Entrevista Chimp�n
Su loco ritmo de estrenos oculta que ha necesitado un peque�o respiro debido a la ansiedad. "Trabajar no me agota, me agota lo que pasa en las pausas", explica

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Carmen Machi (Madrid, 1963) se mueve muy r�pido de un sitio a otro, como un audio a 1.5, mientras todo el mundo le plantea cosas: una foto, un retoque de maquillaje, un cambio de agenda… Lo solventa todo a esa velocidad hasta que se sienta, consigue una ca�a y se relaja. Ah� pasa a ser otra. Cercana, sin prisa y consciente de los temas que abre su nueva pel�cula, ‘Los justos’, sobre un jurado popular al que intentan comprar mientras delibera sobre un caso de corrupci�n.
- �Te has vendido alguna vez?
- Nunca.
- Qu� tajante. �No tienes precio o no han llegado a �l?
- Por lo que s� hasta ahora, no tengo precio m�s all� del trabajo. Como ser humano no deber�amos tener precio porque nuestro valor es incalculable. Como actriz s� lo tengo, claro, y se llama cach�. De todos modos, nunca he tenido la sensaci�n de haber hecho un papel que no quer�a hacer de verdad. Desde fuera, con algunos proyectos que pudieran parecer menos serios, hay quien piensa que los he hecho por el dinero, pero se equivocan. Todo lo he hecho porque he querido y lo he disfrutado. Desde muy joven he hecho siempre lo que he querido.
- Como el estallido de ‘Siete vidas’ y ‘A�da’ te lleg� ya con treinta y tantos, existe la idea de que tu carrera iba regular hasta ah�, pero en realidad llevabas 20 a�os asentad�sima en el teatro.
- Yo he sido muy ingenua. Me met� en el teatro con 17 a�os sin saber nada y me sali� bien la jugada. Cuando m�s he aprendido de esta profesi�n es cuando he dicho que no de manera rotunda y eso s� pude hacerlo m�s tarde, pero yo empec� muy joven a vivir razonablemente bien de un trabajo que gozaba much�simo y he disfrutado much�simo. Yo no necesitaba el cine ni la televisi�n para vivir de ser actriz. En el teatro ten�a un buen sueldo, he tenido mucha suerte en ese sentido y s� que no es lo com�n, pero te digo sinceramente que no recuerdo baches gordos en toda mi carrera.
- Eres una excepci�n en el oficio, entonces.
- Claro, y me he sentido a veces mal por ello. A menudo parece que todo tiene m�s m�rito cuando te ha costado much�simo conseguirlo y yo tengo que reconocer que a m� no me ha pasado. Empec� a trabajar joven, tuve mucha continuidad y nunca he sentido que tuviera que picar piedra para estar donde estoy hoy. Tampoco era mi aspiraci�n, en ning�n momento tuve pretensiones de acabar haciendo esta entrevista contigo para un peri�dico importante. Era una actriz de teatro que ya estaba en la mejor compa��a que se pod�a estar, La Abad�a, y no quer�a hacer nada m�s. Estaba en la gloria bendita, pero de repente apareci� ‘Siete vidas’ y ya fue todo rodado sin que yo nunca pretendiera realmente que sucediera lo que sucedi�.
- Y la actriz de teatro intensa se convirti� en estrella de la comedia.
- A m� me encanta hacer comedia, pero no me gusta tanto como espectadora. Como actriz, creo que todos los g�neros son lo mismo. Preparaci�n y trabajo. Existe un desconocimiento con la comedia y la gente cree que es m�s f�cil porque la llevas en la sangre, que eres graciosa y ya sale todo solo. Bueno, pues yo no soy graciosa y nunca lo he sido, son graciosos los personajes. Yo soy bastante intensa. En el cine, me gustan el drama y los silencios.
- Esta pel�cula me pone muy f�cil las preguntas porque gira en torno a un caso de corrupci�n.
- Ya, m�s de actualidad no pod�a estar y es gracioso porque es un gui�n que me lleg� hace ocho o nueve a�os.
- Claro, es que la corrupci�n en la pol�tica espa�ola no es algo de ahora, �est� en nuestro ADN?
- No es algo de Espa�a ni s�lo de pol�ticos. La corrupci�n va completamente ligada al poder, el poderoso tiene la tentaci�n de caer en ella porque se cree inmune. Interpret� a Creonte, en ‘Ant�gona’, y es una persona �ntegra que acaba corrompida completamente. Eso est� escrito por S�focles en el siglo V antes de Cristo. La corrupci�n no es de izquierdas o de derechas, de pol�ticos o de empresarios, es del ser humano. Lo que ocurre es que la corrupci�n pol�tica es m�s grave y m�s dolorosa porque nos afecta directamente, nos est�n robando a nosotros y es algo terror�fico. Por dentro sientes un escalofr�o y un cabreo muy grande cada vez que hay un caso, pero que esto pasa ya lo sab�an los griegos, que son los creadores de la democracia y de la corrupci�n.

