


























L�bano se ha sumado en las �ltimas horas al limbo y la confusi�n que la administraci�n de Estados Unidos ha establecido en el conflicto que libra con Ir�n, tras el anunci� que emiti� el presidente del pa�s americano, Donald Trump, sobre la extensi�n otras tres semanas del cese el fuego que entr� en vigor entre Tel Aviv y Beirut el pasado d�a 17.
El jefe de Estado comunic� la noticia a trav�s de las redes sociales -como ya es habitual- tras el encuentro de una delegaci�n israel� y otra libanesa en Washington.
El secretario de Estado, Marco Rubio, explic� que la pr�rroga "da tiempo a todos para seguir trabajando en pos de una paz duradera entre (los) dos pa�ses".
Las palabras procedentes de EEUU chocaron una vez m�s con la realidad sobre el terreno, donde la confrontaci�n entre el ej�rcito israel� y las huestes de Hizbul�, el partido chi� dirigido por Naim Qassem -que no ha participado en las negociaciones-, s�lo se ha mitigado en parte.
El car�cter m�s que precario del cese de hostilidades en L�bano qued� de manifiesto por en�sima vez este jueves, cuando los israel�es mataron a otras tres personas en la regi�n sure�a de Nabatiyeh e hirieron a otras dos, incluido un ni�o.
Hizbul� por su parte lanz� una salva de cohetes contra la localidad israel� de Shtula, la primera vez que atacaba el territorio israel� desde el inicio de la tregua el pasado d�a 14, y consigui� herir a un soldado del ej�rcito adversario con un dron.
Trump indic� asimismo que tiene la intenci�n de recibir "en un futuro pr�ximo" en la Casa Blanca al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y al presidente liban�s, Joseph Aoun, aunque ya no dijo como hab�a indicado con anterioridad que ambos l�deres fuesen a encontrarse o hablar directamente por tel�fono, algo que el l�der liban�s ha rechazado p�blicamente.
Pese a la prolongaci�n del cese el fuego, la posici�n de ambos lados sigue siendo tan divergente como la que se observa entre EEUU e Ir�n. Para Beirut, el alto de hostilidades s�lo deber�a ser un primer paso para la retirada de las tropas israel�es que ocupan una franja en la linde fronteriza, algo a lo que Tel Aviv se niega.
"Hacer hincapi� repetidamente en la retirada israel� es caer en la trampa de poner el �nfasis en el lugar equivocado. Si continuamos por ese camino, estamos condenados al fracaso", afirm� el embajador israel� en Estados Unidos, Yechiel Leiter, que particip� en el di�logo bilateral del jueves.
Para Tel Aviv, se debe poner "el foco" en lo que Leiter calific� la "ra�z del problema", que para ellos no es otro que Hizbul�, que Israel exige que sea desarmado por el ej�rcito liban�s.
Los expertos han repetido en incontables ocasiones que tal hip�tesis es imposible ante las limitadas capacidades de las fuerzas armadas libanesas. Los analistas recuerdan que el propio ej�rcito israel�, el m�s poderoso de Oriente Pr�ximo, no lo ha conseguido.
Tel Aviv tambi�n pretende conseguir un tratado de paz -ambos pa�ses contin�an t�cnicamente en un estado de guerra desde la creaci�n de Israel en 1948- que incorpore al L�bano al listado de estados regionales que ya han normalizado sus relaciones con Israel.
El primer ministro liban�s, Nawaf Salam, manifest� al diario The Washington Post que su administraci�n "no puede firmar ning�n acuerdo que no incluya la retirada completa de las fuerzas israel�es, no podemos aceptar que no se permita el regreso de los libaneses desplazados y que no se puedan reconstruir los pueblos y ciudades destruidas".
Aunque pueda parecer ir�nico, este interludio ha revertido la din�mica que se cre� en L�bano a partir del anterior alto el fuego, el que se estableci� en noviembre del 2024, cuando las fuerzas de Tel Aviv continuaron bombardeando el territorio liban�s de forma recurrente sin que Hizbul� respondiera a esos ataques. Las autoridades locales estimaron que durante todos esos meses hasta que estall� la nueva conflagraci�n abierta, Israel acab� con la vidad de varios cientos de personas.
Ahora, el grupo paramilitar ha dejado claro que replicar� a cualquier avance o acci�n militar de los israel�es.
Seg�n el especialista militar del diario israel� Maariv, Avi Ashkenazi, la situaci�n del 2025 "se ha revertido" y ahora es el ej�rcito de su pa�s el que enfrenta "restricciones" a la hora de responder a los cohetes o drones de los irregulares libaneses.
"Las decisiones sobre la pol�tica de ataque en el L�bano no son adoptadas por el gobierno israel� sino por la Casa Blanca, en Washington", escrib�a este viernes el experto.
Un militar citado por otro canal israel� fue m�s expl�cito: "Hizbul� ha retomado la ecuaci�n de la d�cada de los 90 y ahora ser� ojo por ojo".
Durante su comparecencia en Washington, Trump incidi� de nuevo en que el cese de hostilidades no impide que Israel pueda atacar L�bano bajo el supuesto de "defensa propia".
Pero de inmediato, el presidente a�adi�: "Tendr� que defenderse si le disparan, pero lo har� con cuidado y de forma precisa".
Un tono muy distante de la dial�ctica casi apocal�ptica que hab�a usado horas antes el ministro de Defensa de Tel Aviv, Israel Katz, quien declar� que sus fuerzas armadas s�lo esperan "la luz verde" de Washington para reanudar la guerra contra Ir�n y -por ende- en el frente liban�s.
"El ej�rcito est� listo y los objetivos han sido marcados. Vamos a eliminar por completo la dinast�a Jamenei y vamos a devolver a Ir�n a la Edad Oscura, la Edad de Piedra, destruyendo instalaciones clave de energ�a y electricidad, y desmantelando su infraestructura econ�mica nacional. Esta vez, cuando se reanude el ataque, ser� diferente y letal", asegur� el representante israel�.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se enfrenta desde noviembre del 2024 a una orden de detenci�n cursada por la Corte Penal Internacional precisamente por apadrinar ataques contra instalaciones civiles como los que ha descrito Katz, acciones que se consideran cr�menes de guerra y de lesa humanidad.
Beirut se enfrenta asimismo a un escenario interno cada vez m�s polarizado ante la oposici�n radical de Hizbul� a las negociaciones directas con Israel. El grupo chi� ha movilizado a sus seguidores en varias ocasiones recuperando el fantasma de la escalada de tensi�n que sufri� el pa�s tras la guerra del 2006, que desemboc� en una mini confrontaci�n fratricida de varias jornadas en 2008, en la que los militantes del grupo que entonces dirig�a Hasan Nasrala se hicieron con el control de Beirut, tras violentos combates en las calles de la capital.
En este sentido, Arabia Saud� envi� esta semana a la principal villa libanesa al pr�ncipe Yazid bin Farhan, un asesor del ministro de Exteriores, para mediar entre las autoridades centrales y la comunidad ch�a, en especial con el presidente del Parlamento, Nabih Berri, que ejerce como interlocutor pol�tico de Hizbul� aunque el diriga otro partido.
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