






















Diez días después de que los cuatro astronautas deArtemis 2 regresaran a la Tierra sanos y salvos tras dar una vuelta a la Luna, la NASA comenzó el traslado en barco desde Nueva Orleans a Florida de la pieza principal del super cohete Space Launch System (SLS) que pondrá en órbita Artemis 3. El despegue desde el Centro Espacial Kennedy está previsto para 2027, tras el último cambio en el ambicioso calendario establecido por el director de la agencia, Jared Isaacman, para adelantarse a China en la carrera lunar del siglo XXI: su objetivo es que los astronautas de la NASA aterricen en la superficie lunar en 2028 y que dispongan a partir de 2033 de una base permanente en el polo sur que van a comenzar a construir este mismo año.
"La diferencia entre ganar y perder va a medirse en meses, no en años", expuso Isaacman el pasado 22 de abril, durante su comparecencia en el Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología de la Cámara de Representantes de EEUU, en la que subrayó la necesidad de "mandar cohetes a la Luna con frecuencia".
También defendió su decisión de cancelar la construcción de la estación orbital lunar Gateway, en la que la Agencia Espacial Europea (ESA) jugaba un destacado papel, para centrar los esfuerzos en ese asentamiento permanente. "Queremos estar en la Luna, no sobre la Luna viendo a los chinos desde allí. Gateway fue un concepto interesante en 2017 cuando no nos enfrentábamos a un rival chino que podría potencialmente vencernos en el regreso a la Luna. Ahora queremos infraestructura en la superficie", aseguró sobre un cambio que no sólo supone un golpe para la industria espacial europea sino que obliga a redefinir el papel de la ESA en el programa Artemis.
China, por su parte, pretende mandar a sus astronautas a la Luna para 2030, mientras avanza en la base lunar que va a levantar en colaboración con Rusia entre 2026 y 2035. La denominada Estación Internacional de Investigación Lunar se anunció formalmente en marzo de 2021 y posteriormente se han unido a ella otros países como Venezuela, Sudáfrica, Egipto, Pakistán, Kazajistán, Nicaragua o Senegal. Aunque no se han ofrecido muchos detalles, el gigante asiático ha manifestado su intención de establecer tanto instalaciones en la órbita lunar como en la superficie de nuestro satélite, donde haría investigación científica y explotación de recursos in situ.
En lo que respecta a Rusia, además de su colaboración con los chinos, tiene un programa lunar robótico propio, Luna-Glob, pero está sufriendo numerosos retrasos y contratiempos: Luna-25 iba a ser a la primera misión lunar rusa desde 1976, pero se estrelló en 2023, cuando intentaba alunizar en el polo sur, debido a un error de software. Además, hace unas semanas, Rusia volvió a posponer su misión Luna-26, un orbitador polar lunar que no despegará antes de 2028.
El gigante asiático es por tanto el único rival de EEUU en esta carrera espacial y, para adelantarse, la NASA tiene por delante numerosos retos que resolver en menos de cuatro años y varias misiones tripuladas que lanzar. Los preparativos para la primera, Artemis 3, ya están en marcha.
Lori Glaze, una de las máximas responsables de la NASA, describe la etapa central del cohete SLS, de 64 metros de altura, como "la columna vertebral" de esa misión: "A medida que se dirige a Florida para su integración final, estamos un paso más cerca de probar las capacidades críticas necesarias para llevar a los estadounidenses a la Luna y, en última instancia, allanar el camino para nuestras primeras misiones tripuladas a Marte", declaró.
El roll out (o traslado lento) de la etapa principal del cohete es un auténtico espectáculo de la ingeniería y marca la cuenta atrás de una misión que tampoco alunizará. Tras la reestructuración del programa, Artemis 3 será otro vuelo tripulado de prueba. En esta ocasión, la nave Orión orbitará la Tierra y se acoplará con los módulos de alunizaje Starship HLS y Blue Moon, que están desarrollando respectivamente SpaceX (la empresa aeroespacial de Elon Musk) y Blue Origin (propiedad de Jeff Bezos).