Carmen Machi posa en el centro de Madrid.Sergio Gonz�lez Valero
- Dentro de ese jurado popular se representa el hartazgo social desde distintas perspectivas de clase y generacionales. Cuando miras alrededor, �t� qu� ves? �Estamos tan mal?
- Noto que me ha pasado una cosa y es que, conforme vas cumpliendo a�os, entras casi en modo avi�n. Antes estaba conectad�sima todo el rato y ahora, cada vez menos. Es obvio que estamos viviendo tiempos convulsos, con un Donald Trump que est� marcando el ritmo del mundo y todo es muy loco. En todo tiempo ha habido problemas, ahora quiz�s lo peor es para los j�venes y es verdad que eso est� provocando una corriente de gente joven de extrema derecha. Esto es muy peligroso y muy sorprendente.
- �En qu� sentido?
- Entiendo poco de pol�tica porque no me interesa nada, pero s� me llama la atenci�n que una persona se afilie a algo tan radical y que va m�s de destruir que de construir. Me llama poderosamente la atenci�n porque no puedo entender que llegues a ese extremo. Seguro que algo se me escapa, pero es inquietante porque los j�venes se supone que son el futuro y ese no es un futuro deseable. El tono de confrontaci�n en que el vive esta sociedad ahora mismo es horroroso. Creo que es puntual, todo se calmar� y volver� la normalidad, pero es un momento raro. La sensaci�n es que algo va a pasar y no sabemos qu�.
- Carmen, llevamos cuatro meses de a�o y esta es la quinta pel�cula que estrenas. �No te planteas frenar el ritmo?
- Bueno, es que he parado, pero no lo he contado. He parado totalmente seis meses porque lo necesitaba por salud mental. A m� trabajar no me agota, lo que me agota es lo que pasa en las pausas. No soy una adicta al trabajo, en realidad soy una persona vaga, pero cuando no estoy rodando hay otras cosas extras que se hacen en esta profesi�n y yo no llevo nada bien. Las promociones, los eventos, los viajes, las situaciones personales… Todo eso es lo que me hizo necesitar esta pausa. Trabajar demasiado no es mi problema. En realidad, para m� un rodaje es una zona de protecci�n y de amor, los problemas est�n fuera.
- �Te ha funcionado el par�n?
- S�, porque, adem�s, como se han estrenado de golpe tantas cosas que hice antes nadie lo ha notado. Es el segundo que hago en toda mi carrera. Mi ideal a partir de ahora es trabajar seis meses y parar otros seis, es lo que mejor me vendr�a personalmente. Otra cosa es poder lograrlo. Veremos.
- Has tenido una relaci�n compleja con la fama y s� que odias la palabra.
- Detesto eso de famosa, no me lo considero. Si acaso, soy popular. De todos modos, se ha exagerado bastante con que lo he llevado mal. He hablado de alg�n mal momento puntual y se le ha dado una dimensi�n exagerada. De hecho, retomar el personaje de A�da, que es el que supone que me cre� el problema, en ‘A�da y vuelta’ fue idea m�a. Yo no he tenido sufrimiento con ser conocida ni pienso constantemente en ello ni estoy re�ida con A�da, aunque sea un co�azo que todav�a me llamen a veces como al personaje.
- �Lo llevas con deportividad?
- Claro, �qu� vas a hacer? Que te conozca todo el mundo es cansado, agotador a veces, pero tambi�n es una realidad que ya tengo incorporada en mi cuerpo aunque te cambia la vida. Se viven momentos de ansiedad y es todo muy ajetreado. De todos modos, hace poco he vivido una situaci�n que me ha dado la perspectiva. En la vida te pasan cosas buenas y malas, es as� de sencillo, y tienes que ponerlas en una balanza. Cuando yo lo hago, entiendo que soy una persona tremendamente afortunada. Recibo much�simo cari�o y gratis, eso es una cosa muy bonita. De todos modos, me gustar�a ver a mucha gente en mi pellejo.
- �Qu� es lo m�s inc�modo?
- Alguien me dijo, y ten�a raz�n, que los actores no somos personas normales. Lo normal es que entres a un restaurante y no te mire nadie, yo de eso me tuve que olvidar hace mucho. Entonces, necesitas incorporar eso a tu realidad y no vivirlo como un da�o colateral. Esa exposici�n permanente es desagradable y genera ansiedad, sobre todo porque soy la persona m�s t�mida del mundo, pero hay que darle la vuelta y asumirlo. Me ha costado, pero lo he hecho. Eso s�, noto much�simo cuando estoy en un sitio donde no me conoce nadie. Es una paz especial, lo que pasa es que desde que hay Netflix eso se ha acabado. Antes me escapaba a Nueva York y no me conoc�a nadie, pero la �ltima vez me pidi� una foto Minnie Mouse en Times Square [risas].






















