

























El mismo equipo que si estuviera en la Champions. No lo est�. Arbeloa lo tiene claro, tanto como que lo que acaba mal, puede acabar muy mal. Hay diferencias. De lo que pas� no se le van a pedir explicaciones, siempre que el Madrid no entr� en una deriva que da�� la imagen m�s de lo que ya lo est�. Es un curso para cerrarlo con decoro, nada m�s, y no provocar un plebiscito en el Bernab�u que ya no tendr�a a Arbeloa como objeto. La cuesti�n estar�a m�s arriba. El entrenador, pues, puso la alineaci�n de gala contra la pereza y la desidia, y contra los pitos, tibios contra Vinicius y sonoros cuando apareci� Camavinga. Por lo dem�s, la grada se contuvo. Marcaron Mbapp� y Vinicius, pidi� perd�n el brasile�o y todos a casa sin sobresaltos, salvo por el gol tard�o del Alav�s y la lesi�n de Militao, aunque tambi�n sin emociones, dada la distancia a la que se encuentra el Bar�a en la Liga. Cuando eso ocurre, el Bernab�u es como una caja de bombones sin az�car.
La sal del Alav�s no fue la necesaria para que el p�blico tuviera la tentaci�n de soplar. Quique S�nchez Flores quer�a ese sonido en su antigua casa, aunque para ello tendr�an los suyos que haber encontrado el gol de la sorpresa. Cuando lleg�, en el a�adido, ya no hab�a tiempo. A los dos minutos lo tuvieron. �ngel P�rez gan� el duelo a Carreras para plantarse escorado en los dominios de Lunin. Ten�a varias decisiones posibles. Escogi� la peor. Al llegar a ese lugar, a ese instante, es donde la calidad distingue.
Apenas dos minutos ya hab�an mostrado una constante en el partido, y es la irregularidad defensiva del Madrid, din�mico y agresivo con el bal�n, impreciso e inseguro sin �l. Todo tiene un porcentaje imputable al entrenador, pero en el trabajo defensivo es mayor en el debe.
Arbeloa comenz� con Militao como titular, al igual que en M�nich, junto a Huijsen. En las bandas, Trent y Carreras. Si Carvajal esperaba minutos, apenas tuvo la limosna, en el segundo tiempo. Lejos de la actividad, el defensa est�, hoy, muy lejos del Mundial. El brasile�o se lesion�, en cambio, en el �rea contraria, en un remate forzado que dio en el travesa�o. Nada m�s levantarse, pidi� el cambio, debido a las molestias que sinti� en la misma rodilla en la que sufri� la �ltima intervenci�n. Mal asunto. Las primeras exploraciones, sin embargo, despejaron los peores presagios. El salto de calidad que da la defensa blanca cuando reparece Militao es proporcional al suspiro contenido que provoca cada una de sus muecas.
R�diger, el sustituto, garantiza la entrega, pero no es lo mismo. Sin apenas rodaje, Toni Mart�nez le gan� la posici�n con un remate acrob�tico que se fue al palo. El mismo jugador volvi� a tener otro remate en la misma jugada, repelido por Lunin. Lo m�s peligroso del Alav�s llegaba ya sin Militao. Los de Quique encontraron c�mo llegar al �rea madridista, con un Lucas Boy� muy activo, pero sin precisi�n en el �ltimo pase o la definici�n ante Lunin. Quique afil� al Alav�s, que tuvo opciones, como otro remate al palo de Parada. El gol e Toni Mart�nez, en tiempo a�adido, lleg� tarde.
M�s trabajo que el ucraniano tuvo Sivera, r�pido en sus intervenciones. Nada se le puede reprochar al portero alavesista en el primer tanto, ya que el disparo de Mbapp� lo desvi� un defensor, y mucho pedirle es que hubiera atajado el disparo de Vinicius. Esas cosas s�lo est�n alcance de algunos elegidos. Todos saben los nombres, no es necesario pronunciarlos.
El hecho de que los dos tantos del Madrid llegaran en disparos desdesde fuera del �rea es sintom�tico de que las incursiones en el rect�ngulo no le dieran fruto. Las tuvo, pero con falta de claridad en el �ltimo pase. Lo mejor fue un regate el�ctrico de Mbapp�, un rel�mpago al que no le sigui� el trueno.
El franc�s estuvo activo, del mismo modo que Vinicius. Saben lo que pesan en el Madrid y saben que est�n bajo juicio en lo que resta de temporada. Tambi�n lo tiene claro Arbeloa, que cuando comenz� con los cambios, no los movi� del terreno de juego. Bellingham, sin embargo, se fue en el primer turno y lo hizo con mala cara. Hab�a corrido el ingl�s, pero no hab�a aportado demasiado. Se trata de un futbolista que hay que recuperar para el futuro, pero que no ha vuelto a ser el de su fulgurante arranque en el Madrid, ni con Xabi Alonso ni con Arbeloa, lesi�n mediante. El entrenador quiso darle explicaciones. No hac�a falta.
Salvo por la ausencia de Courtois, no hubo ni una concesi�n en el once. La aristocracia, al completo. Si hay que remar, que remen; si hay que escuchar pitos, que los escuchen. La consecuencia ha sido la suplencia de Thiago Pitarch, la r�brica de Arbeloa en este equipo. Ya no lo es, aunque lo diriga en este final que ver� a los mismos hasta su desenlace.
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