


























Cuando una inundaci�n, provocada por el colapso de una caldera vecina, destroz� el comercio y cerca de 250 libros antiguos, lo que no imaginaron las due�as de la Librer�a Bard�n es que �todo lo que vino despu�s ser�a mucho peor�. No es exageraci�n. Pese a que aquella ma�ana de octubre de 2021 se encontraron ediciones resistentes durante siglos �como si se hubiesen ca�do a una piscina� y �el agua corriendo en cascada, en dos salidas desde el techo, llegando a la altura de la pantorrilla�. Esa pesadilla qued� en congoja, comparada a los ya cinco a�os de una odisea sobre la que Bel�n Bard�n y Alicia Bard�n no atisban �taca alguna en el horizonte. A�n se encuentra paralizado el local. �Es tan kafkiana la situaci�n que piensas que es imposible que pueda prolongarse tanto en el tiempo�, admiten con un estupor ya versado.
Porque no se refieren a la insistente lucha que lleg� despu�s para que la gestora del edificio, Promociones Lladero, vinculada al grupo AXA, se ocupara al fin de la indemnizaci�n por los libros y las estancias da�adas. Pasaron seis meses de cierre, abogados y publicaci�n en prensa y televisi�n mediante, ante el silencio inicial de �absolutamente cero respuestas� por parte de la propiedad. Entonces, ya encararon �la desesperaci�n� por regresar a la normalidad. Y sin dejar de pagar el alquiler mensual de 4.000 euros, �como muestra de buena fe y de querer arreglarlo todo de manera amistosa�.
Tampoco se refieren al desalojo que emprendieron a toda prisa de las salas afectadas, para salvar el valioso fondo de 30.000 vol�menes �nicos y trasladarlo a un almac�n provisional que encontraron en Villaverde. A casi 20 kil�metros del meollo de su negocio. �Imag�nate la locura y el trabajo. Nos tiramos meses sacando libros porque la humedad es mortal para ellos, cribando lo destrozado y haciendo cajas entre dos personas de estanter�as dobles�, recuerdan.

Una de las salas apuntaladas desde 2023 en la Librer�a Bard�n.SERGIO GONZ�LEZ VALERO
Tampoco se refieren a los 17 meses de par�n que acumularon finalmente, despu�s de que la aseguradora descubriera tambi�n grietas en los muros y que deb�an cambiarse las vigas de madera del techo �podridas por la humedad�. Protegido este inmueble de la plaza de San Mart�n por la CPPHAM (Comisi�n para la Protecci�n del Patrimonio Hist�rico-Art�stico y Natural), �la dificultad fue ver c�mo met�an las vigas, c�mo intervendr�an porque tienen que reemplazarse por otras de madera, o quiz� fue la licencia de obra, que tampoco es muy normal que se tarde tanto en conceder. F�jate, el edificio Metr�polis lo han reformado en dos a�os�. No obstante, aquel c�mulo de embrollos �no fue tampoco el problema�. Hay m�s.
Porque a lo que aluden las hermanas Bard�n, tercera generaci�n librera, es a �una situaci�n dantesca� que sufren desde aquel conato de reforma que, en teor�a, iba a tardar uno o dos meses. El colmo es que, desde entonces, no han vuelto a saber m�s. Desde 2023. Ya son cinco a�os sin que la ic�nica librer�a, fundada en 1947, pueda abrir al p�blico. Cinco a�os con el cierre echado que, en esta ocasi�n, descorren en la visita de GRAN MADRID.
A�n deslumbran los brillantes lomos copando las altas paredes -en la primera estancia ya se cambiaron las vigas 15 a�os antes de la inundaci�n-, tal y como luc�a la hist�rica Bard�n a los ojos de fieles y de madrile�os. Pero turban las otras estancias a reformar, con las estanter�as huecas y algunos objetos almacenados, la gran l�mpara de ara�a protegida y la moqueta levantada. Un operario revisa los puntales cada mes. �No da cr�dito el hombre. '�C�mo es posible que llev�is tres a�os as�?', nos dice. Dice que no ha visto nunca nada parecido y eso que lleva toda la vida�, relatan las due�as. �Un arquitecto, que es cliente nuestro, nos dijo: 'Igual no deber�ais estar ni aqu�', por lo menos hasta tener la seguridad de que no se hundir�.

