





























�No doy cr�dito!

Actualizado Domingo, 19 abril 2026 - 00:04
En unos d�as se cumplir� el primer aniversario del apag�n que desconect� por completo Espa�a en un episodio ins�lito para un pa�s avanzado. Nadie ha asumido ninguna responsabilidad y, sobre el papel, tampoco ha habido modificaciones sustantivas en el sistema que garanticen que no volver� a registrarse un cero energ�tico en el futuro. El estallido de la guerra de Ir�n y el shock de oferta de fuentes f�siles ha servido de fijador del falso debate que pretende enfrentar un modelo de energ�a renovable (izquierda) frente a otro de nuclear (derecha). La tiran�a del relato impide abrir el debate t�cnico que s� se refleja en nuestro recibo de la luz: para disfrutar de un modelo de energ�a verde hay que apoyarlo con fuentes de generaci�n m�s estables. Pese a que constituye un tab� en el discurso oficial, los sobrecostes del sistema de respaldo batir�n este a�o todos los r�cords con una factura de varios miles de millones de euros.
El an�lisis de las cifras sigue arrojando un modelo con luces y sombras. Por un lado, la potencia instalada se acerca a los 150.000 megavatios de electricidad cuando el pa�s s�lo es capaz de consumir unos 40.000. El excedente de oferta renovable sobre la demanda hace que los precios del mercado marginalista sean negativos en buena parte del d�a, en lo que deber�a constituir una ventaja competitiva para nuestra econom�a. Este abaratamiento no llega de manera directa a las facturas de los hogares, que est�n sobretasadas por los llamados costes del sistema y los impuestos. Adem�s, cuestiona la viabilidad financiera de una parte de la planta de generaci�n renovable. Aun as�, constituye un alivio en un momento en que la producci�n de gas est� tensionada.
Hay una cifra todav�a m�s inquietante. En Espa�a se consumieron cerca de 450 teravatios de electricidad en 2025, lo que supone una cifra inferior a la de 2018 y pr�xima al a�o de la pandemia. No tiene mucho sentido que un pa�s cuyo PIB ha crecido m�s de un 10% desde ese a�o necesite cada vez menos electricidad si no concurrieran algunos factores. Uno de ellos es la falta de eficiencia del sistema, otro es la desindustrializaci�n galopante de nuestra econom�a y el tercero es el que une todos los puntos: la situaci�n de colapso de nuestras redes.
Pese al exceso de generaci�n el�ctrica, centros de datos, promociones inmobiliarias o f�bricas est�n en lista de espera para acceder a puntos de conexi�n. Adem�s de dar con el mix adecuado, la competitividad del modelo ib�rico va a depender en los pr�ximos a�os de que quien quiera invertir en Espa�a pueda encender la luz.
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