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El estreno de la selección de Portugal en el Mundial 2026 ha seguido el guion inesperado de las grandes favoritas. Al igual que le sucedió a España en su primer encuentro, el equipo dirigido por Roberto Martínez «pagó cara su relajación ante una supuesta cenicienta africana» y no pudo pasar del 1-1 frente a la República Democrática del Congo. En un choque marcado por la falta de puntería de las estrellas lusas en el tramo final, los goles de Joao Neves y Wissa definieron un resultado que complica el inicio del torneo para el equipo de Cristiano Ronaldo.
El encuentro comenzó con un ritmo frenético que parecía presagiar una tarde cómoda para los europeos. Solo habían transcurrido seis minutos de juego cuando la conexión entre la nueva hornada de talentos dio sus frutos. El joven centrocampista «Joao Neves aprovechó un buen centro de Neto para cabecear a la red el 1-0».
Este tanto tempranero puso las cosas de cara para los lusos, prometiendo a la grada una posible goleada que finalmente no se materializó. Tras el gol, Portugal cometió el error de bajar la intensidad, buscando «contemporizar, controlar la posesión y no tomar demasiados riesgos», lo que permitió que el conjunto congoleño, muy físico y organizado, empezara a ganar terreno. La República Democrática del Congo, que regresaba a una cita mundialista 52 años después, no se arrugó tras el golpe inicial y castigó la pasividad defensiva de una Portugal «rácana en las transiciones defensivas».
El empate llegó en el momento más psicológico del partido. En el minuto 50, justo antes de concluir el tiempo extra de la primera mitad, una contra africana terminó en un saque de esquina decisivo. En el lanzamiento, «Wissa, libre de marca, remató de cabeza un medido centro de Masuaku». El 1-1 supuso el «empate y delirio congoleño en la grada», dejando a los hombres de Martínez con la obligación de reaccionar en la segunda parte. La segunda mitad fue un monólogo de ocasiones perdidas para Portugal.
El equipo creyó haber recuperado la ventaja cuando «Cancelo marcó en el 54, pero su gol fue anulado por fuera de juego». A pesar de los intentos de Conceiçao por las bandas, la falta de pegada fue alarmante. Ni siquiera el máximo goleador histórico de la selección pudo decantar la balanza. Cristiano Ronaldo, que a sus 41 años dio «síntomas evidentes de que el fútbol de elite parece haberle pasado por encima», falló dos oportunidades claras en el área pequeña. La «desesperación de la leyenda y de su selección» fue la imagen final de un partido en el que «Portugal también empieza pinchando», viéndose obligada a jugarse su futuro en las próximas jornadas.
























