




















Esa cara de ni�o esconde a un competidor como pocos, a un futuro campe�n del mundo de la F�rmula 1, incluso a un posible dominador de una �poca. KimiAntonelli tiene 19 a�os y ya es l�der del Mundial. Ya acumula tres victorias en su palmar�s. Ya es due�o del futuro. Este domingo en Miami encaden� su tercer triunfo del a�o con una mezcla de virtud y fortuna. Tiene el talento de los elegidos y disfruta de la suerte de los ganadores, ese don invisible que separa a los grandes de los que solo los contemplan de cerca.
Como le ocurri� el d�a anterior en la carrera sprint, como le sucedi� en todas las pruebas previas al par�n, la salida le oblig� a la remontada, y supo imponerse para acabar por delante de Lando Norris, segundo, y Oscar Piastri, tercero. Su compa�ero, George Russell, que arranc� la temporada como gran favorito al t�tulo, finaliz� cuarto, desconcertado ante la maestr�a de quien deb�a ser su escudero.
Queda una eternidad para que acabe el campeonato -todav�a deben celebrarse 16 carreras-, pero Antonelli ya es el rival a batir. No hay otro. Si alg�n piloto quiere el t�tulo, deber� quit�rselo de las manos.
En la carrera alrededor del Hard Rock Stadium, adelantada tres horas por la amenaza de una tormenta el�ctrica que en Miami puede descargarse sin previo aviso, Antonelli volvi� a sufrir en los primeros metros y, pese a ello, mantuvo la compostura. Quiz� le falte a�n experiencia en las salidas. Lo que es seguro es que su Mercedes tiene el peor sistema de arranque de entre los mejores monoplazas del campeonato. En cada prueba, en cuanto los sem�foros se apagan, el coche se queda clavado y pierde posiciones como si estuviera anclado al asfalto: esta vez, pese a salir desde la pole, tuvo que ceder el primer puesto a Charles Leclerc. Luego, a sufrir.
En la primera curva, Antonelli ya peleaba por recuperar el liderazgo y fue entonces cuando lleg� el golpe de suerte que necesitaba. Los nervios del arranque le hicieron frenar m�s tarde de lo debido, se sali� de la pista y al regresar a ella pudo haberse perdido en el pelot�n, pero la fortuna baj� a verlo. A su lado, Max Verstappen sufr�a un trompo que bloque� al resto de rivales y le permiti� mantenerse segundo. El desastre no fue para tanto.

RUDY CAREZZEVOLIGetty Images via AFP
A partir de ese momento era su turno. En las primeras vueltas, Antonelli se vio inmerso en una intensa lucha con Leclerc y Norris, con los tres separados por d�cimas y el p�blico del Hard Rock Stadium entregado al espect�culo. Pero pronto qued� en evidencia que la carrera se decidir�a en los boxes. Si la lluvia no aparec�a y la prueba se disputaba con normalidad, la estrategia de todos los competidores pasar�a por hacer solo una parada para cambiar neum�ticos, y escoger el momento adecuado ser�a decisivo. �Era mejor hacerlo pronto, con el tr�fico todav�a en pista? �O era mejor esperar y alargar la vida del compuesto?
Con el radar meteorol�gico en una mano y las telemetr�as en la otra, Mercedes apost� por llamar a Antonelli antes de lo previsto, y la jugada funcion�. Cuando Norris sigui� sus pasos y sali� del pit lane, el italiano ya estaba por delante. Solo quedaba que Antonelli abriera hueco, y lo hizo, vaya si lo hizo. Vuelta a vuelta fue estirando la ventaja con la frialdad de quien lleva a�os haci�ndolo, no meses.
Al final, otro �xito para �l, con los dos pilotos de McLaren por detr�s y un desastre may�sculo para Ferrari. A falta de tres vueltas para la meta, Leclerc se qued� sin neum�ticos y se desplom� del tercer al sexto puesto, mientras Lewis Hamilton, que no termin� de encontrar el ritmo en toda la tarde, cruzaba la l�nea de meta s�ptimo, justo detr�s de su compa�ero. Para la Scuder�a, el Gran Premio de Miami se convirti� en otra tarde para olvidar en una temporada de infortunios
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