




















Hay escritores que construyen una obra y otros que, casi sin propon�rselo, levantan un territorio moral propio. La escritora coreana Han Kang (Gwangju, 1970) pertenece a esta segunda estirpe, la de quienes escriben no tanto para contar el mundo como para someterlo a una forma de interrogaci�n constante. Su llegada a Barcelona, en la antesala de Sant Jordi, -ayer ofreci� una charla en el Centre de Cultura Contempor�nia (CCCB) en la que se arranc� incluso a saludar en catal�n: "bona tarda a tothom"- tiene algo de acontecimiento silencioso, acorde con una autora cuya obra ha convertido la fragilidad, el dolor y la memoria en materiales de indagaci�n literaria de primer orden.
"Me han hablado sobre el d�a de Sant Jordi, lo conozco desde hace tiempo, y tengo muchas ganas de verlo con mis propios ojos", ha comenzado diciendo la escritora, que participar� ma�ana en firmas y varios encuentros con lectores. "Los que amamos la literatura tenemos inevitablemente una parte silenciosa, creo yo, pero me emociona mucho saber que hay una ciudad llena de gente que ama los libros", ha a�adido.
De hecho, la escritora trabaj� durante a�os como librera y ha defendido sin ambages la limportancia de los libros y la lectura. "Tanto amor ten�a por la literatura que abr� una librer�a, eso lo dice todo, �no?", asegura. "Siempre me fascin� el concepto de escritor, c�mo alguien se lanza a responder preguntas, a cuestionarse qu� es ser humano y escribir con eso obras preciosas", recuerda la autora, que confiesa que ya de peque�a supo "que quer�a ser como ellos, parte de esa comunidad".
En este sentido, Han ha afirmado que el veloz mundo actual puede ser un enemigo. "En nuestro d�a a d�a, muchas veces estamos muy ocupados y no tenemos tiempo para leer, �verdad?", ha preguntado. "Pero cuando dejamos de leer, nos volvemos m�s inflexibles, menos humanos. No leer limita nuestros sentimientos, hace la vida m�s gris. Cuando estoy un tiempo sin leer, intento esforzarme y hacerlo para poder recuperar todos esos sentimientos que quiz�s haya perdido por no haber le�do durante un tiempo", ha explicado.
Para saber m�s
La concesi�n del Premio Nobel en 2024 no ha alterado sustancialmente la naturaleza de su literatura, la escritura como forma de resistencia �ntima dedicada a responder preguntas dif�ciles, pero s� ha desplazado su centro de gravedad, lo que durante a�os fue un secreto a voces, una de las prosas m�s radicales y precisas de la narrativa contempor�nea, ha pasado a ocupar un primer plano inevitable.
Sin embargo, en Han no hay �pica del reconocimiento. Su escritura sigue instalada en ese lugar inc�modo donde el lenguaje parece avanzar a tientas, como si cada frase midiera el alcance de lo que puede, y no puede, decirse. "A pesar de haber recibido ese galard�n, tan importante y tan valioso, nada de m� por dentro ha cambiado y vivo diariamente con los mismos pensamientos y las mismas sensaciones internas que antes de recibir el Nobel", ha apuintado con sencillez.
"Si hay algo que ha cambiado", ha concedido", es que cuando voy por la calle la gente de repente me habla o de repente me quiere abrazar. Entonces me sorprendo un poco y estoy un poco confusa, pero s� que lo hacen con buenas intenciones", ha asegurado con cierta verg�enza. "Pero como para m�, al final y al cabo, son personas que desconozco. Es como un mundo nuevo para m�, claro, pero sigo igual, sigo escribiendo, sigo viviendo".
"Tras el Nobel, nada de m� ha cambiado, vivo diariamente con los mismos pensamientos y las mismas sensaciones y sigo escribiendo"
Lo que s� parece haber cambiado m�s es el mundo. Preguntada por el complejo contexto internacional, cada vez m�s represivo y violento, la escritora ha asegurado rotuinda: "Estamos viviendo �pocas m�s oscuras, es una verdad dif�cil de rechazar que todo el mundo sabe. Pero la historia siempre se repite, �no?, y las situaciones que estamos viviendo, de una manera u otra, tambi�n se vivieron en el pasado. Pero es verdad que estamos llegando a un pico de oscuridad", ha valorado sombr�a.
"A�n as�, viviendo unas �pocas tan oscuras, una de las cosas que m�s me sorprende es que siempre al otro lado hay personas que intentan sobrevivir y se cuidan y se curan las heridas", ha recordado antes de hablar de un tema constante tambi�n entre la oscuridad de muchos de sus libros, la esperanza. "La esperanza no es algo tan fr�gil ni imposible como nos hacen creer. Tenemos que esforzarnos en ella, aferrarnos a ella", ha defendido.
Una tarea en la que, ha asegurado, nos puede ayudar el arte. "A trav�s del arte y la literatura las personas nos volvemos m�s sensibles, y esto nos permite ponernos en el lugar de la vida en vez de en el lugar de la muerte. Nos hacen m�s tolerantes y emp�ticos para que podamos sentir a piel m�s viva los sufrimientos que tienen los dem�s", ha reflexionado. "En este mundo de desgracias repetitivas y dram�ticas tenemos que intentar sufrir tambi�n por los dem�s. Aunque nosotros no seamos participantes directamente de ese dolor, creo que la literatura y el arte siempre est�n del lado de la vida y est�n haciendo su trabajo de poner a las personas que los disfrutan en el lugar de la vida".
