Actualizado
Venezuela vive momentos de angustia extrema mientras los equipos de rescate se apresuran a localizar a personas atrapadas bajo los escombros tras los potentes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el país el pasado miércoles. Con un saldo provisional de 164 fallecidos y casi 1.000 heridos, la prioridad absoluta de las autoridades es aprovechar cada minuto de luz solar para salvar vidas en las zonas más castigadas del centro y norte del territorio.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha declarado el estado de La Guaira como "zona de desastre". En esta región costera, donde el impacto fue especialmente severo con decenas de edificios colapsados, se han concentrado equipos de rescate procedentes de todas las partes del país. Las labores están siendo calificadas como "muy arduas"; los rescatistas están empleando herramientas eléctricas para abrirse paso entre montones de escombros en lugares donde antes se erguían viviendas y oficinas. En medio de la tragedia, la televisora estatal difundió imágenes de tres niños rescatados con vida, cubiertos de polvo pero a salvo, tras ser extraídos de las ruinas en La Guaira.
El desafío logístico para estas operaciones de búsqueda es inmenso. El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar permanece cerrado tras sufrir grietas en sus pistas, lo que dificulta la llegada de vuelos con suministros críticos. Debido a la gravedad de la situación, el gobierno ha solicitado a las empresas privadas la puesta a disposición de maquinaria pesada de construcción para acelerar el desescombro. Asimismo, se espera la llegada de equipos de búsqueda y rescate certificados por las Naciones Unidas para reforzar las capacidades locales.
La solidaridad internacional se ha manifestado con rapidez. El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, confirmó el despliegue inmediato de recursos médicos y equipos especializados, mientras que naciones como Qatar, México y El Salvador ya han enviado personal de rescate al terreno. Mientras tanto, en ciudades como Caracas, cientos de personas que han perdido sus hogares o temen réplicas permanecen en las calles, utilizando las redes sociales para intentar localizar a familiares desaparecidos en medio de fallos en la cobertura móvil y los servicios básicos.

























