Los jugadores disculpan la dureza de Uruguay "porque se jugaban la vida". Llorente advierte de que habrá "más partidos así" y De la Fuente alaba la fortaleza del equipo: "Nos han puesto a prueba"

Entrada de Canobbio a Cubarsí.
Inma LidónEnviada especial
Actualizado
España sobrevivió en Guadalajara a una batalla campal que, si bien no impidió que sea primera de grupo y esquive el cruce con Argentina, deja secuelas preocupantes. Uruguay se fue del Mundial de Qatar dándole patadas a los monitores del VAR y regresa a Montevideo repartiendo golpes a los jugadores españoles. "Nos hemos llevado algún palo de más", confesaba Cubarsí.
"Hoy ha sido un partido que nos ha puesto a prueba, por la intensidad y al exigencia", admitió De la Fuente, que sale de Guadalajara con dos bajas. La que más preocupa, la de Yeremy. Al poco de saltar al campo en el minuto 66, se fue al suelo y se dañó el hombro. Jugó el resto del duelo con el brazo pegado al pecho y llegó al vestuario llorando. "Veremos el alcance", se limitó a decir De la Fuente. Con dolor acabó Nico Williams, que sufrió una dura entrada de Nico de la Cruz, arriesgando mucho. "Estás loco", le recrimó el navarro.
Álex Baena y Llorente quisieron rebajar la tensión al acabar el partido. "Ellos se jugaban la vida. Siempre son intensos, y así, más", dijo el goleador y MVP. "Es fútbol, y nos vamos a encontrar más partidos así", dijo el lateral, que le dio la asistencia.
El partido decisivo y donde se iba a respirar un ambiente de puro fútbol fue el elegido por Felipe VI para acompañar a la selección. Presidió un palco en el que estuvo acompañado por el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, y la ministra de Educación y Deportes, Milagros Tolón junto al presidente de la Federación, Rafael Louzán. Pero en el fútbol también se respiró fútbol. La presencia de Emilio Butragueño recordó a los aficionados el Mundial de México en el 86 y su noche mágica con los cuatro goles a Dinamarca en Querétaro (1-5), también que fue en Guadalajara, pero en el antiguo estadio, donde entró la volea de Míchel contra Brasil que no subió al marcador. Aquella España no tuvo fortuna, pero junto al Buitre estaban quienes sí tocaron la gloria 24 años después. Casillas, Puyol o David Silva fueron campeones en Sudáfrica y acudieron a México a alentar a sus compañeros. También apareció por allí el tenor Plácido Domingo.






















