El científico John Jumper anunció su marcha en X tras casi nueve años en la empresa. Es la segunda salida sonada de un peso pesado de Google en una semana

John Jumper, premio Nobel de Química en 2024 por AlphaFold
Ángel Jiménez de Luis Estados Unidos
Actualizado
John Jumper, que en 2024 ganó el premio Nobel de Química por AlphaFold, abandonará Google DeepMind después de casi nueve años para incorporarse a Anthropic, la empresa que desarrolla el asistente Claude. Lo anunció esta semana en un mensaje en X, donde adelantó que se tomará un tiempo de descanso antes de empezar en su nuevo puesto.
El fichaje tiene un peso simbólico difícil de exagerar. Jumper es, hasta la fecha, el científico más laureado que cambia de bando en la guerra por el talento que libran los grandes laboratorios de inteligencia artificial. Su nombre va unido a AlphaFold, el sistema que predijo la estructura de más de 200 millones de proteínas y resolvió un problema (el del pliegue de proteínas) que había resistido a los avances de la biología durante medio siglo. El logro ahorró a la investigación médica años de trabajo en el laboratorio y por él compartió el Nobel con Demis Hassabis, consejero delegado de DeepMind.
En su mensaje, Jumper agradeció a Hassabis haberle confiado el liderazgo del equipo de AlphaFold "seis meses después de terminar el doctorado". Hassabis respondió en público con un elogio. Lo conseguido con aquel sistema, escribió, "cambió el mundo".
DOS SALIDAS EN UNA SEMANA
Es una despedida elegante pero a la vez un resumen del problema que ahora afronta Google. Apenas unos días antes, Noam Shazeer (coautor del artículo que en 2017 introdujo la arquitectura de los transformadores, la base de todos los modelos de lenguaje actuales, y corresponsable de Gemini) anunció que dejaba Google para irse a OpenAI. En cuestión de días, la compañía ha perdido a las dos figuras más asociadas con su credibilidad en inteligencia artificial, cada una hacia un rival distinto.
El caso de Shazeer es especialmente llamativo por las cifras que lo acompañan. Google pagó alrededor de 2.700 millones de dólares (unos 2.500 millones de euros) en 2024 para recuperarlo mediante un acuerdo de licencia con su startup, Character.AI. Menos de dos años después, abandona de nuevo la compañía. Varios analistas lo señalan ya como uno de los ejemplos más caros de las limitaciones de la estrategia conocida como acqui-hire (comprar compañías para hacerse con el talento).
Para Anthropic, la llegada de Jumper supone un golpe de efecto. La empresa se ha consolidado como una de las principales alternativas a OpenAI y Google, y aspira, como ellas, a salir a bolsa. Jumper aporta algo que el dinero no compra con facilidad y es un historial probado en ciencia justo cuando la compañía prepara un evento centrado en investigación científica para el 30 de este mes.
Pero el movimiento se produce en un momento delicado para la empresa, enzarzada en una pugna regulatoria con el Gobierno de Estados Unidos. La administración de Donald Trump ha prohibido el uso del último y más avanzado modelo de lenguaje de la compañía, Fable 5, a cualquier persona no estadounidense. La prohibición ha obligado a Anthropic a retirar su Fable 5 para todos los usuarios a la espera de mayor claridad en la forma en la que podrá dar acceso al mismo.






















