotti.
El técnico italiano, presionado durante los últimos días por la alineación y los cambios, con Endrick como principal foco del debate, realizó dos variantes con respecto al once que jugó ante Marruecos. Cunha entró por Igor Thiago en la punta de ataque y Danilo, ex del Madrid, fue el lateral derecho titular en el sitio de Ibáñez.
Haití, que había perdido por la mínima ante Escocia en el debut, no impuso demasiada resistencia. Su sueño era estar en el Mundial y lo están cumpliendo. Compitieron hasta el 1-0 del minuto 23. A partir de ahí, el peso del torneo les cayó encima.
Antes, Hernández Hernández, árbitro español elegido para el duelo, había anulado un tanto por fuera de juego a Raphinha. Un aviso de lo que vendría después, porque Vinicius hizo suya la selección en unos minutos.
El delantero del Madrid creó el primer tanto, encarando a su par, disparando y provocando que el rechace del portero lo empujara Cunha a la red. 1-0 y locura brasileña en Philadelphia, en cuyas gradas compitieron con honor los haitianos.
El tanto relajó los nervios brasileños, que veían un 'todo o nada' en el Mundial este duelo contra una de las cenicientas. Así de intenso es el ambiente. En el 35, Paquetá robó en el centro del campo, el balón se lo quedó Vini, avanzó varios metros y vio el desmarque en diagonal de Cunha, que recibió dentro del área y remató con la zurda a la escuadra.
El exatacante del Atlético de Madrid, ahora en el Manchester United, hizo bueno el cambio de Ancelotti en el once y sentenció el duelo antes del descanso, sin que Haití hubiera conseguido poner en aprietos la portería de Alisson. Sólo quedaban los bailes, aunque la lesión de Raphinha torció la noche.
El futbolista del Barcelona se tiró al suelo y pidió el cambio aquejado de un dolor en el muslo derecho. Llegó al banquillo con gesto serio y la preocupación recorrió a todo el staff de Ancelotti. A la espera de ver el alcance, Brasil se juega el primer puesto del grupo en cuatro días.
La canarinha, eso sí, utilizó el duelo ante Haití para bailar al ritmo Vinicius, que marcó el tercero en el 47, rozando el descanso, al aprovechar un pase en largo de Paquetá y definir con calma ante la salida del guardameta rival. Gol y meneo de caderas para celebrar.
Después de su gol a Marruecos, Vinicius sumó otro tanto y una asistencia para ponerse con tres goles producidos en dos partidos, el mismo número que consiguió en el Mundial de Qatar.
La segunda parte sólo tuvo ojos para Endrick, que demostró que es el ojito derecho de la afición. Su entrada en el tramo final elevó el júbilo de la grada brasileña, que celebró, como él, su gol... Anulado después por Hernández Hernández por fuera de juego.
Haití intentó sin éxito el gol del honor mientras Ancelotti pensaba ya en el último duelo de la fase de grupos contra Escocia. La canarinha tiene ganar a los británicos y esperar que Marruecos no golee a Haití para ser primera.
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