"Estamos viviendo �pocas oscuras, es una verdad dif�cil de rechazar. El arte y la literatura sirven para darnos esperanza"
Pausada y sonriente, la escritora ha charlado tambi�n sobre su �ltimo libro publicado en Espa�a, Tinta y sangre (Random House, como toda su obra), novela escrita entre sus dos grandes obras y publicada originalmente en 2010, en la que la autora surcoreana explora c�mo podemos sobrevivir en un cosmos regido por el dolor, recurriendo al arte, la memoria, los afectos y la b�squeda de la verdad. "Resumiendo, dir�a que hablar�a sobre una mujer que dedica toda su vida a descubrir y poder probar que la muerte de su amiga, que era casi como una hermana de sangre para ella, no fue un suicidio", ha condensado Han.
"Por eso tiene un toque de misterio, detectivesco, como un thriller, aunque no sigue las pautas tradicionales. Al fin y al cabo, esta novela trata principalmente del amor", ha confesado. "A pesar de estar llena de los sufrimientos y aflicciones que todos podemos tener a lo largo de nuestra vida, la idea era demostrar que a�n as� merece la pena vivir. Quer�a transmitir ese mensaje, por eso creo que es una novela llena de amor", afirma. Y ante las risas del p�blico, dice: "se est�n riendo, �es porque no est�n de acuerdo?", bromea.
M�s all� de este nuevo-viejo t�tulo, desde la irrupci�n internacional que supuso La vegetariana, con la que obtuvo el Booker International, hasta t�tulos posteriores como La clase de griego oImposible decir adi�s, la escritura de Han ha ido perfilando una po�tica reconocible, atenta al cuerpo como territorio de conflicto, al lenguaje como l�mite y a la violencia como una presencia que rara vez se manifiesta de forma directa, pero que condiciona la vida cotidiana de manera persistente.
Pero reducirla a esos temas ser�a empobrecerla, pues lo verdaderamente distintivo en su obra es la forma en que esa materia se traduce en una prosa que reh�ye el �nfasis, que avanza con una claridad enga�osa y que, en su aparente serenidad, contiene una tensi�n dif�cil de disipar. Nacida en Gwangju, ciudad marcada por la violencia de la represi�n militar que atraviesa de forma expl�cita libros como Actos humanos, Han Kang ha construido una obra en la que la experiencia hist�rica y la percepci�n individual se entrelazan sin jerarqu�as, dando lugar a una narrativa que no busca tanto explicar el trauma como hacerlo perceptible en su complejidad y en sus zonas de sombra.
"Todo humano vive en este mundo con un cuerpo f�sico, y pienso que eso es un elemento muy importante en nuestras vidas, por lo que cuando estoy escribiendo le doy mucha importancia a los sentidos", ha explicado la escritora sobre su forma de narrar. "Cuando describo lo que est�n sintiendo los personajes, intento sentirlo yo tambi�n con mi propio cuerpo, a piel viva, para poder describirlo m�s detalladamente. En lugar de escribir 'estuvo ansioso o estuvo angustiado', me gusta poder transmitir las corrientes el�ctricas que todos realmente sentimos al tener esas sensaciones".
"Estoy escribiendo mi libro m�s personal, uno que habla de la historia de mi familia, y siempre dudo de si podr� terminarlo"
Adem�s de la plasticidad de su escritura, hay algo, en �ltima instancia, profundamente contempor�neo en la forma de narrar de Han, pero no en el sentido epid�rmico del t�rmino, sino en su capacidad para captar una sensibilidad atravesada por la fragilidad, el duelo y la necesidad de sentido. Que esa voz resuene ahora en Barcelona no responde tanto a la l�gica de la actualidad como a la persistencia de una obra que, sin hacer ruido, ha ido ocupando un lugar central en la literatura de nuestro tiempo.
De hecho, ha confesado en la charla que prepara una nueva novela, aunque no ha querido contar mucho. "Si hablo demasiado, la magia desaparece, as� que no le voy a contar los detalles. Pero estoy escribiendo un libro bastante personal. De una manera u otra ser�a el libro m�s personal que habr� escrito, pues habla de mi familia", ha desgranado con cautela, antes de confesar: "Cada vez que estoy escribi�ndolo siempre tengo ese pensamiento de '�podr� terminar el libro, completarlo del todo?'. Pero tambi�n siempre tengo la esperanza de que s�, que lo podr� acabar y que ser� exitoso para m�", ha revelado.
A la espera de este pr�ximo t�tulo, para el lector espa�ol que ha seguido su trayectoria desde hace a�os, la visita de Han tiene algo de confirmaci�n de una de las voces m�s singulares de la narrativa contempor�nea global, pero tambi�n oportunidad para volver sobre unos libros que, le�dos hoy, a la luz de su reconocimiento internacional, revelan con mayor nitidez la consistencia de un proyecto literario ajeno a modas y a simplificaciones. En un tiempo particularmente dado a la estridencia, su escritura persiste, con una firmeza discreta, en la exploraci�n de aquello que se resiste a ser dicho.
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