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No habr� pasillo, un pasillo humillante para el Madrid. Habr� cl�sico. Menos morbo y m�s f�tbol. Buena cosa. El t�tulo del Barcelona va a caer como las campanadas, pero todav�a estamos en los cuartos y al menos el siguiente se ha puesto interesante. El �nico pasillo en Cornell� fue el que traz� Vinicius, indescifrable, como una cobra en el �rea, para lograr dos goles de bandera, por el amago en el primero y por el golpeo en el segundo. Gonzalo, sutil, y Bellingham, de tac�n, intermediaron en dos acciones que sacaron al Madrid del tedio, entre su inapetencia inicial y la impotencia de un Espanyol que vive de las rentas, pero obligado cada jornada a mirar la peseta, como se dec�a antes. Casi media vuelta sin ganar es insoportable y le lleva a una situaci�n l�mite. El Madrid, pese a la victoria, mira los euros en millones por lo que viene y por lo que se queda: Vinicius.
Si Hansi Flick vio el partido en pijama o se acost� despu�s de bajar al perro s�lo lo saben el t�cnico alem�n y su se�ora. La cancelaci�n de la funci�n del Mago Pop le obliga a buscar otro d�a para asistir a la funci�n. No ser� la semana que viene, ante un cl�sico en el que le vale empatar, pero que cobra un inter�s especial. Si el Madrid apret�, despu�s de conjurarse con su mel� en el centro del campo tras el descanso, algo que nunca hace, para evitar el pasillo, lo mismo har� para intentar que el Bar�a no cante el alir�n en su presencia. La victoria en el Camp Nou ser�a, pues, como un t�tulo de chocolate en este a�o sin az�car en el Bernab�u, s�lo sal en el caf�.
Arbeloa har� una alineaci�n para ganar, qui�n sabe si ya con Mbapp�, como la hizo en Cornell�. La atom�sfera y la motivaci�n no ser�n las mismas. El entrenador puso todo lo que ten�a. Valverde volvi� a explorar su terreno, el del nueve, como en aquel partido contra el City que supuso su mejor obra y hoy parece cosa del pasado. Brahim, entre l�neas, en una posici�n donde puede sacar m�s partido a sus condiciones, a sus giros, sus pases y acelerones, y Thiago Pitarch en todas partes.
El canterano es la aportaci�n de Arbeloa el breve. Veremos si lo que viene lo encuentra en el mismo lugar. Dif�cil. El Madrid afronta una reconversi�n que precisa garant�as, y eso pasa por futbolistas. Dos a�os sin t�tulos de tron�o, apenas una Supercopa de Europa, es rid�culo para un club que no se entiende sin la victoria. Un tercero ser�a insoportable y peligroso en las alturas. Florentino P�rez ya ha escuchado gritos de dimisi�n en el Bernab�u. Cuidado.
En minutos qued� claro que lo importante no eran las piezas, sino la tensi�n con la que se plantaron sobre el c�sped. Escasa. No hab�a llegado el minuto cuatro cuando el Espanyol ya hab�a llegado tres veces al �rea de Lunin, aunque sin precisi�n. Iba a ser la cruz del equipo de Manolo Gonz�lez, que tuvo en los disparos de Terrats algunas de las escasas oportunidades, pero Lunin y la espalda de un compa�ero evitaron el gol. M�s clara fue la de Cabrera tras un saque de esquina a la inglesa. El defensa cabece� hacia atr�s y los reflejos del ucraniano le hicieron saltar como si le hubiera dado la corriente. La ocasi�n cerr� un primer tiempo entre la inacci�n y la frustraci�n.
Pocas cosas m�s hab�an pasado con la pelota en el primer tiempo, salvo por alguna carrera de Bellingham y la lesi�n de Mendy. La serie del franc�s es como una pel�cula de terror. Un d�ficit que el Madrid arrastra desde ya un largo tiempo, porque ni Carreras ni Fran Garc�a tienen su nivel defensivo.
Sin la pelota, pasaron algunas m�s, todas con Vinicius de por medio. El brasile�o protest� desde el primer minuto, insistente, como si estuviera fuera de s�. La primera amarilla hizo temer lo peor, como las miradas de Gil Manzano. En una de ellas, el colegiado se equivoc� al expulsar a El Hilali. El VAR rectific� la roja y puso a Vini al l�mite. Estaba en el alambre. De un lado u otro. El descanso le dio la paz para elegir el correcto.
Arbeloa movi� el banco para dar minutos a Gonzalo y Mastantuono, y el primero intermedi� en un gol de Vinicius a lo grande. El Madrid se activo frente a un Espanyol enfrentado a sus dudas sin respuestas y al abandono de la grada. Vini volvi� a moder el gol y acab� como quiere empezar en el Camp Nou. No hay Liga, hay cl�sico.
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