




















Cuando en Espa�a o�mos el nombre de Marisol casi autom�ticamente nos viene el estribillo de Tengo el coraz�n contento/ lleno de alegr�a de la que fuera nuestra ni�a prodigio, la cantante que en 1968 lanzaba uno de sus grandes hits. Aquel mismo a�o, otra Marisol –as� firmaba su obra, desprendi�ndose del apellido Escobar– triunfaba en la Bienal de Venecia representando a Venezuela con una exposici�n que era puro pop, con The Party y Andy: una fiesta con 15 esculturas de madera, todas con el bello rostro de la artista, y una obra dedicada a su querido Warhol (�l la har�a aparecer en varios de sus filmes). Tambi�n en 1968 Marisol fue una de las cinco mujeres de la Documenta IV de Kassel: apenas representaban un 3% de los 150 creadores que participaron.
En la d�cada de los 60, Marisol (1930-2016) lleg� a ser una estrella de la escena art�stica neoyorquina, incluso m�s famosa que un Warhol que justo aparcaba su carrera de ilustrador comercial para lanzarse a la pintura y a sus serigraf�as de la sopa Campbell’s. Pero la figura de Marisol, esquiva y misteriosa (lo que contribuy� a su leyenda), fue cayendo en una injusta indiferencia medi�tica. Solo en los �ltimos a�os ese olvido se viene paliando con grandes exposiciones en Miami, Buffalo (el emblem�tico museo Albright-Knox custodia su legado), Montr�al, Z�rich, Dinamarca...
El Centro Bot�n inaugura la primera retrospectiva centrada en sus fascinantes dibujos. �A Marisol se la conoce principalmente como escultora. Pero su obra va m�s all�, es compleja y dif�cil de clasificar en una sola categor�a, lo que complica su comunicaci�n. Tenemos la obligaci�n hist�rica de mirar con atenci�n su trabajo en toda su dimensi�n y el dibujo es clave para entenderla�, destaca la comisaria Laura Vall�s, que ha escogido como significativo t�tulo de la exposici�n Cuando todo est� por comenzar. Pero le falta la primera mitad de la frase, tomada del galerista y coleccionista Leo Castelli: ��C�mo te puedes ir, cuando todo est� por comenzar?�. Despu�s del rotundo �xito de su primera exposici�n en la galer�a Castelli, en 1957, Marisol se march� ante la incredulidad del galerista.
�Su exposici�n caus� un gran impacto. Estamos hablando de un momento previo al pop art, cuando el expresionismo abstracto a�n dominaba la escena. Los medios de masas comenzaron a difundir las obras de Marisol pero tambi�n su propia figura, algo novedoso en esa �poca. Abrumada por la atenci�n, Marisol decidi� marcharse a Europa�, contextualiza Vall�s. En la galer�a Castelli se forj� la escuder�a del pop americano: Jasper Johns, Robert Rauschenberg, Roy Lichtenstein, James Rosenquist, el propio Warhol... Marisol fue una de las pioneras, pero su nombre qued� en un pie de p�gina y en los libros de historia del arte apenas se la cita.
Para saber m�s
�Hasta hace poco no se hab�a hecho un trabajo serio de archivo ni exist�a una voluntad institucional de recuperar a mujeres artistas relevantes. Con nuevas generaciones de directores y comisarios m�s atentos a las ausencias en las colecciones y a lenguajes que resuenen con el presente, su obra est� siendo recolocada donde merece�, considera Vall�s.
En la Nueva York de los 60, Marisol no dejaba indiferente. Naci� en Par�s en el seno de una familia adinerada de Venezuela, creci� entre Caracas y Estados Unidos y... a los 11 a�os su madre, Josefina se suicid�, lo que la sumi� en un hondo mutismo que le durar�a a�os. Hablaba muy poco, pod�a pasarse horas en silencio, lo que la hac�a a�n m�s enigm�tica para los medios. �Hablaba a trav�s del arte. All� plasmaba sus preocupaciones, abord� de forma muy temprana temas que hoy considerar�amos ecologismo. No se adscribi� formalmente al feminismo de los 70 y fue criticada por algunas feministas de la �poca�, se�ala Vall�s.