Los detalles de Artemis 3 no se conocen todavía pues la NASA solo ha adelantado que la nave Orión con cuatro astronautas a bordo ensayará el acoplamiento en la órbita baja terrestre con los dos aterrizadores o con uno de ellos.
Esas maniobras de acoplamiento de Orión con los módulos de Musk y Bezos son esenciales para que, en 2028, durante la misión Artemis 4, uno de esos dos módulos lleve a los astronautas a la superficie lunar. Será la primera vez que los humanos caminen por la Luna desde que en 1972 lo hicieran Eugene Cernan y Harrison Schmitt, del Apolo 17. Sin embargo, los chinos podrían adelantarse si Artemis 4 sigue sufriendo retrasos.

Recreación del módulo lunar Starship HLS, uno de los elegidos por la NASA para llevar a sus astronautas a la Luna en Artemis 4SPACEX
Aunque fue SpaceX la empresa que ganó el contrato para llevar a los astronautas a la superficie lunar, están tardando más de lo previsto en tener lista su nave, por lo que la NASA baraja ahora usar para ese primer alunizaje el módulo de Blue Origin, que iba a ser utilizado en misiones Artemis posteriores.
SpaceX está intentando hacer esta semana el duodécimo vuelo de prueba del vehículo espacial Starship. En esta ocasión, probará por primera ver la Version 3 o Starship V3, que es la más grande y potente de las que ha desarrollado hasta ahora, e incorpora mejoras y las leccionies aprendidas en los test previos. El módulo lunar que le ha encargado la NASA es una versión del Starship, por lo que es necesario que consiga lo antes posible completar un vuelo orbital sin fallos.
Blue Origin también arrastra retrasos y además, el pasado 19 de abril sufrió un grave revés con su super cohete New Glenn, que es el que debe lanzar los módulos de alunizaje Blue Moon para el programa Artemis. En su tercer lanzamiento, no logró colocar en la órbita adecuada al satélite de telecomunicaciones que llevaba a bordo -BlueBird 7, de la empresa AST SpaceMobile- por lo que ha suspendido sus lanzamientos hasta que se investigue el fallo. Sí consiguió, sin embargo, recuperar de forma controlada la primera etapa del cohete, pues al igual que el Starship, el cohete New Glenn va a ser reutilizable.
Como señala por videollamada Arturo Fernández, jefe de la División de sistemas de potencia de la ESA, y miembro de la misión Artemis 2, para conseguir alunizar, la NASA "tiene que probar y conseguir cosas que no se han hecho nunca, como el reabastecimiento de combustible en órbita". Es decir, el módulo que alunice tendrá que ser cargado de combustible por otras naves en el espacio antes de acoplarse a la nave Orión, que posteriormente despegaría con otro cohete con los astronautas a bordo.
Tampoco se conoce todavía la identidad de los astronautas que conformarán la tripulación de Artemis 3, un anuncio que se espera que la NASA realice en breve. Es posible que entre los seleccionados figure alguno de los cuatro integrantes de Artemis 2, convertidos ya en héroes nacionales tras el éxito de una misión que ha despertado la euforia en EEUU y Canadá.
Así se lo trasladó de nuevo Donald Trump hace unas semanas a los tripulantes de Artemis 2 -los estadonidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, y el canadiense Jeremy Hansen- durante su recepción en la Casa Blanca. "¿Se le permite a un presidente viajar en una de estas misiones?", bromeó Trump. "Podemos ponernos a trabajar en ello, a medida que vuelen cohetes habrá más oportunidades", respondió el director de la NASA.

Los cuatro astronautas de Artemis 2 estuvieron el 29 de abril con Donald Trump en el Despacho Oval de la Casa Blanca.BRENDAN SMIALOWSKIAFP
Mientras los los cuatro astronautas se recuperan del viaje y se someten a pruebas médicas para los estudios sobre los efectos de la ingravidez, la NASA analiza todos los datos recogidos en este vuelo de prueba. La nave Orión está compuesta de dos partes: la cápsula en la que viaja la tripulación, realizada por EEUU, y el Módulo de Servicio Europeo, que aporta la ESA, y que lleva todos los sistemas necesarios para la supervivencia de la tripulación.
