

























Lejos de ser una rareza para entendidos o una moda pasajera reservada a unas pocas capitales, el café de especialidad crece en España, y se ha convertido en una realidad que se traduce en nuevas aperturas, tostadores independientes, mayor formación y un consumidor cada vez más curioso y exigente. El café ha entrado de lleno en la conversación gastronómica, y empieza a disfrutarse con atención al origen, a los matices, al proceso y a quien lo sirve. "El mercado del café de especialidad está creciendo de forma exponencial y, con él, el de calidad en general. Esta evolución tiene una base muy clara: la educación", explica César Ramírez, impulsor de CoffeeFest y coordinador del jurado de The Best Coffee Shops Spain 2026.
En su opinión, el gran cambio está en la mirada del cliente: "Cada vez más personas descubren que el café tiene un origen, que no es solo un producto tostado. Su sabor y carácter cambian según la región de cultivo, el tipo de procesamiento y el cuidado en cada fase del camino". Ahí empieza todo. Desde el productor que cultiva con precisión hasta el tostador que construye perfiles aromáticos únicos y, finalmente, el barista, que culmina la cadena. "Una cafetería de especialidad no es posible sin un buen barista, ya que es quien transforma el grano en un momento memorable".
El mapa del nuevo café cada vez es más amplio. Madrid y Barcelona siguen concentrando una parte importante de la escena, y La Coruña, Valencia, San Sebastián, Zaragoza o Palma de Mallorca consolidan una cultura cafetera propia, mientras ciudades más pequeñas como Cádiz, Gijón o Las Palmas demuestran que la excelencia no entiende ni de tamaño ni de geografía. Y lo interesante es que cada proyecto interpreta esa cultura a su manera. Ya no existe un único modelo de cafetería de especialidad. Algunas apuestan por el café como herramienta de comunidad; otras lo convierten en una experiencia estética, gastronómica o cultural; otras lo llevan al formato rápido sin sacrificar calidad. Todas comparten la misma exigencia. He aquí una ruta para descubrir algunas de las más interesantes del panorama nacional.
Representa bien esa idea del café como ecosistema y ha construido toda una identidad alrededor de su comunidad, con siete coffee shops, un espacio de trabajo propio, Osom House y hasta un running club. "Concebimos el café como una herramienta para generar comunidad y ofrecemos un producto de alta calidad acompañado de una experiencia integral", afirma Rufino Paniza, socio fundador.
Dónde: Varios locales en Madrid y Barcelona; somososom.com/es

Pan y Pepinillos Café.
Apuesta por una idea clara: menos artificio y más producto. Esta cafetería de especialidad y multi-roaster madrileña trabaja con tostadores de España y Europa y ofrece espressos afrutados y otros más clásicos con notas de chocolate y frutos secos. "Servimos producto de primera calidad junto a una calidez humana que haga la experiencia cercana", revelan.
Dónde: Escorial, 2, Madrid.
Nace en Barcelona en 2018 con dos espacios que se asientan sobre tres pilares: "El producto, las personas y el entorno", explica Marc Aguyé, uno de los tres socios. Con una estética industrial y minimalista, el diseño de los locales tiene el claro objetivo de ceder el protagonismo a la bebida. "Trabajamos de forma exclusiva con café de especialidad, comprado en origen y estableciendo vínculos directos con pequeños productores para asegurar un trato justo y prácticas sostenibles. Lo tostamos en Barcelona, frente al mar". Apuestan por una carta de orígenes amplia, que cambia durante el año para respetar la estacionalidad natural de cada cosecha.
Dónde: Ausiàs Marc, 151 y Moll de la Ronda, Barcelona.
Propone en Sevilla otra lectura, la del café como "tercer espacio", ese lugar que no es ni casa ni oficina, pero donde también se hace vida. Su fundadora Chio Fernández lo plantea como un proyecto pausado, personal y en construcción, donde el café convive con el arte, la fotografía y una manera más consciente de habitar el tiempo. El espacio, además, mantiene un diálogo con el barrio y con la memoria del local anterior, integrando incluso elementos ya existentes, como el toldo de la antigua tienda de pinturas. "Si tuviera que resumir qué lo diferencia, diría que es más una experiencia que un concepto cerrado", puntualiza.
Dónde: Manuel Villalobos, 27.

