Tras participar en el Benidorm Fest 2025, el artista publica ahora su primer disco, 'Loverboy', una declaración de amor marcada por la honestidad y la crudeza más absolutas

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Dice ser un loverboy. De esos que, según él, "no tienen miedo a sentir". Quizás por eso ha llamado así a su nuevo disco. Henry Semler, exconcursante del Benidorm Fest, estadounidense de nacimiento y melómano por vocación, se abre paso en el indie pop nacional con melodías pegadizas y la sensibilidad como su principal seña de identidad.
- ¿Qué hace a un loverboy?
- Un loverboy vive con el corazón abierto y por delante, sin miedo a sentir.
- ¿Y se considera uno?
- Desde luego que el personaje es una extensión de mí, es el lado más sentimental que suele salir cuando escribo canciones.
- ¿Qué le hace llorar?
- Últimamente la música, más que cualquier otra cosa. Pero una buena película tampoco falla. La última que me tocó fuerte fue Hamnet.
- 'Loverboy' en una frase.
- ¿Cuánto puede un corazón?
- Termine la frase: Un 'loverboy' no...
- Deja pasar una experiencia que pueda resultar en otra canción.
- ¿Qué pregunta quiere que le hagan y nunca le hacen?
- Nadie suele preguntarme si me sigue gustando verdaderamente lo que he hecho. Entiendo que es una pregunta difícil y cargada de hacer por parte de un entrevistador. Pero por suerte no me he cansado de las canciones y siento que no cambiaría nada del disco a día de hoy.
- ¿Qué canción le hubiese gustado escribir?
- La lista es larga, pero una que siempre me deja impresionado es Both Sides Now de Joni Mitchell.
- ¿Qué canción borraría de la faz de la Tierra?
- Imagine de John Lennon. No sé porqué pero nunca me ha gustado, y eso que soy muy fan de los Beatles y de sus proyectos en solitario también.
- Si pudiera viajar en el tiempo, ¿qué haría?
- Ver a Prince en directo, por ejemplo.
- ¿John Mayer o Serrat?
- Difícil elegir. Creo que Serrat representa algo mucho más importante a nivel cultural como artista, pero por lo que ha significado para mí me quedo con John Mayer. Sin Mayer no me hubiera aficionado tanto a la guitarra y no tendría el concepto que tengo ahora de entender la música.
- Un olor de infancia.
- El olor de cuando subía a los Pirineos de pequeño. Una mezcla entre frío, olor a pasto y chimenea.
- ¿Qué canción pondría para conquistar a alguien?
- Cruisin de D’Angelo.
- ¿Ha sido más veces el héroe o el villano de una historia de amor?
- Ni una ni otra. Creo bastante en la culpa compartida, al menos en lo que yo he vivido. Siempre que me he sentido tanto el héroe como el villano, con el tiempo me he dado cuenta de que todo era más complejo de lo que sentía en ese momento. Creo que en general todos lo hacemos lo mejor que podemos en las relaciones con las herramientas que tiene cada uno.
- ¿Cuál es su mayor contradicción?
- Creo que peleo mucho con ser una persona reservada y extrovertida al mismo tiempo. Me cuesta acercarme a veces a la gente, pero una vez tengo confianza soy muy abierto.
- ¿Cuál ha sido su sueño más raro?
- Tengo un sueño recurrente donde me encuentro con mi yo de 11 años en las bambalinas de un teatro y nos damos un abrazo. El contexto es extrañamente reconfortante y siempre me levanto bastante trastocado, pero siento que es una forma de resetear mi cabeza y centrarme en lo que me encanta, el arte.
- ¿A quién pondría de ministro de Cultura?
- A Leiva. No le conozco de nada pero siento que tiene un aprecio muy real, muy respetuoso y muy generoso de la industria, y eso me inspira confianza.
- ¿Qué hábito ajeno le resulta insoportable?
- Cualquier tipo de papeleo burocrático donde parece que no vas a terminar nunca de tramitar algo que ni siquiera te parece importante. Eso, o la cuota de autónomo.
- ¿Qué le enamora?
- Últimamente lanzarme a por un proyecto creativo con amigos y que salga algo inesperado, sin pretensiones y con el amor y la pasión de crear por delante.
- ¿Y qué le obsesiona?
- Una buena canción nueva, eso no creo que cambie nunca.
- ¿Qué le da el directo que no le da el streaming?
- Conexión con la gente que te viene a ver. En mi último concierto en Madrid el público se sabía todas las canciones del disco. Fue algo que no me había ocurrido nunca, completamente inesperado, y una experiencia que el streaming nunca me podría haber dado.
- ¿Qué detesta de ser músico?
- Por suerte no mucho, pero supongo que la incertidumbre y la sensación del "¿qué será de mí?" en los peores días es duro. Pero también es lo que nos permite reinventarnos y cambiar el rumbo de un momento para otro. Es un arma de doble filo.

