"Hemos vivido la misión con muchísima emoción y ahora también con la satisfacción de saber que ha salido bien, que el Módulo de Servicio Europeo ha sido vital para el éxito de la misión, es decir, que la humanidad vuelve a la Luna en parte gracias a Europa", valora Fernando Gómez-Carpintero, director de Airbus Crisa. Esta empresa con sede en Tres Cantos (Madrid) ha suministrado las Unidades de Control Térmico del Módulo de Servicio Europeo. Unos componentes que, según asegura, "han tenido un funcionamiento impecable".
Tanto la NASA como la ESA están satisfechas por cómo ha ido la misión Artemis 2, que ha demostrado que la nave está lista para las siguientes misiones programadas. Entre los fallos y anomalías que han trascendido durante los 10 días de viaje figuran varios problemas con el urinario, algunas pérdidas de la comunicación con los tripulantes y una alarma que se generó en un sistema de propulsión del Módulo de Servicio Europeo. Según señalan a este diario fuentes de la ESA, la agencia europea "está siguiendo de cerca la situación y trabajando en estrecha coordinación con la NASA y los socios industriales europeos".
El problema, explican, es que una de las válvulas permite que se filtre al sistema una cantidad muy pequeña de helio, utilizado para presurizar el propulsante que alimenta los motores: "Tal y como ha declarado la NASA, la fuga sigue siendo limitada, no ha afectado al rendimiento del sistema de propulsión gracias a la redundancia incorporada y no supone ningún riesgo para la tripulación ni para la misión. Los datos recopilados se utilizarán para definir las medidas correctivas necesarias para futuras misiones", sostienen.
Como explica Arturo Fernández, la redundancia significa que "todos los sistemas en una nave van duplicados, triplicados o incluso en algunos casos cuadruplicados" para minimizar la posibilidad de que haya problemas incluso cuando se produce una combinación de fallos. "Siempre hay anomalías y cosas que no funcionan exactamente como esperas, porque nunca las puedes probar en condiciones reales hasta que vuelas, pero en Artemis 2 ha habido muy pocas, y ninguna muy grave", defiende este ingeniero de la ESA, que vivió la misión desde el Centro de Control de Houston.
La ESA ya ha entregado a la NASA el Módulo de Servicio de Artemis 3, por lo que Orión está ahora en la fase de pruebas en el Centro Espacial Kennedy. Pero, ¿es viable lanzar Artemis 3 en 2027? "Es un calendario ambicioso, controlado por la NASA. Pronto sabremos si se mantiene según lo previsto, o si es necesario algo más de tiempo para llevar a cabo estas complejas misiones con las máximas garantías", opina el ingeniero Ismael López, director de la empresa Thales AIenia Space en España.
"Después de toda una vida dedicada al sector espacial, momentos como este nos recuerdan las cosas verdaderamente increíbles de las que somos capaces. Sin duda, el éxito de Artemis 2 supone un paso importante para conseguir el propósito de volver a pisar la Luna en los próximos años", señala el directivo de esta empresa que fabrica diversos componentes para Artemis. Así, en el centro Turín se encargan de la estructura del Módulo de Servicio Europeo de Orión y varios subsistemas esenciales para la vida de los astronautas, además de varios módulos para la estación Gateway.
En lo que respecta al impacto de la cancelación de este programa, López afirma que para su empresa "es demasiado pronto para comentar" sobre este tema. "La ESA está consultando actualmente a sus Estados miembros, socios internacionales y al sector privado para evaluar las implicaciones de este anuncio y dará más información próximamente", señala.
La suspensión de la estación orbital ha dejado en el aire también qué pasará con las misiones Artemis en la que iban a volar tres astronautas europeos -un italiano, un británico y un alemán- en contraprestación por la contribución a la plataforma lunar. "El impacto va a ser duro, tanto emocional como económico, pues tienes a muchos equipos trabajando en la estación, no sólo en la ESA, sino en toda la industria europea, que estaba desarrollando hardware y otros componentes", reconoce Arturo Fernández, de la ESA.
