

























Más de 6.000 pacientes procedentes de más de 60 países acuden cada año a la Clínica Buchinger (Marbella) para ponerse en manos de un equipo de especialistas que, siguiendo la estela del fundador del centro, les diseña un plan de ayuno personalizado basado en los datos que arrojan herramientas tan avanzadas como el diagnóstico con DEXA Scan, que permite analizar con precisión la composición corporal: masa muscular, grasa y densidad ósea. Gracias a esta información, los expertos de Buchinger establecen una hoja de ruta terapéutica, enfocada a optimizar la salud metabólica y a prevenir enfermedades óseas relacionadas con la edad, favoreciendo así un envejecimiento saludable y activo.
"En nuestra clínica valoramos distintos parámetros: composición corporal (masa grasa vs. masa muscular en un scan), perímetro abdominal, analíticas (glucosa, lípidos, inflamación), IMC y síntomas como fatiga o mala calidad del sueño. Hay personas con 'normopeso', pero metabólicamente no saludables y al revés", explica Katherina Rohrer-Zaiser, directora de la Buchinger.
¿Hasta qué punto es decisivo el veredicto de la báscula? "El peso es una referencia limitada. Factores como la retención de líquidos, la inflamación o la pérdida de músculo pueden distorsionar la lectura. Nos interesa más el cambio en la composición corporal y la salud metabólica. Por eso, medimos muchos más factores que solo el peso".
En este proceso, recalca Rohrer-Zaiser, la supervisión médica resulta esencial. "Si uno viene a ayunar por primera vez y/o quiere cambiar su estilo de vida a largo plazo, necesita un plan a medida y acompañamiento. Cada persona tiene un contexto distinto (hormonal, digestivo, emocional). Sin supervisión, es fácil perder músculo, generar déficits nutricionales o caer en patrones poco sostenibles".
En plena temporada alta de dietas milagro y soluciones exprés, nos aclara cuántos kilos se pueden perder a la semana de forma saludable: "En general, adelgazar entre 0,5 y 1 kg por semana es un rango seguro y sostenible, aunque depende del punto de partida. Pérdidas más rápidas suelen implicar agua y masa muscular. Además, los hombres suelen adelgazar más rápidamente que las mujeres".
¿Cómo es la dieta en la Clínica Buchinger? "Es una dieta ovo-lacto-vegetariana con un poco de pescado de vez en cuando. Los ingredientes deben ser integrales y siempre incluir grasas saludables. En general, priorizamos los alimentos reales: verduras, proteínas de calidad (no siempre de origen animal), grasas saludables, ajustando los hidratos según el perfil metabólico. Evitar ultraprocesados es más importante que contar calorías".
Pasar hambre no entra en los planes. "Desde luego que no. El hambre constante suele indicar que algo está mal planteado: déficit excesivo, mala distribución de macronutrientes o falta de saciedad. Nuestros pacientes nos confirman que no pasan hambre cuando ayunan ni cuando siguen una dieta saludable. Puede haber episodios cortos de sensación de apetito que suelen desaparecer una vez que el cuerpo se ha adaptado al nuevo metabolismo".
Tampoco se contempla el 'efecto rebote': "El rebote no es un fallo del paciente, sino del enfoque. Ocurre cuando la estrategia no es sostenible. Las claves son la educación nutricional, la progresión y el mantenimiento".
¿Qué papel desempeña el ayuno en este cambio de estilo de vida? "El ayuno puede mejorar la sensibilidad metabólica, reducir la inflamación y favorecer procesos de regeneración como la autofagia. Además, tiene un efecto calmante sobre la mente y puede proporcionar sensaciones de relajación y bienestar. Esto se ha documentado en varios estudios científicos llevados a cabo por el departamento científico de Buchinger en colaboración con universidades internacionales".
La directora de la Clínica Buchinger detalla que "la modalidad más fácil y sin riesgo de ayuno intermitente, que solo está indicada para personas sanas, es la de 12 a 20 horas. Los ayunos prolongados de varios días deben hacerse -si es la primera vez o si se trata de personas con enfermedades o que toman medicación- en entornos clínicos supervisados".
¿Qué se puede tomar durante los periodos de ayuno? "Agua, infusiones de hierbas y/o fruta. El café puede ser tolerado en algunos casos, pero puede aumentar el cortisol en personas sensibles. En la clínica, lo sustituimos por café de malta, por ejemplo. También servimos caldos de verdura que proporcionan minerales, sobre todo".
Las infusiones más recomendadas son "las digestivas (jengibre, menta) o relajantes (manzanilla, hinojo, etc.)". Por el contrario, deberíamos evitar "las que estimulen en exceso, como el té negro o verde".
Mantener un buen nivel de hidratación es fundamental, sobre todo "cuando desintoxicamos, ya que muchas de las molestias que se producen durante el ayuno se producen por deshidratación o desequilibrios de electrolíticos".
Otra de las claves del éxito es hacer ejercicio. "La actividad física, además de favorecer la desintoxicación, ayuda a mantener o aumentar la masa muscular y a mejorar la sensibilidad a la insulina, el estado de ánimo y la salud cardiovascular".
En este sentido, recalca que "el músculo no se pierde si hacemos entrenamiento de fuerza y evitamos déficits calóricos a largo plazo. Hemos podido documentar que incluso en un ayuno prolongado (de varios días) no se pierde la fuerza muscular si se entrena adecuadamente".
Y la pregunta del millón: ¿cómo se rompe de forma correcta el ayuno? "Muy paulatinamente. En la Clínica Buchinger tenemos un protocolo muy estricto sobre cuándo introducir cada nutriente para que la digestión se vaya adaptando. La fase de readaptación después del ayuno es clave para mantener sus beneficios".
¿Ante qué señales deberíamos parar? "Si sentimos mareos intensos, debilidad marcada, palpitaciones, confusión o cualquier síntoma fuera de lo habitual".
La directora de Buchinger concluye subrayando la importancia de "cambiar el foco del peso a la salud y, si realmente quieres cambiar tu estilo de vida, contar con guías o expertos cualificados que te acompañen en el camino".
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