Keyko, en Madrid.
Recién llegado a Madrid, demuestra que el café de especialidad también puede expresarse en formato ágil. Ubicado en la zona de Moncloa, este pequeño local ha apostado por un modelo de take away premiummuy pensado en lo visual y en la calidad del producto. Una propuesta urbana que nace, además, de la necesidad de su creadora, Violeta Urbano, de encontrar un sitio donde tomar algo bueno para llevar, sin tener que sentarse ni pagar de más.
Dónde: Altamirano, 3, Madrid.
También San Sebastián ha encontrado su propio lenguaje cafetero con proyectos como este, que presenta una propuesta que mezcla producto local y de temporada, una curada selección de cafés y un espacio con identidad muy marcada, donde la estética del skate y el street style conviven a la perfección. "No intentamos encajar en un molde, sino construir uno propio", explica Jhoan Bonilla, portavoz del proyecto. Dónde: Kolon Pasealekua, 12, San Sebastián.

Kona.
En Granada, esta marca ha trabajado el café desde la experiencia y desde el detalle. Nacido en 2021, el proyecto entiende la taza como un producto que merece ser tratado con el mismo cuidado que cualquier propuesta gastronómica refinada. Origen, preparación, notas y selección de tostadores se combinan con una estética cuidada y una terraza que se ha convertido en uno de los reclamos de la ciudad. Incluso, las tazas han sido creadas por una ceramista en Países Bajos, en su interés por elevar el momento cotidiano del café. "Los usuarios vuelven por cómo cuidamos el grano, la experiencia de cada receta que extraemos y la variedad de orígenes y tostadores con los que trabajamos", explican desde la casa.
Dónde: Plaza Bibataubín, 1 y Av. Ilustración, 115 (Espacio Boka), Granada.

Bacán.
Situado en Palma de Mallorca, ofrece una visión cercana y familiar del café de especialidad, con dos espacios distintos y complementarios. Trabajan con un concepto multiroaster, rotando mensualmente entre tostadores nacionales y europeos para ofrecer cafés de temporada y perfiles variados. "Más allá del café, buscamos crear una experiencia en un espacio donde la técnica, el producto y la hospitalidad se encuentran de forma natural", resumen.
Dónde: Baró de Santa María del Sepulcre, 12, Bajos 2, Palama de Mallorca.

Next Level, en Málaga.
Fue una de las primeras cafeterías de especialidad de Málaga. Su objetivo, defender el café de calidad no como tendencia pasajera, sino como una forma de respeto al producto y a todo lo que hay detrás de él. Su diferencial está en haber entendido pronto que la taza podía ser también un punto de encuentro para otros intereses: arte, diseño, música o deporte. Exposiciones, catas, colaboraciones y encuentros forman parte de un espacio que es algo más que una cafetería.
Dónde: Panaderos, 14, Málaga.

Arvo, en Bilbao.
En Bilbao, aporta uno de los relatos más redondos del panorama actual. Fundado por Matyas Szerb y Nuria Arias López tras conocerse en Australia y volver a la ciudad en plena pandemia, el proyecto nació de una mezcla de viaje, intuición y necesidad: abrir el café de especialidad que ellos mismos echaban de menos. Hoy cuentan con dos locales y el reconocimiento de estar entre los mejores cafés del país. "Lo que realmente nos diferencia es la actitud. Queremos que cualquier persona que entre por nuestra puerta se sienta igual de bienvenido. Sin pretensiones, sin barreras", explica Szerb.
Dónde: Barraincúa, 9 y Plaza San Pío X, 2, Bilbao.
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