En Airbus Crisa, por ejemplo, han desarrollado el sistema de distribución de energía de un módulo de Gateway: "El interlocutor sobre Gateway es la ESA. Nosotros seguimos adelante, nuestra contribución era, básicamente, la estación eléctrica de la estación; es un producto que ya hemos desarrollado, y que coloca a Airbus y a Airbus Crisa en una posición muy ventajosa para contribuir a la base lunar, porque la gestión de energía será uno de los elementos fundamentales", sostiene su director, Fernando Gómez-Carpintero.
Y es que, pese al perjuicio que supone la suspensión de la estación lunar, tanto la ESA como las empresas europeas están inmersas en otros desarrollos para explorar nuestro satélite. "En la sede de Thales Alenia Space en Tres Cantos somos especialistas en sistemas de comunicaciones espaciales y participamos en más de una decena de misiones lunares. Hemos proporcionado las ‘radios’ -así es como las llama la NASA- que facilitan las comunicaciones entre la Luna y Tierra para las naves Odysseus y Athena de la compañía Intuitive Machines, que han alunizado en 2024 y 2025, respectivamente. Athena es la primera nave en alunizar cerca del polo sur lunar, un lugar de gran interés ya que alberga grandes cantidades de agua helada en sus cráteres, apenas iluminados por el Sol", expone Ismael López.
Asimismo, han proporcionado "las ‘radios’ del rover VIPER que la NASA enviará próximamente al polo sur de la Luna, para buscar yacimientos de agua e ir preparando así el terreno para futuros asentamientos humanos en la Luna", añade.
Al igual que los demás expertos consultados, López cree que la exploración de la Luna impulsará la economía espacial en Europa. A su juicio, esto se materializará tanto en proyectos desarrollados en colaboración con la NASA como en iniciativas propias europeas, que permitirán una mayor autonomía y dominio de tecnologías críticas.
Por ejemplo, en Thales Alenia trabajan en colaboración con la Agencia Espacial Italiana (ASI) y la NASA en una especie de refugio denominado hábitat multipropósito (MPH): "Es el primer puesto avanzado en la superficie lunar para que los astronautas puedan vivir y trabajar en un entorno seguro y confortable", señala López.

ECONOMÍA LUNAR. El programa Artemis para volver a la Luna incluye la construcción de hábitats, vehículos róbóticos y multitud de sistemas. En la imagen, recreación del refugio lunar Multi-Purpose Habitation (MPH) que desarrolla Thales Alenia Space y la Agencia Espacial Italiana.THALES/ASI
En colaboración con la ESA, esta compañía fabrica el módulo de descenso Argonaut para transportar carga a la superficie y cuatro satélites de navegación del programa Moonlight, que dará servicios de navegación y posicionamiento en la Luna parecidos al GPS y Galileo en la Tierra. "Esperamos que en los próximos años se desarrolle una verdadera economía lunar, que cree nuevas oportunidades y actividades para el sector espacial en Europa", resume López.
También Fernando Gómez-Carpintero considera que la futura base lunar ofrecerá muchas oportunidades: "No sólo habrá hábitats; harán falta rovers, diferentes infraestructuras y un gran número de dispositivos que habrá que desplegar allí. Yo lo veo con mucho optimismo", sostiene. El director de Airbus Crisa habla además de una nueva generación orientada a la exploración humana, la generación Artemis. "Esta misión ha supuesto la vuelta de la exploración humana. Yo lo he vivido con mis hijos, que han estado enganchados conmigo a la misión".
La construcción de la base lunar de EEUU, dirigida por el ingeniero español de la NASA Carlos García-Galán, ya está en marcha y se ha dividido en tres fases. La primera comienza este mismo año y prevé 21 alunizajes que llevarán a la superficie lunar 4.000 kilos de componentes con los que se probarán tecnologías. La segunda fase se desarrollará entre 2029 y 2032 e incluirá 24 alunizajes que transportarán 60.000 kilos de carga para establecer una infraestructura lunar básica. Los hábitats para que vivan los astronautas llegarían en la tercera fase, a partir de 2033, con 28 alunizajes previstos y 150.000 kilos de carga útil en la superficie.