La fachada de la Librer�a Bard�n, con el cierre echado.SERGIO GONZ�LEZ VALERO
No supieron m�s de Promociones Lladero ni de Axa, que dejaron varada la reforma, en �una inacci�n y una desidia incomprensibles�, tras el pago de cerca de 130.000 euros -en una tasaci�n intermedia acordada- por los vol�menes ya irrecuperables. �M�s que la cuesti�n econ�mica, era la tristeza de que muchos de esos libros ya no los vas a ver ni a poder encontrar jam�s; es demoledor. Pero eso fue una fatalidad, no es el problema actual�, insisten.
Antes, firmaron un contrato de pr�rroga del alquiler a coste cero, hasta que finalizara la obra, tras un a�o abon�ndolo sin poder abrir, y despu�s de pagar �rigurosamente� durante casi 80 a�os, con las consiguientes subidas econ�micas: �Nunca ha sido esto de renta antigua�, aclaran, y sin que les permitieran adquirir el local. �Solo ha estado en venta el edificio entero�. Hoy ya no mantienen interacci�n con la gestora ni pudieron permitirse continuar con abogados. �Les llegamos a preguntar abiertamente si quer�an echarnos y contestaron que todo lo contrario, que estaban encantados. Siempre nos trasladaron tranquilidad. Pero cuando pedimos una estimaci�n de la ejecuci�n de la obra, nunca nos plantearon nada encima de la mesa�.
Ya son cinco a�os de p�rdidas para la librer�a referente de los anticuarios en Espa�a, que subsiste a costa del dinero familiar y la salud de sus propietarias, entre ferias nacionales e internacionales, teletrabajo y clientes fijos que se han solidarizado con su situaci�n. �La gente cree que hemos cerrado para siempre al no ver la librer�a abierta, creen que muri� nuestro padre, pas� la inundaci�n y poco m�s�, lamentan. �Esto es un mercado f�sico, no es como vender camisetas en la web de Zara, no es un negocio que funcione online�. Es indispensable ense�ar el g�nero al posible coleccionista, al tratarse de piezas tan singulares y preciadas para un bibli�filo, que tambi�n requieren su tiempo de catalogaci�n.

Luis Bard�n, librero y padre de las actuales due�as.CEDIDA
Adem�s, tambi�n han perdido la atenci�n al eventual y al turista que entraban a la librer�a. �Estamos todo el d�a como titiriteras, libros para arriba, libros para abajo, que si los tenemos aqu�, que si est�n entre los 10.000 del almac�n que no podemos sacar... Hacemos el pino-puente, con el m�vil, en una cafeter�a, con la casa llena de libros... Es un aut�ntico horror trabajar as��. Ya s�lo pueden comprar lo m�nimo, cuando es un negocio que consiste en la compraventa. �Vendemos libros que han pasado por muchas manos, esa rueda tiene que estar en funcionamiento, y la hemos parado hace a�os porque es inviable�.
Hace 79 a�os que su abuelo Luis Bard�n fund� esta librer�a, tras trabajar con Gabriel Molina, otro c�lebre bibli�filo del siglo XX, cuyo local en la traves�a del Arenal lo ocupa hoy una tienda de ropa. La Bard�n pervive porque su hijo Luis hereda el comercio y es, adem�s, quien le da un giro internacional hasta convertirlo en el faro del sector. Desde sus incunables anteriores a la imprenta hasta ejemplares de principios del XX, bibliofilia ilustrada, romanticismo o esa pasi�n cervantista y por el Siglo de Oro del abuelo y su sucesor. �Mi padre era un absoluto apasionado, siempre estaba rodeado de libros, leyendo todo el d�a, no ten�a otro hobby. Estaba completamente dedicado a esto al 100%�, rememoran las hijas, en el �nico momento de la entrevista en el que asoma la ilusi�n. En 2006, cuando se jubila, le compran la librer�a, aunque Bel�n ya trabajaba en ella desde 1992 y Alicia, desde 2000. �Nuestra casa era esto, era como nuestro sal�n, crecimos entre libros. No nos hubi�semos dedicado a esto si no fuera por �l�.
Por ese apego sentimental, porque ambos �se dejaron su esfuerzo y su vida aqu��, se plantearon, en el aprieto inicial, afrontarlo, �confiar y aguantar unos meses�. Hasta que no qued� m�s remedio que buscar otros locales, aunque, si ya no se trasladan, es porque no pueden afrontarlo econ�micamente. �Madrid se ha convertido en Miami y es imposible alquilar algo�. Tampoco ser�a legal que ellas acometieran la obra. El callej�n no puede ser m�s opaco.

Otra sala apuntalada en la Librer�a Bard�n.SERGIO GONZ�LEZ VALERO
�Fue decepcionante tambi�n cuando recurrimos al Ayuntamiento y a la Comunidad de Madrid. Muy dispuestos y encantadores, pero a la hora de la verdad...�, se quejan. �Fueron muy emp�ticas todas las instituciones, porque es dif�cil no solidarizarte con algo as�, pero dec�an que era un tema particular. Hasta pedimos una carta para hacer m�s fuerza y nos apoyaron m�s las extranjeras que las espa�olas. Fue desesperante�. Nadie ha tenido en cuenta que su labor, desde hace 80 a�os, es tambi�n la protecci�n del patrimonio bibliogr�fico espa�ol. La p�rdida de la Librer�a Bard�n, de continuar as�, ser�a incalculable. Incomparable a una reforma de un local.
Este diario se puso en contacto con Propiedades Lladero, sin respuesta.
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