



























Hay algo m�gico en experimentar con tejidos y ver c�mo las texturas transforman todo" escribe Inma Linares en un post de Instagram donde mostraba, el a�o pasado, un espectacular dos piezas de color rosa empolvado y brillo iridiscente. El outfit funciona casi como una escultura y mucho como una declaraci�n: sobre un cuerpo entallado, una capa de pliegues fin�simos se cruza y se tensa en el torso formando un nudo central que organiza toda la silueta con un gesto muy arquitect�nico. Hay un af�n de precisi�n quir�rgica en el conjunto que habla de muchas horas de reflexi�n y otras tantas de meticulosa realizaci�n.

Inma Linares (Villaverde del R�o, Sevilla, 1987) no aprendi� todo esto en la m�tica escuela de moda brit�nica Central Saint Martins. Lleg� a la moda desde otro sitio: su casa. En 2011 empez� a estudiar Dise�o de Moda, a partir del segundo a�o se lanz� a hacer costura a medida con la ayuda de su madre. "Hicimos de una habitaci�n nuestro taller, y all� nos pusimos a coser", rememora. Durante un tiempo trabajaron juntas de forma constante, hasta que el volumen de trabajo creci� tanto que tuvo que cambiar el modelo, profesionalizarlo.
En 2015 Inma abri� su atelier en el centro de Sevilla. Al principio se centr� en la fiesta y, progresivamente, en la novia, "aunque yo empec� con flamenca", puntualiza. Lo hizo, adem�s, en un contexto especialmente activo en t�rminos de costura a medida: "En Sevilla hay mucho movimiento y adem�s muy buenas modistas".

Aunque la novia funciona en muchos casos como escuela t�cnica, en la trayectoria de Inma Linares el aprendizaje m�s decisivo lleg� por otra v�a: las propias colecciones de costura. Es en esas prendas realizadas como un puro desaf�o donde ella empez� a enfrentarse a vol�menes, estructuras y t�cnicas que no hab�a trabajado antes, cada d�a m�s retadores y complicados. "A la hora de desarrollar un volumen o crear estructuras que anteriormente no hab�a hecho, ah� hemos aprendido much�simo, tanto yo como el equipo", explica hoy a Yo Dona.
Es decir, que su proceso de aprendizaje no responde a un m�todo acad�mico ni a un proceso cerrado, sino a la pr�ctica directa. "Es todo sobre la marcha. Vamos probando y vamos haciendo", dice. A veces el punto de partida es la t�cnica -investiga y decide despu�s c�mo aplicarla- y otras surge directamente en el proceso, trabajando sobre el maniqu�. "Hay veces que estoy montando un vestido y de repente surge usar una t�cnica. Depende", dice.

Inma Linares entre dos maniqu�es de su atelier en Villaverde del R�o.FOTO: ARABA PRESS/ANTONIO POZO
En la libertad est� la clave. Las piezas m�s complejas, las que funcionan casi como un laboratorio, no las dicta la demanda externa. "Surgen de m�. Totalmente", dice. Para ella es sobre todo un espacio de disfrute: "Disfruto mucho el proceso creativo de las colecciones de costura porque me permiten hacer cosas y vol�menes que con la clienta casi nunca puedo hacer". Aun as�, ese trabajo no queda convertido en algo aislado, ya que muchas de esas t�cnicas acaban traslad�ndose al trabajo por encargo.
Ese tr�nsito es casi natural. Cada vez m�s, las clientas llegan a su atelier en busca de ese lenguaje con el que han entrado en contacto sobre todo en las redes sociales. Pero no s�lo. El impacto medi�tico que tuvo la aparici�n de Nieves �lvarez envuelta en un sofisticado vestido de su serie An�mona en el �ltimo programa de Flash Moda de 2025 o que Elsa Pataki apareciese en portada de Harpers Bazaar desnuda y abrazada a otro vestido de la sevillana en junio pasado no son desde�ables. Sus vestidos ya han pisado las alfombras rojas del festival de M�laga y el Internacional del Mar Rojo, entre otros.
El desarrollo de su marca ha sido progresivo y, en gran parte, org�nico. Gestiona personalmente sus redes sociales, que han funcionado como principal escaparate de su trabajo. Su colaboraci�n con una agencia de comunicaci�n durante varios a�os ampli� su visibilidad. A partir de ah� empezaron a surgir contactos con estilistas y proyectos editoriales. Hoy, muchos de los encargos llegan directamente a trav�s de redes sociales, incluso en casos como el de la estilista de Thal�a, que contact� con ella tras descubrir su trabajo online.
Ese crecimiento ha introducido tambi�n una nueva escala de decisiones. Linares se plantea desfilar en Par�s como siguiente paso. "Se han puesto en contacto con nosotros para hacerlo en octubre", cuenta. El proyecto la entusiasma.
A pesar de ese salto, su estructura sigue siendo peque�a y muy vinculada al trabajo artesanal. El atelier est� en el mismo espacio donde atiende a las clientas y se confeccionan las prendas. Actualmente el equipo lo forman cinco personas, aunque var�a en funci�n de la temporada. Conviven perfiles con experiencia -modistas de 50 y 60 a�os- con otros m�s j�venes, como una chica que entr� en pr�cticas y a la que ha formado directamente. Encontrar mano de obra cualificada no es f�cil. "Cada vez son menos las personas que quieren coser y esto es un problema", afirma, en l�nea con lo que ocurre en otros sectores ligados a la artesan�a.

El volumen de trabajo, especialmente en novia, es constante. Las temporadas ya no est�n tan marcadas como antes, aunque siguen existiendo picos de demanda. Su manera de gestionarlo no pasa por limitar encargos, sino por ampliar equipo cuando es necesario. Una din�mica que convive con su vida personal -tiene un hijo de tres a�os- y que gestiona con organizaci�n. "No s� c�mo lo hago, pero siempre llego a todo", dice.
El proceso creativo es exigente y, en numerosos casos, largo. Algunas prendas requieren muchas horas de trabajo, y no es raro tener que desmontar y rehacer hasta conseguir el resultado que busca. "Como son t�cnicas o vol�menes nuevos, hay veces que no quedan como quiero y hay que hacerlo de nuevo", explica. Esa exigencia se traslada tambi�n a su relaci�n con las referencias externas. Reconoce que no mira demasiado hacia fuera, pero si lo hace y detecta demasiadas similitudes entre lo que est� desarrollando y algo ya existente, decide descartarlo. "Lo elimino", explica. Se trata de una cuesti�n de principios.

Inma Linares junto a los bocetos de piezas en marcha en su atelier.FOTO: ARABA PRESS/ANTONIO POZO
Todo su trabajo se realiza en el atelier y, aunque gran parte de las piezas se hacen por encargo, ha desarrollado tambi�n una v�a de venta online que funciona especialmente bien en invitada. Trabaja con tallas de la XS a la XL y, cuando es necesario, adapta las prendas a medida sin que la clienta tenga que acudir f�sicamente a Sevilla. Aun as�, muchas viajan hasta Valverde del R�o desde ciudades como Madrid o Valencia para probarse. De hecho, asegura tener m�s clientas de fuera de Sevilla que de la propia ciudad.
De cara al futuro no descarta abrir un espacio en Madrid, donde concentra una parte importante de su clientela. Sin embargo, su prioridad inmediata est� en otro lugar: consolidar su proyecto y dar el salto a la pasarela internacional. Mientras tanto, mantiene su base en Sevilla, una decisi�n que tambi�n responde a una cuesti�n personal. "Soy muy de mi familia", explica. Permanecer all� le permite sostener un equilibrio que, en este momento de su vida, considera fundamental.
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