Y a este plan, llamado Ignition y anunciado el 24 de marzo, se suma la Iniciativa Nacional para la energía nuclear espacial de EEUU, que la Casa Blanca publicó el pasado 14 de abril, y en la que se encomienda a la NASA, al Pentágono y al Departamento de Energía que lancen, a partir de 2028, minirreactores nucleares a la Luna para obtener energía.
El plan, que no detalla qué presupuesto tendrá, prevé que haya ya reactores de fisión nuclear en la órbita lunar en 2028 y en la superficie lunar a partir de 2030. Para ello, se insta a la NASA y al Departamento de Guerra a que lleven a cabo competiciones para diseñar y demostrar la viabilidad de reactores nucleares de baja a media potencia primero, y de alta potencia para la próxima década. Para su desarrollo, se contará con las empresas privadas.
Estos planes tan ambiciosos llegan justo cuando la Administración Trump ha propuesto un recorte del 23% en el presupuesto global de la NASA para 2027. Aunque el programa de exploración en el que se enmarca Artemis aumentaría su presupuesto de los 7.800 a los 8.500 millones, el departamento científico de la NASA recortaría su financiación en un 47%.
El año pasado, Trump intentó un tijeretazo parecido que fue tumbado por el Congreso de EEUU. Vistas las declaraciones que han realizado varios congresistas en los últimos días, parece complicado que esos recortes que desea el presidente se ejecuten finalmente, precisamente en un momento en el que lo que se esperaba era un aumento del presupuesto de la agencia para adelantar a China.

Recreación del módulo Blue Moon de la empresa Blue Origin, de Jeff BezosBLUE ORIGIN
"La base lunar es un proyecto extremadamente complejo que llevará la tecnología al límite. Son desarrollos que no te plantearías si no tuvieras que afrontar un proyecto así y requerirá una inversión enorme, al nivel del programa Apolo", reflexiona Arturo Fernández. "Los retos son innumerables, desde el sistema de potencia, que es el que más me toca a mí, tienes 14 días de luz y 14 días de noche, por lo que la energía solar es insuficiente. Por eso se habla de un pequeño reactor nuclear", repasa el ingeniero de la ESA.
Además, recuerda que alunizar sigue siendo extraordinariamente difícil: "En los últimos años ha habido varias misiones robóticas que se han estrellado y no es lo mismo llevar una carga de unos kilos o una nave autosuficiente para dos astronautas, como en el programa Apolo, que bajar módulos y toda la logística necesaria para que puedan vivir personas allí: gestionar residuos, reciclar agua o mantener sistemas de soporte vital".
"Conceptualmente todo es factible, pero no lo hemos hecho jamás en la Luna. Necesitas una forma de extraer el hielo, procesarlo y hacer potable el agua. Y un problema de fondo es la radiación. En la Tierra nos protege el campo magnético; en la Estación Espacial Internacional estás en órbita baja y parcialmente protegido, pero si quieres montar una base lunar con una seguridad asumible tienes que resolver ese problema. No creo que sea aceptable para la sociedad enviar astronautas allí sabiendo que van a contraer cáncer. Por eso se está valorando usar cavidades o cuevas que ya existen en la Luna para proteger a los astronautas", apunta.
Pese a esa enorme complejidad, Fernández cree que muchos de esos desarrollos podrían tener aplicaciones muy útiles en la Tierra: desde sistemas de reciclaje de agua y orina útiles en zonas desérticas o afectadas por sequías, hasta pequeños reactores nucleares portátiles para situaciones de emergencia, por ejemplo cuando una catástrofe natural provoca la caída de la red eléctrica. También los sistemas de protección frente a la radiación podrían tener aplicaciones en pacientes oncológicos o en trabajadores de centrales nucleares.
"Si nadie se hubiera planteado ir al espacio, hay muchas tecnologías que ni se habrían imaginado", añade. "El nivel de creatividad y el impulso tecnológico que va a generar una base lunar es increíble. Participar en un proyecto de ese calibre, que nunca se ha hecho antes, es el sueño de cualquier ingeniero".
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