























Cada 2,2 minutos una persona se muere en Europa de forma repentina. La muerte s�bita es el fallecimiento inesperado y r�pido -en menos de una hora desde los s�ntomas- de una persona aparentemente sana. Las causas, con mayor frecuencia, son cardiacas (una arritmia grave, como la fibrilaci�n ventricular). Pero no solo. Existe una gran variabilidad en la definici�n y el registro de este problema, lo que dificulta poder recopilar datos precisos y actualizados, pero un nuevo estudio de The Lancet Regional Health Europe ha analizado datos de mortalidad de la OMS y ha visto que la muerte s�bita ha experimentado un crecimiento alarmante y no, no es por la vacuna del covid.
Cuando se habla de infartos, ictus o incluso mortalidad, no faltan los comentarios en redes atribuyendo ese supuesto aumento de estos casos a las vacunas contra el covid -como si antes de la pandemia no existieran y sin se�alar el da�o provocado por el virus en s� mismo-. El trabajo de The Lancet es el m�s completo y actualizado de la mortalidad atribuible a la muerte s�bita en Europa. Analiza los datos de 26 pa�ses europeos en los que se produjeron en total 53 millones de fallecimientos, siendo el 5% a causa de una muerte s�bita, casi 2,6 millones (2.583.559). S� constata un incremento a lo largo de una d�cada, concretamente del 31%, pero el periodo observado es anterior a las vacunas: entre 2010 y 2020.
Aunque la investigaci�n abarca hasta diciembre de 2020, los autores han evitado el posible ruido pand�mico: el estudio excluye las muertes causadas directamente por el virus, pero adem�s realizaron un an�lisis de sensibilidad excluyendo el a�o 2020 para que no influyera y vieron que los resultados eran id�nticos, confirmando que ese 31% es una tendencia que se estaba gestando en Europa desde 2013.
Dentro de Europa, los datos de muerte s�bita no son homog�neos: se estabilizaron en el norte de Europa, disminuyeron en Europa occidental y aumentaron en Europa del Este y el sur del continente. A nivel de cada pa�s, hay tambi�n diferencias sustanciales: a pesar de disminuir en la parte occidental, aumentaron considerablemente en Espa�a, que lidera el incremento con un 3,3% anual en esa d�cada, seguida de Alemania (2,8%), Polonia y Ruman�a (ambos, un 1,5%). Por el contrario, los pa�ses con mayor reducci�n anual de muerte s�bita fueron Austria (-8%), B�lgica (-7,9%) e Italia (-6,2%).
Los investigadores no entran a analizar las causas del repunte en Espa�a y otros pa�ses, pero sugieren como hip�tesis global para explicar las diferencias en el continente las variaciones en los perfiles de riesgo cardiovascular de la poblaci�n, el acceso al sistema sanitario y la eficacia de los servicios de respuesta ante emergencias. Inciden tambi�n en que las muertes s�bitas no solo se deben a problemas cardiacos, aunque suelen asociarse frecuentemente a esa raz�n. Tambi�n se pueden deber a hemorragias cerebrales graves, sobredosis de drogas o embolias pulmonares (bloqueos s�bitos en las arterias del pulm�n).
De las 2.583.559 muertes s�bitas registradas, 1.935.741 fueron hombres y 647.818 mujeres. A pesar de que el 75% de los fallecidos en esa d�cada fueron hombres, la tasa de incremento de la muerte s�bita es mayor en las mujeres. Si a nivel europeo subi� un 31%, el trabajo subraya -aunque no da una cifra exacta- que la aceleraci�n de esa tendencia fue m�s pronunciada en el sexo femenino en esos 10 a�os. Este hallazgo deber�a motivar una monitorizaci�n m�s estrecha de la mortalidad s�bita de las mujeres.
Respecto a la edad, si bien es cierto que al incrementarse la edad aumenta el riesgo de muerte s�bita, el estudio del Lancet indica que ese 31% m�s no se explica solo por el envejecimiento de la poblaci�n europea desde 2010. Los investigadores han usado una t�cnica estad�stica de ajuste por edad para eliminar del c�lculo de muerte s�bita el efecto del envejecimiento. El resultado indica que dejando eso de lado, la probabilidad de sufrir una muerte repentina ha subido por s� sola.
El trabajo concluye que la muerte s�bita sigue siendo una prioridad de salud p�blica en Europa que requiere una monitorizaci�n estrecha, especialmente en aquellas regiones donde la curva de mortalidad, lejos de estabilizarse, sigue mostrando una tendencia ascendente tras 10 a�os de seguimiento.
"Es importante enfatizar que se trata de un estudio descriptivo que no pretende identificar causas, sino caracterizar el fen�meno, lo que abre la puerta a la interpretaci�n y generaci�n de hip�tesis. En este contexto, los hallazgos adquieren especial relevancia al mostrar que la muerte s�bita constituye un problema creciente de salud p�blica, con un aumento sostenido en la �ltima d�cada, lo que refuerza la necesidad de desarrollar estrategias y pol�ticas sanitarias globales orientadas a su prevenci�n y tratamiento", considera Juan Jim�nez J�imez, jefe de la secci�n de Arritmias y Cardiopat�as Hereditarias del Hospital Universitario Virgen de las Nieves en Granada y profesor permanente vinculado en la Universidad de Granada, en declaraciones a Science Media Centre Espa�a.
Para J�imez, el incremento observado en Espa�a "probablemente responde a una interacci�n multifactorial, en la que destaca de forma clara el envejecimiento poblacional, ya que es el pa�s con mayor esperanza de vida de Europa y del mundo, lo que implica una mayor proporci�n de poblaci�n en edades de alto riesgo". A eso se suma un cambio en los estilos de vida, "especialmente en mujeres, con mayor sedentarismo y aumento de factores de riesgo cardiovascular (obesidad, diabetes, hipertensi�n), lo que puede contribuir al incremento m�s acusado observado en este subgrupo".
Tampoco puede descartarse el impacto de factores relacionados con la cadena de supervivencia, "incluyendo una posible menor formaci�n de la poblaci�n en reanimaci�n cardiopulmonar y variabilidad en la respuesta extrahospitalaria, as� como la presencia y manejo de desfibriladores extrahospitalarios, aspectos que condicionan de forma decisiva la evoluci�n de la parada cardiaca", subraya el experto.
Por �ltimo, J�imez recalca un aspecto metodol�gico que puede influir en la interpretaci�n de los resultados en Espa�a: "La dependencia del estudio de los certificados de defunci�n y la codificaci�n CIE-10. En este sentido, Espa�a podr�a estar relativamente sobrerrepresentada en t�rminos de muerte s�bita debido a un fuerte desarrollo en la identificaci�n y certificaci�n de estos casos en nuestro pa�s, fruto de la creciente integraci�n entre medicina forense, atenci�n primaria, servicios de emergencias (061), cuidados intensivos y cardiolog�a en el estudio de la muerte s�bita". Este avance, aunque es positivo desde el punto de vista cl�nico y cient�fico seg�n el especialista, podr�a introducir "un artefacto metodol�gico, al mejorar la detecci�n y clasificaci�n de estos eventos frente a otros pa�ses con menor precisi�n diagn�stica, condicionando as� parte del incremento observado".
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