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La imagen muestra más de 60 millones de estrellas en el corazón de nuestra galaxia: se trata de la fotografía más grande y detallada de la Vía Láctea en luz visible, y ha sido captada por el telescopio espacial Euclid, apodado "el detective del universo oscuro". Esta sonda de la Agencia Espacial Europea (ESA) fue lanzada hace tres años con la misión de elaborar un mapa del universo en 3D que ayude a esclarecer la enigmática naturaleza de la energía oscura y la materia oscura, que conforman el 95% del cosmos.
La fotografía publicada este miércoles es el resultado de una solicitud especial realizada por un grupo de astrónomos que buscaban retratar enormes áreas del cielo con una nitidez excepcional. El resultado es una instantánea que, según los responsables de la misión, "abre la puerta a que pueda confirmarse la existencia de cualquier exoplaneta encontrado en esta región y medir su masa mediante diminutos cambios en la luz de las estrellas a lo largo del tiempo".
Esta enorme imagen es, en realidad, un mosaico compuesto a partir de nueve capturas de distintas regiones del cielo realizadas el 23 de marzo de 2025 con la cámara de luz visible de Euclid.

Detalle del bulbo galáctico, con una nube molecular llamada LDN 10 en primer planoESA/Euclid Consortium/NASA/CFHT
Durante 26 horas, el telescopio dirigió su mirada hacia la región interior extremadamente brillante de nuestra galaxia, conocida como el bulbo galáctico.
Diseñado para observar miles de millones de galaxias lejanas, Euclid cuenta con una cámara de luz visible lo suficientemente sensible como para distinguir estrellas individuales en el denso bulbo de nuestra galaxia, sin quedar deslumbrada. Esta capacidad permite estudiar planetas que orbitan otras estrellas mediante una técnica especial llamada microlente gravitacional (en inglés, microlensing).
La técnica de microlente se basa en la alineación fortuita de dos estrellas con respecto a un observador. Cuando una estrella pasa por delante de otra, el astro más cercano actúa como una especie de lupa cósmica, curvando e intensificando la luz de la estrella que se encuentra al fondo. Si un planeta orbita alrededor de la estrella más cercana, su gravedad también desvía esa luz, aunque de una forma ligeramente irregular. Ese diminuto cambio adicional en el brillo es el que revela la presencia del planeta.
Para que funcione esta técnica, hay que observar regiones del cielo muy pobladas de estrellas, como las cercanas al centro de nuestra galaxia, tal y como ha explicado en un comunicado de la ESA Jean-Philippe Beaulieu, científico del Instituto de Astrofísica de París (Francia) y de la Universidad de Tasmania (Australia). "Durante los últimos 20 años se han descubierto casi 300 exoplanetas utilizando esta técnica, todos ellos mediante telescopios terrestres y apuntando hacia el centro de nuestra galaxia", explica.

Vista del denominado bulbo galáctico, en el centro de nuestra galaxiaESA/Euclid Consortium/NASA/CFHT
Para registrar un evento de microlente, un telescopio debe observar una estrella durante más de 20 días, pues ese es el tiempo necesario para detectar las pequeñas irregularidades en la luz desviada mientras el planeta orbita alrededor de su estrella. Por ello, durante un único día de observación no era posible descubrir nuevos eventos. Sin embargo, según la ESA, lo que hace tan especial a esta imagen de la Vía Láctea es que permitirá medir la masa de planetas ya conocidos, así como de otros que aún están por descubrir.
Por ejemplo, los datos recabados por Euclid serán útiles para las observaciones que se hagan con el futuro telescopio espacial de la NASA Nancy Grace Roman, cuyo lanzamiento está previsto para el próximo mes de septiembre.
En poco más de un día, Euclid captó las estrellas implicadas en todos los futuros eventos de microlente que detectará el telescopio Roman antes incluso de que las estrellas y los planetas se hayan alineado. "Esto significa que cualquier investigador que detecte un evento de microlente en esta misma región podrá utilizar desde ahora los datos de Euclid como una referencia temporal del pasado y comprobar cómo eran las estrellas antes de superponerse", explica Natalia Rektsini, investigadora del Instituto de Astrofísica de París.

Otro detalle del centro de la Vía LácteaESA/Euclid Consortium/NASA/CFHT
Asimismo, la imagen del centro de la Vía Láctea elaborada con las capturas de Euclid incluye 51 sistemas planetarios ya conocidos, y ayudará a estudiar muchos más que serán descubiertos en el futuro, según destaca Jean-Philippe Beaulieu.
Entre los exoplanetas que estudiará figuran OGLE-2005-BLG-390Lb, un mundo helado descubierto hace dos décadas del que ahora podrán medir con precisión su masa. Otro sistema objetivo de Euclid será el sistema OGLE-2013-BLG-341Lb, compuesto por dos estrellas y un planeta. Combinando los datos recopilados por Euclid, por el telescopio espacial Hubble y por el observatorio terrestre Keck (situado en Hawái), podrán estudiar individualmente las estrellas y confirmar la masa del planeta.
El telescopio Euclid comenzó a hacer ciencia el 14 de febrero de 2024 y se espera que a lo largo de seis años observe los movimientos, distancias y formas de miles de millones de galaxias en un radio de 10.000 millones de años luz, lo que significa que cubrirá 10.000 millones de historia del cosmos.
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