Dibujo sin t�tulo de los a�os 60, de la colecci�n del Buffalo AKG Art Museum.CENTRO BOT�N
Sin embargo, su obra ya era feminista: ironiz� sobre los clich�s masculinos retratando al cowboy por antonomasia, John Wayne, sobre un caballo de juguete y en su Dinner Date de 1963 monta una cita consigo misma: una mesa con comida precocinada y dos estatuas de ella. Nunca se cas� ni tuvo hijos, viaj� cuanto quiso y se dedic� a su arte, aunque apartada del circuito comercial.
Life, People, Glamour, Time... La prensa empez� a llamarla la �Greta Garbo latina� y a exotizarla. As� la present� el New York Times en un art�culo de 1965, titulado It’s Not Pop, It’s Not Op – It’s Marisol, que la reivindicaba como artista �nica, porque lo que hac�a no era solo pop ni el optical art tan en boga: �La leyenda de Marisol se alimenta de su rostro chic, de huesos y huecos (elegantemente espa�ol con un toque gitano), enmarcado por un cabello negro brillante, su misteriosa reserva y su voz lejana y susurrante, sin tono como la de una son�mbula, pero atractivamente marcada por un rico acento espa�ol�. Adem�s de su rostro espa�ol, los habituales de las fiestas de la jet set la describ�an como �la impresionante marquesa de una pel�cula de Fellini… o una chica beatnik camino a una fiesta de marihuana�.

Dibujo de 1980-1981 con madera, pintura y cera.CENTTRO BOT�N
Su amigo Andy dir�a que era la primera mujer artista con glamur. �Conoci� a Warhol en 1962 y se hicieron grandes amigos. Ambos eran personas socialmente particulares, calladas y algo distantes. Jugaban con esa diferencia frente al p�blico�, apunta la comisaria. Una de los populares pel�culas caseras que grababa Warhol abre la exposici�n del Centro Bot�n: Marisol Exhibition (1964), solo tres minutos en blanco y negro en los que la artista permanece pr�cticamente inm�vil, rodeada de sus esculturas de madera.
�Su escultura es m�s p�blica, pero el dibujo le permit�a ensayar temas, generar intimidad y canalizar tambi�n la intimidaci�n que le produc�a su propia figura p�blica. Es un lugar seguro, casi de confort, un espacio de libertad�, destaca Vall�s. Una de las joyas de la exposici�n del Bot�n es el cuaderno de bocetos perdido, con 16 dibujos realizados en Nueva York entre 1958 y 1960, que reapareci� hace apenas una d�cada, oculto bajo la moqueta del armario de su estudio. Son dibujos al gouache, modern�simos, que parecen hechos hoy.

Dibujo a l�piz titualdo 'Get Away From My Fish' (1975).CENTRO BOT�N
Despu�s el escaparate internacional que supusieron la Bienal y la Documenta de 1968, con las protestas por la guerra de Vietnam in crescendo y cierto clima de violencia social, Marisol volvi� a alejarse de los focos. Hizo las maletas y se fue a�n m�s lejos, al sudeste asi�tico: a la India, Tailandia, Camboya, Sri Lanka, Tahit�... Aprendi� a bucear y los paisajes acu�ticos se volver�n una constante en su obra, incluso cre� esculturas de hombres-pez. �Era su gran momento, pero se retir� influenciada por el clima de la guerra de Vietnam y un deseo de ir hacia la naturaleza. Cuando volvi�, sus nuevos trabajos, m�s er�ticos y directos, no fueron bien recibidos: el p�blico y las galer�as quer�an que siguiera haciendo las esculturas pop de los 60�, cuenta la comisaria.
Marisol sigui� haciendo lo que quiso, de espaldas al mercado. En el obituario de su muerte, hace justo 10 a�os, The Guardian la calific� como �la estrella olvidada del pop art�. Tras sumergirnos en sus dibujos, con el nombre de Marisol ya no solo oiremos el Tengo el coraz�n contento, resonar� la obra de una artista radical y extraordinaria que nunca debi� caer en el olvido.
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